¿QUIÉN MATÓ A DEPORTIVO ESPAÑOL?

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A más de 13 años de la quiebra y cuasi desaparición del club que representa a la colectividad española en Buenos Aires, las razones detrás de su caída en desgracia continúan siendo una herida abierta en la comunidad. La palabra de la oposición, la Justicia y el hincha.

Por Martín PaolucciManuel Casado.

LOS HECHOS

El 27 de Julio de 2003, Deportivo Español cerraba sus puertas luego de 47 años de existencia y tras dos quiebras dictadas por la justicia porteña. Un club que tan solo 11 años atrás había salido segundo en el Torneo Clausura de 1992, tenía un predio de primer nivel de 17 hectáreas en el Bajo Flores, múltiples disciplinas deportivas y supo tener 25 mil socios en su momento de mayor esplendor. De la mano de la quiebra habían venido dos descensos. Fue la primera vez en la historia del profesionalismo que un club afiliado a la AFA dejaba prácticamente de existir.

En 2007, cinco años después y gracias al esfuerzo de sus hinchas y de una ley de la legislatura que declaraba al club patrimonio de la Ciudad, Deportivo Español recuperó su nombre, pudo reabrir sus instalaciones y volver a competir. Pero con un gran sacrificio: el Gobierno porteño, acreedor de la institución, se quedaba con la mitad de las instalaciones para utilizarlas como base de operaciones de la Policía Metropolitana.

A partir de ahí, enfrenta nuevas posibilidades de quiebra, peligro de volver a descender y un enfrentamiento interno referido a quienes fueron responsables de la ruina de este emblema de la colectividad española. Dirigentes, malos rendimientos deportivos y las autoridades del gobierno porteño aparecen en la mira.

EL HINCHA

“La razón detrás de la quiebra fue la ambición criminal de un grupo de dirigentes de la colectividad española, especialmente el histórico presidente, Francisco Ríos Seoane. A eso hay que sumarle buitres como el por entonces empresario constructor Mauricio Macri, que siempre quiso quedarse con nuestro club”, relata el militante socialista Gustavo Pardo.

“La medida estrictamente criminal fue que Seoane puso de garantes de sus negocios privados al club, negocios que quebraron y cuya boleta tuvimos que pagar todos los socios”, continúa Pardo. Los hechos a los que se refiere el militante son dos: por un lado, la creación de una sociedad fraudulenta donde quien fue referente de la colectividad durante más de 30 años, puso como garantía a Deportivo Español frente a los acreedores de cervecerías Bieckert y gaseosas Cunnington, dos empresas de su propiedad; por otro lado, a las negociaciones que en 1993 tuvo Ríos Seoane con el actual presidente Macri, por entonces titular de la constructora Sideco Sudamericana, para trasladar el club a Mar del Plata y venderle los terrenos a su grupo económico. Negociaciones que quedaron truncas por la negativa de los hinchas y la AFA.


LA SITUACIÓN DEL ESTADIO Y  EL PREDIO

Durante la gestión de Jorge Telerman, y tras la quiebra, el entonces jefe de Gobierno decidió que la Corporación -ente autárquico de la Ciudad- comprara el predio y se lo cediera a una sociedad civil -integrada en su mayoría por simpatizantes y socios- para que lo administrara por un período de 20 años. Sin embargo, la llegada de Macri a la Ciudad cambió los planes. El predio pasó a ser parte de la escuela de policía de la Ciudad, puesto que ocupa alrededor de 13 de las 17 hectáreas que tiene el complejo.


 

EL ÍDOLO

“Ríos Seoane fue el impulsor del club en lo económico y los técnicos Oscar López y Oscar Caballero revolucionaron lo deportivo. El que sabe cómo estaba Español antes de que llegara Ríos, reconoce lo que fue su gestión”. Así recuerda el ex arquero e ídolo histórico Pedro Catalano, las razones detrás del crecimiento que tuvo la institución desde mitades de los ochenta.

Pedro Catalano tiene 64 años y es considerado el máximo ídolo de la historia del club. Llegó en el año 1976, cuando Español militaba en la Primera C, y se fue “por un gran proceso de desgaste” durante 1994 disputando la Primera División. Atajó 371 veces y ostenta un récord nacional vigente de 333 partidos consecutivos.

“Ríos Seoane trasladó su visión de los negocios al Deportivo Español. Sus contactos ayudaban”, se extiende. “La vida social era notable, el buffet tenía espacio para 300 personas y un sábado a la noche estaba al mango, no cabía un alfiler. Más de 25 mil socios, un estadio nuevo y disciplinas como hockey, tenis, básquet, judo y danza.”, completa. “En mi etapa pagaba en tiempo y forma, y mal no nos fue. Pero con decir que conmigo se portó bien no significa que sea una buena persona”, cierra la idea.

En el año 2011 decidió volver para trabajar en las inferiores del club. “La única alegría que tuvimos en estos años fue el ascenso de la C a la B Metro. La comunidad se perdió porque el club perdió su identidad. Dejamos de ser un club social. No tenemos nada, ni las instalaciones nos pertenecen. No se de quién es la culpa pero es hora de investigarlo”.

RÍOS SEOANE, LA ANÉCDOTA

En el mismo momento que Garibotto comenzó a investigar la delicada situación económica del club, murió prendido fuego Ignacio Torres, el máximo dirigente opositor de Francisco Ríos Seoane. “De la responsabilidad penal se encargó la Justicia Penal, yo sólo puedo contar lo que supe por el propio Ríos Seoane en una audiencia. Él intentó fugarse a Uruguay porque tenía pedido de captura por sospecha. Como buen español, era muy hablador y me contó el episodio. Había perdido la lancha y se fue a un bar del Puerto del Tigre. Contó lo que iba a hacer, el dueño del bar llamó a la policía y lo capturaron ahí no más”.

EL JUEZ

“Deportivo Español tenía tres pedidos de quiebra, el más importante era por parte del club Boca Juniors”. Juan Garibotto, juez que decretó la quiebra, recuerda de esa manera el sometimiento económico a fines de la década de los noventa. “Una de las tantas veces que estuve en el predio del club, un socio llorando se me acercó y me dijo ‘este árbol lo plantó mi viejo, yo crecí acá’ ”, comentó.

Por aquellos años Garibotto era un juez muy solicitado por los periodistas y políticos. “Una vez me vino a ver Daniel Scioli, diputado por entonces. Me comentó que estaba por tratarse en la Cámara la Ley de Salvataje, entonces fui ante los socios de Español para decirles que iba a declarar la quiebra una vez que se sancione”. Y así ocurrió. Con el apoyo de la Ley 25.284 de Salvataje Deportivo, Garibotto decretó la quiebra, dio libertad de acción a todos los futbolistas, se congelaron los embargos -aunque se incautaron los activos- y los bienes de Español pasaron a estar a cargo, por gerenciamiento, de una tercera sociedad llamada Sociedad Española de Deportes.

Pero la situación estalló, otra vez. El gerenciamiento, apañado por la Ley de Salvataje, también dio pérdidas. Entonces no quedó más posibilidad. “En el año 2000 la Cámara de Diputados resolvió el remate y yo ejecuté”, apunta.

Sin embargo, al tiempo se dictó la Ley de Fideicomiso en Argentina y parte del procedimiento anterior quedó a medio hacer. Esta nueva ley dictaba que los bienes de las sociedades civiles sin fines de lucro no se pueden rematar por un plazo de diez años, por lo que el remate quedó en suspenso. El gerenciamiento se terminó y los socios, en concordancia legal, refundaron la institución con el nombre de Club Social, Deportivo y Cultural Español de la República Argentina. “Me dolió todo lo que ocurrió”, cerró el Juan Garibotto.

EL ROL DE LA AFA

La AFA tuvo un papel activo, según Garibotto. “Julio Humberto Grondona y su abogado me vinieron a ver un par de veces y su pregunta era si yo estaba en condiciones de autorizar que los puntos que Español tenía en la tabla, una vez gerenciado, podían trasladarse a la Sociedad Española de Deportes. Yo respondí que eso no me incumbía, el abogado mencionó que el Estatuto no lo permitía y Grondona decidió cambiarlo”, reveló.

HOY

Para darle más espectacularidad a este relato de película que explica cómo el Deportivo Español perdió casi todo durante las últimas dos décadas, el histórico y controvertido presidente Francisco Ríos Seoane murió recientemente a causa de una enfermedad progresiva en el psiquiátrico Complejo Cohabitam del barrio de Almagro, donde permaneció más de una década alegando “incapacidad mental”. Tenía 80 años y un historial de casi treinta procesos judiciales por calumnias, lesiones, quiebra fraudulenta, estafa, fraude y homicidio.

Aquí concluye la investigación del Deportivo Español, el club modelo que cayó al más profundo de los abismos. Del Ríos Seoane dios al Ríos Seoane diablo. De escalar tres categorías en el Fútbol Argentino a la quiebra, remate y confiscación de bienes. Del predio más grande de la Ciudad al predio compartido con la Policía Metropolitana. De asociación multideportiva a punto de reunión de punteros políticos del PRO. De los asados multitudinarios en el buffet a no tener casi socios. Del club social al abandono

Martín Paolucci

Martín Paolucci

Es periodista, tallerista y (en algún futuro) escritor.Se especializa en política internacional. “El periodismo será literatura o no será nada”. Dirige cursos en el www.institutocaeg.com y colabora en cualquier lugar y formato en el que se lo permitan.
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