Partido de la Red: en búsqueda de una política 2.0

Partido de la Red

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LBF entrevistó a Santiago Siri, empresario de Internet y fundador de un proyecto que quiere “hackear” la política y democratizar el poder.

Por Federico Millenaar

La idea que propone el Partido de la Red (PdR) es simple, sin embargo, como suele suceder,  su aplicación presenta un desafío enorme. Ante la actual crisis de representación que genera ciudadanos que sólo votan cada dos años, que se sienten ajenos al poder real y descreen de los políticos que los representan, el Partido de la Red propone una especie de asamblea virtual donde los “pares” debatirán los proyectos de ley que se tratan en la Legislatura y llegarán a una postura que será votada por los representantes partidarios. Es decir, un diputado “troyano” que responderá directamente a sus bases, sin intermediación ni posibilidad de alejarse del mandato popular.

<a href="http://www.youtube.com/watch?v=HJjRypsixkU?hl=en"><img src="https://labrokenface.com/wp-content/plugins/images/play-tub.png" alt="Play" style="border:0px;" /></a> Entrevista a Santiago Siri

La falta de tiempo, el desinterés, la dificultad de lograr un verdadero debate y las diferencias de educación y acceso a la red son algunos de los obstáculos a superar. Las posturas polarizantes, la demagogia y los atropellos a las minorías, representan los peligros más inmediatos. Un partido en asamblea permanente que construya consensos, que eleve la conciencia política de los ciudadanos y logre acercar a “la gente” al poder político, es su gran ilusión.

Se necesitan unos 60 mil votos para dar inicio a esta experiencia. ¿Será un paso hacia una democracia real o la demagogia de los “Me gusta”? El debate está abierto.

 La interna del PdR es entre los “nerds” por un lado y los que vienen del palo más tradicional de la política

Dos de los cuatro fundadores del partido vienen de la política tradicional, ¿el PdR surge de una desilusión con la política real?

El primer encuentro formal fue entre Esteban Brenman y yo, que somos emprendedores del mundo de Internet (Brenman es el fundador de Guía Oleo). Teníamos la idea de “hackear” la política y empezamos a pensar qué pasaría si metemos diputados “troyanos” que votaran de acuerdo a un software. Lo primero que hicimos fue llamar a su esposa, Flor Polimeni, que viene de la política y ella nos dijo: “No sé si esto va a funcionar pero seguro que es mejor que lo que hay ahora”. Con esa premisa empezamos a juntarnos con personas de nuestro ámbito, de Internet, y después se fue acercando gente que viene de las ciencias políticas. Ese es el caso de Pia Mancini y Agustín Frizzera. Ella trabajó en sociedades civiles y sintió que la política es la única forma de hacer un cambio. Ingresó en ese ámbito para conocerlo de cerca y sé que en su caso fue un “shock” porque descubrió formas muy oscuras. Gente que guardaba colchones en un galpón durante años y no los repartía porque no era época de campaña, etc. Por su parte, Agustín es muy apasionado de la política y conoce muy bien la Legislatura porteña porque fue asesor de Fernando Sánchez, diputado de la CC en la Ciudad. Es una persona con mucho idealismo. La interna del PdR es entre los “nerds” por un lado y los que vienen del palo más tradicional de la política. En las grandes decisiones que tomamos respecto a nuestro software naturalmente emergieron esos clanes. El ala política tenía preocupaciones con el impacto humano de la integración que genera una medida dentro del software, por ejemplo, la primer discusión fuerte fue si debía haber voto negativo en la plataforma. El palo del software quería simplicidad porque el desarrollo es muy complejo y los otros resaltaban que el voto negativo es una manifestación de disgusto muy fuerte e importante. Gran parte del proceso de armar la herramienta fue empezar a que un bando aprenda del otro y encontrar el punto común que nos ayude a salir adelante.

Deberíamos apuntar a que todos participemos de la toma de decisiones. El desafío es cómo lograr eso sin el costo de hacer una cosa plebiscitaria que atente contra la calidad del sistema

¿Cómo crees que se comportaría esa masa de electores respecto a los derechos de las minorías? ¿Se generaría la tan temida tiranía de las mayorías?

Es un tema muy importante. Por un lado está la utopía hacia la que estamos yendo y tiene que ver con que votar cada dos años no puede ser el punto definitivo de la democracia. Deberíamos apuntar a votar todos los días, a que todos participemos de la toma de decisiones de una forma más participativa. El desafío es cómo lograr eso sin tener el costo de hacer una cosa plebiscitaria que atente contra la calidad del sistema. Por eso cuando nos dicen que lo nuestro es una democracia directa, nosotros insistimos en que esa es una forma de verlo desde el ámbito tradicional. Nosotros vemos el potencial que tiene desde las tecnologías digitales y hacemos mucho hincapié en la inteligencia colectiva, que como instrumento logra capturar lo mejor que hay distribuido en la cabeza de cada uno de nosotros. Por eso hoy arrancamos con la síntesis más pragmática, que sea un híbrido entre la directa y la representativa. Uno puede votar sobre los temas que considera que tiene una opinión formada o delegar su voto sobre otros. Habría representantes por conocimiento en lugar de por territorio, como es actualmente. Apelamos a que las voces más informadas puedan tener un mayor peso y emerjan de abajo hacia arriba, que se forme un tejido social que permita tomar decisiones más expertas. Y consideramos que puede haber buenos chequeos respecto a los arrebatos a minorías. Yo me planteo mucho qué pasaría con el legislador que tiene que levantar la mano en contra de lo que cree. Hay temas que a mí me importan, como la despenalización del consumo de marihuana o el matrimonio igualitario. El legislador debería dar la batalla dentro del sistema que estamos planteando. El gran legado ideológico que deja el PdR es el software, el código que permite incorporar miles de voces en una toma de decisión. A lo que aspiramos idealmente es a una decisión consensuada. Si bien hoy empezamos implementando un sistema con votación, es el principio de algo que el día de mañana debería aspirar a lograr grandes consensos. Porque de las votaciones, al final del día, lo único que quedan son perdedores. La experiencias de lograr consensos es increíble, yo le he vivido mucho en la creación del PdR porque vengo más del mundo de la empresa donde las decisiones están más concentradas en uno. Cómo podemos lograr transformar eso en software es un desafío enorme y eso es parte de la utopía.

Santiago Siri - Partido de la Red

Santiago Siri – Partido de la Red

Se necesita un ciudadano con una conciencia política muy avanzada para que reconozca que “no sabe” sobre un tema y delegue el voto.

El pelado Lobata tiró un mantra que me gusta mucho que es “Capacidad, Humildad y Paciencia”. La parte de Humildad es fundamental, saber que uno no conoce de todo para poder construir algo donde podamos poner lo mejor de cada uno. La vieja política es la que quiere acaparar todo, donde hay una autoridad que tiene respuestas a todo; pero en realidad estamos en una época donde sabemos que las respuestas no las tiene una persona. Lo que más anhelo es que haya mucho debate.

¿Cómo se estructuraría el debate?

Por un lado, una estructura de threads normal, con “upvoting” para los comentarios. Por otro lado, si hay un proyecto de ley, que se puedan hacer anotaciones colectivas para incorporar varias miradas sobre el texto. Estamos hablando con grupos que trabajan  “Open Source”, que hacen módulos de ese estilo y ver si podemos integrarlos a nuestra aplicación. En ese sentido, si el debate se expone bien, que en definitiva es un tema de interfaz, tendríamos que poder escuchar a las personas que son afectadas por la ley, por ejemplo, el caso de la Identidad de Género.

Muchas veces nos dicen que no tenemos ideología pero en realidad somos el único partido cuya ideología es demostrable, porque es el código que está empíricamente operando, es software

El formato que tenga el debate es importante porque condiciona el desarrollo del mismo. Por ejemplo, el formato televisivo genera posturas polarizantes, demagogia y simplificaciones…

En la televisión gana la mejor “chicana”. Internet tiene la ventaja del multiformato que ofrece. Es textual para el que le gusta leer, es algorítmico para el que le gusta filtrar, y también audiovisual. Por ejemplo, se podrían incorporar testimonios a través de un video en Youtube; si uno siente que va a ser muy afectado por una ley puede hablarle a una cámara y colgar el video en el PdR. Es permitirle a alguien participar políticamente muy fácilmente, cosa que no se da con la política tradicional. Hay un desafío enorme de interfaz, de usabilidad, de accesibilidad de la herramienta, eso es seguro. Pero queremos arrancar con lo más simple, que nos permita dar el primer paso. A partir de lo que ocurrió con la Primavera Árabe y las movilizaciones en muchos países, siempre se pueden ver los cartelitos de “Democracia real, Ya!”. Hay una gran crisis de representación y el sistema que tenemos actualmente es viejo, tiene 200 años. Nosotros queremos meter diputados que respondan a una lógica completamente nueva, además al ser un software libre, puede ser replicable en cualquier parte del mundo. El PdR no es un edificio con banderas y gente adentro gritando, es un software, que opera sobre cualquier máquina que esté dispuesta a instalarlo y está abierto a ser perfeccionado por cualquiera que quiera construir con su código. Muchas veces nos dicen que no tenemos ideología pero en realidad somos el único partido cuya ideología es demostrable, porque es el código que está empíricamente operando.

La ideología no está en las posiciones sino en el método de llegar a ellas…

Exactamente. Y el método es bien concreto, blanco sobre negro, es software.

Un debate multiplataforma como vos planteás requiere mucho tiempo, ¿no se caería a la larga en una fatiga de los electores?

En ese sentido, el aspecto delegativo es para que no caiga sobre nosotros estar todo el tiempo participando. Porque sino la plataforma solamente seria usada por aquellos grupos que tienen el tiempo y la disponibilidad. Como queremos que sea una herramienta para toda la ciudadanía y sabemos que todos no van a querer participar políticamente full time, pero sí le afectan las decisiones que se toman, el aspecto delegativo apunta a mitigar ese efecto. Algo que tomé de Agustín Frizzera, nuestro primer candidato, es que “hacer política es hacer pedagogía”. Nosotros sentimos que  esta herramienta podría ayudar a elevar la cultura política de la sociedad. Las tecnologías de la información son inherentemente alfabetizadoras, Internet produce una gran alfabetización creativa, todos podemos producir nuestro propio contenido, tener un blog y un canal de Youtube. Se democratiza la creatividad. Con el PdR queremos democratizar el poder. En el juego político participan 300 tipos que legislan a las tres de la mañana aislados de la sociedad, queremos meter ese “troyano” para abrir el juego a toda la ciudadanía y exponer y transparentar esos procesos.

Si nuestras posturas empiezan a ser vinculantes lo vas a pensar tres veces antes de decir algo

Una diferencia que se me ocurre es que un político está expuesto a dar explicaciones de sus posiciones. Sin embargo, votar desde tu casa puede generar cierta ausencia de responsabilidad. Por ejemplo, podría votar una ley antisemita sin consecuencias.

Tu voto antisemita va a quedar registrado. Algo que también intentamos promover es que nos hagamos cargo de nuestras opiniones. En ese sentido, si nuestras posturas empiezan a ser vinculantes lo vas a pensar tres veces antes de decir algo. La política actual es muy personalista y eso nos condiciona para el prejuicio. Cuando alguien empieza a hablar con vos automáticamente decís “este viene por el PRO o por el FpV”. A mí me pasa, yo nací en Recoleta y la gente piensa que estoy relacionado con el PRO, pero no tengo nada que ver. Eso es porque el prejuicio nos condiciona cuando los referentes políticos son personas. Queremos romper con esa estructura en términos simbólicos y empezar a plantear una forma de hacer política desde otro lugar.

Santiago Siri - Partido de la Red

Santiago Siri – Partido de la Red

El Dilema del Prisionero de la Teoría de los Juegos demuestra que cuando no se puede negociar se pueden dar resultados negativos. ¿El troyano, al no compartir la lógica del recinto y no ser capaz de negociar, puede generar resultados subóptimos?

Es una muy buena observación. En los sistemas digitales todo queda registrado. En mi vida profesional yo analizo patrones y conductas en redes sociales. En ese análisis podés visualizar explícitamente muchos comportamientos que uno tal vez socialmente los intuye. Esa intuición tiene una validación empírica. Te pongo un ejemplo argentino: la gente que en Twitter está a favor de la ley de medios solamente sigue y retuitea a gente que también está a favor; lo mismo ocurre con los que están en contra. En ese contexto conversacional hay endogamia en los dos bandos. Ahí se generan las polarizaciones, tenés grupos que se radicalizan hacia un lado y el otro. Entonces, al incorporar una mirada digital podemos objetivar la mirada subjetiva de cada uno. Te dice “vos estás parado acá” y podes objetivarte a vos mismo dentro de ese diálogo social. Entonces, si ocurre una polarización o cosas que consideramos que no contribuyen a un progreso en pos de un ideal que debería ser la democracia, podemos construir mejores instrumentos para ir mejorando ese entendimiento.

¿Cómo cuáles?

Te soy sincero, tenemos tantos problemas a resolver con el software que me cuesta pensar en uno. Anhelo estar en ese momento. Bajo estos términos, el grado de polarización se puede medir, es una métrica. Las redes sociales permiten incorporar métricas sobre movimientos sociales. Yo estoy tranquilo porque sé que la data está pero será cuestión de ver cómo evoluciona el uso del sistema.

¿Hay riesgos de que el sistema sea hackeado?

Ningún sistema en el mundo es cien por ciento seguro. Hay riesgos, por eso es importante hacer un trabajo permanente y constante en seguridad. En lo que nos estamos enfocando ahora es en la validación de identidad. Hoy vos volcás una identidad legal y tiene que ser validada por seis pares. El protocolo lo tomamos de BitCoin y funciona bien. Además, lo seguimos trabajando en conjunto con un grupo de España que se llama ÁgoraVoting. Eso debería ser el principal garante de la seguridad del sistema.

Internet es el primer lugar donde la información fluye libremente de un lugar a otro y eso es invaluable

¿Qué agenda crees que podría impulsar el Partido de la Red?

En primer orden anular la brecha digital, considerar que Internet es un derecho fundamental en la vida de todos. De ahí se desprenden un montón de cosas, la principal sería la educación. Hay analfabetismo digital y eso es lo más importante que se debe resolver mirando al mundo al que estamos yendo. Se empieza por algo muy sencillo: programación en todos los colegios. Hay que desmitificar que la programación es algo críptico y difícil. Yo me llevé matemática directa a marzo dos veces, física a diciembre todos los años, soy un alumno medio, pero me encantaba programar. Si lo aprendés de chico podes dialogar con la Red y empezás a prepararte para un mundo donde toda disciplina está siendo absorbida por algún proceso informático. Creo que programación en las escuelas es algo que impulsaríamos muchísimo porque es una forma muy sencilla de generar un impacto muy grande. Después, cuestiones muy evidentes de transparencia y de información pública. Por ejemplo, en la Legislatura te dan los datos de las votaciones pero en un archivo .PDF de 800 páginas con la versión taquigráfica. Se cumple con la ley pero vos tenés que estructurar la información. Por último, nosotros también queremos garantizar la neutralidad de la red, y en ese sentido estamos muy cercanos al Partido Pirata alemán. Porque Internet es el primer lugar donde la información fluye libremente de un lugar a otro y eso es invaluable.

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Federico Millenaar
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Federico Millenaar

Politólogo y maestrando en Periodismo, autor y fundador en LaBrokenface.
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