Si nos organizamos tocamos todos: la lucha de los músicos contra el ajuste

LBF estuvo presente en la jornada de lucha que protagonizaron músicos y trabajadores de la cultura frente al Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. Por la defensa de sus derechos laborales e impulsando un reclamo directo al actual ministro Ángel Malher: un circuito de música en vivo en los espacios del Estado.

Músicos Organizados. PH: Giuliana Andreina

Músicos Organizados. PH: Giuliana Andreina

Por Martìn Ulloa. Fotos: Giuliana Andreina

El gobierno nacional y sus aliados polìticos están “pidiendo la hora” para que termine un año signado por una crisis polìtica, social y econòmica de envergadura. La tendencia a la rebeliòn popular aflora en los sectores màs diversos, como el caso de la agrupaciòn Mùsicos Organizados (MO), que protagonizò este martes 6 de diciembre una movilizaciòn al Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires con un claro objetivo: “reclamarle al Estado trabajo para los mùsicos y todos los artistas”.

A la salida de la estaciòn Perú de la Línea A del Subte, sobre Avenida de Mayo, se montó un escenario con micrófono abierto, por el cual desfilaron referentes de la agrupaciòn MO y trabajadores de la cultura de la ciudad, como el ex trompetista del Teatro Colón José Piazza; además, estuvo presente el legislador porteño Marcelo Ramal, del Partido Obrero en el Frente de Izquierda, que declaró: “En una ciudad donde se privatiza el el suelo, la educación pública, la salud, también se privatiza el derecho a la cultura y las condiciones de trabajo de los músicos. Esto pasa en el Teatro Colón con contratos precarios, o en las escuelas de música que están con gravísimos problemas edilicios y sin presupuesto”.

En efecto, en la ciudad de Buenos Aires, se sostiene un régimen de privatización y arrasamiento: cierre de centros culturales, cesión gratuita de grandes espacios a pulpos empresariales del espectáculo y desfinanciamiento sistemático de programas, como ha sido el caso de los Coros y Orquestas infantiles a principio de año. A lo que se suma un escenario de persecución política y criminalización similar al post-Cromagnon. La muerte de cinco jóvenes durante la fiesta “Time Warp” en el predio de Costa Salguero, ha funcionado como una oscura coartada que legitima la aplicación en regla de una política cultural de privatización, vaciamiento y represión, que a su vez oculta la cuádruple conexión entre poder político, empresarios del espectáculo, narcotráfico y fuerzas de seguridad. En este cuadro, no es casual ni el fantasmagórico perfil bajo del responsable político de este régimen, Horacio Rodríguez Larreta, ni la prematura renuncia de Darío Lopérfido como Ministro de Cultura de la ciudad.

LBF dialogó con Luis Mauregui, referente de MO, y con Iván Moschner, actor de teatro y reciente ganador del premio ACE, como mejor actor de Teatro Alternativo.

¿Cómo surge la agrupación Músicos Organizados y cuál es el significado de esta jornada?

LM: MO surge en el año 2011 producto de una lucha que se dio por la clausura del escenario de Café Vinilo. La situación laboral que vivimos los músicos de tener que pagar para tocar o el famoso “70-30” y demás variantes totalmente precarizadoras del trabajo de los músicos hay que oponerle una salida en el sentido de un circuito de música en espacio del Estado para un arte en servicio del pueblo y de los trabajadores. Lo que estamos haciendo hoy se enmarca en esa lucha, además de la campaña por la recuperación del SADEM, nuestro sindicato. Pedimos a los músicos que se acerquen a las asambleas, a las movilizaciones y que se afilien, para poder formar parte de esta alternativa a un sindicato no sólamente de burócratas sino que lisa y llanamente no tiene músicos.

¿Cuál es tu opinión sobre esta jornada y cuál creés que es el rol de los artistas y los trabajadores de la cultura en la etapa que se viene, frente a una posible profundización del ajuste?

IM: Yo soy actor, vengo a apoyar esta lucha, porque el sentido profundo de la cuestión me atañe también. Los músicos están reclamando por el trabajo que hacen. La gran masa de artistas pareciera de alguna manera ‘desocupada’. Por ejemplo, el teatro independiente no percibe por su trabajo ninguna remuneración, cosa que ya debería existir a esta altura, un salario de subsistencia. Este objetivo lo podemos lograr únicamente los artistas organizados, en función de nuestras propias reinvindicaciones. Arte vamos a seguir haciendo, cada uno en lo que le atañe, pero para comer vamos a tener que pelearla juntos. En este punto, el macrismo está continuando una política ya endeble del kirchnerismo, con dinero destinado a cooptar artistas sumisos al programa político del gobierno. Pero el fondo de la cuestión es organizarnos junto con los trabajadores en una perspectiva política, no sólo reivindicativa. El gobierno de los trabajadores es lo único que podrá darle una solución de fondo al problema y organizar la producción artística en función de los artistas y de la población. De lo contrario se podrán arrancar algunas conquistas, pero generalmente, aquello que los gobiernos están obligados a otorgar cumple la función, justamente, de aplacar las luchas.

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Obtuvo su Doctorado de Periodismo en Crisis en la realidad (y un poco en la ficción). Actualmente trabaja en condiciones de sobre-explotación, para un grupo de periodistas renegados.
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