No me peguen soy Chomsky

Selfie con Chomsky

Selfie con Chomsky

LBF logró hacer presencia en el Foro Internacional por la Emancipación y la Igualdad realizado el 14, 15 y 16 de marzo en el Teatro Cervantes con la misión de entrevistar cara a cara al famoso intelectual norteamericano Noam Chomsky. He aquí la anti-crónica (o una crónica anti) sobre dicho fracaso.

Por Alan Ulacia. Ilustraciones: Melina Gómez y Groger Gutiérrez.

Amo la credencial de Prensa que me dio el Ministerio de Cultura. La fui a buscar a su sede un día antes del inicio del Foro. Sobre la avenida Alvear al 1690 queda la sede, por Recoleta. Resulta que los del Ministerio nos mandan en el email una dirección errónea (Alvear 1960), y al llegar a la falsa sede el falso portero declara: “Decíle a la señorita del Ministerio que se vayan a la puta madre que los parió, me volvieron loco todo el día”. Así que me voy corriendo a la real sede, porque ya estoy fuera de la hora de entrega, y al trote pienso en por qué el portero supondrá que ahí sí o sí existe una señorita.

Llega el día de ver tocar a Chomsky, y después entrevistarlo, entrevistarlo fuerte. Es jueves. Ya tengo mi credencial (la cual amo) para poder asistir como Prensa al (tomen aire): Foro-Internacional-Por-La-Emancipación-Y-La-Igualdad-Organizado-Por-El-Ministerio-De-Cultura-De-La-Nación-Mediante-La Secretaría-De-Coordinación-Estratégica-Para-El-Pensamiento-Nacional. Y mientras viajamos en el 99 junto a la Ilustradora me pregunto sobre la Prensa, sobre el Periodismo en sí y para sí. Hace unos cinco o seis años que lo ejerzo y todos los sacros días me hago la misma pregunta: ¿Para qué? Y siempre concluyo lo mismo, “hay que hacer el reportaje”. Así que no voy a dejar un centímetro de noticia sin reportaje. No importa el fantasma de la segunda profesión peor paga del mundo, después de leñador, como decía aquel demoníaco artículo publicado el año pasado. Es una cruzada, tiene sentido, informar, cronicar, contar, develar, criticar, adular, tiene significado: “hay que hacer el reportaje”.

“Nunca más lo vas a ver a Chomsky, te leíste todos los libros, lo tenés que ver” dice una de las miles de personas, una chica joven, que hacen fila para entrar al rebalsado Teatro Cervantes. Otros devotos más relajados ven el recital por una pantalla gigante emplazada en la Plaza Libertad, a una cuadra. Vemos complicado el ingreso, porque confiadísimos, llegamos sobre la hora, mientras disertan Cuauhtémoc Cárdenas (México), Constanza Moreira (Uruguay), Emir Sader (Brasil) y Piedad Córdoba (Colombia) sobre “Las encrucijadas de América Latina”, moderados todos por la estética voz de Víctor Hugo Morales.

Probamos por varias puertas, todas estalladas de fans, vamos credencial en mano, hasta que damos con el ariete perfecto: una periodista rusa con el mismo deseo de reportajear que nosotros, pero sólo que rusa, es decir extranjera. “¡Prensa, Prensa!” grita la periodista (nosotros tácticamente detrás suyo) a los monigotes de Seguridad Teatral que con cuentagotas dejan ingresar personas. Esperamos unos minutos, a pocos pasos de una rendija de cuarenta centímetros por la que de a poco pasan los últimos suertudos. “¡Prensa, Prensa!”, grita la rusa. “¿Ustedes son de Prensa? Vengan”, nos dice uno, handy en mano (hand), y nos convierte de facto en la “comitiva rusa”. Lo seguimos a gran velocidad por Libertad hasta la avenida Córdoba, hacia otra puerta, una mágica. “Pasen, pasen – nos dice Handyman sin mirarnos- Son Prensa Extranjera, me dijeron que pasen– le dice al handy- No entra nadie más, ni Prensa ni nada”. Gracias Handyman.

Credecial Broken

Credecial Broken

Auroleados por una sacrosanta extranjeridad, entramos. De lo contrario, ni la credencial que tanto amo hubiera servido. Tenemos suerte, pero pasa que no es suerte. Adjunto consejo para el cronista de alto riesgo: en situaciones límite, en eventos multitudinarios y caóticos, lo mejor es fluir con la convicción de que vas a entrar, te van a dejar pasar, que sos el que están esperando, el puto Amo de la Prensa, el sujeto o sujeta importante, sino estás frito, esas situaciones tienen un mecanismo de defensa automático-repulsor para timoratos. En cambio propulsado por el Espíritu VIP nunca fallás.

Boyamos por el teatro unos minutos, por escaleras y pasillos, hasta que llegamos a unos palcos, ya emancipados pero de nuestra falsa colega rusa. Tan decididos entramos, que nadie nos pregunta nada. Y al tomar asiento, veo que tenemos a Gianni Vattimo a un metro, de camisita azul, escuchando medio adormilado la exposición. Y otros personajes notorios que no conozco, pero que denotan notoriedad… Veo sus credenciales: dicen bien grande y claro “Disertante”. Hemos caído en el palco de Disertantes. Muero por una foto con Gianni.

“Muchos pensaron que, con la implantación del modelo neoliberal, el capitalismo se iba a disparar, pero hemos visto, de estos 15 años hacia atrás, que eso no ha ocurrido: la utopía no ha muerto”, dice la colombiana Piedad Córdoba. “Estoy agradecido de participar de este Foro, sobre todo en un año en el que somos todos Argentina, somos todos Cristina”, dice el brasileño Sader cuando arranca a exponer. “Los dilemas y las encrucijadas del Brasil no son distintos de los de otros países de América Latina. Hemos roto con el modelo neoliberal: no atacan a gobiernos que se han mantenido dentro del modelo neoliberal. Muchos países hemos priorizado, en lugar del ajuste fiscal, la centralidad de políticas sociales, los procesos de integración regional, las relaciones Sur-Sur, y no los tratados de libre comercio con Estados Unidos”, dice Sader, “hoy tenemos capacidad de resistencia al capitalismo mundial”.

Pongo entre signos de interrogación al título del Foro: ¿”Internacional por la Emancipación y la Igualdad”? Está bien que aún no ha tocado Chomsky, el esperado plato fuerte y emancipador, pero hasta aquel momento Emancipación es una palabra que al Cervantes y al Foro le queda grande. Huele un poco a funcionario, a militante-funcionario, huele demasiado a gobierno, a poder, recursos, a despotricar en la tribuna contra el imperialismo pero tras bambalinas cerrar jugosos negociados con los Monsantos, Barricks Golds, Chevrones, las jetas corporativas del capital internacional. Me siento cruel, purista, aguafiestas. Pero como premisa, al falso realismo político tras el que se esconde el posibilismo ideológico le decimos no. Para pensar y materializar algo nuevo, hay que negar, saber decir no, sin concesiones. Y para intentar relajarme tomo notas y me saco un moco, y sí… Horrorizado lo contemplo, quizá ya es tarde: mi moco se ha vuelto progre.

“Patria sí, Colonia no”, grita la tribuna poco antes de finalizar la exposición de Sader (Qué ganas de irme de viaje a Colonia un fin de semana con la Ilustradora, que por cierto es mi amada). En eso llegan las Madres de Plaza de Mayo, la línea de Hebe de Bonafini. Todo el Cervantes se pone de pie y aplaude mientras las luchadoras se ubican en la primera fila. Yo por dentro me murmuro, no sin dolor y duda, la palabra “Irremontabledesprestigio”

Sader menciona a Marx y explota un aplauso apriori. “Se mata”, pienso. Por último Sader, astuto, también menciona a Perón, y no sólo aplauso sino además Marcha Peronista explota en la sala. Gianni sonríe, incómodo, una complicidad forzada. Se hace un intervalo hasta la esperada Clase Magistral de nuestro héroe Chomsky, el verdadero rock. El público va en busca de los transmisores para la traducción en simultáneo. Tomamos agua y comemos de un tapper semillas de amaranto a la manteca, con cereales, recetea propia. Buen favor a la Emancipación y la Igualdad hubiera hecho el Foro incluyendo una mesa de debate sólo sobre el amaranto, fenómeno natural de contundente materialidad agrohippie-revolucionaria (léase aquí para más información).

La siesta de Marx

La siesta de Marx

Ya casi finalizado el intervalo, una señora se acerca al palco y me dice: “¿Vos me tenés a mi?” “No”, le digo. “¿Vos no sos Agustín Lewin?” “No, no”, le digo y se va a avergonzada. El palco de Disertantes te dota de exceso de Espíritu VIP, tanto que te trasforma en quien no sos. ¿Y quién soy yo? ¿Quiénes son las personas del público? ¿Cuántos de los ahí presentes somos capaces hacer algo más que escuchar, leer, tomar notas, escribir, hablar, pensar? ¿Cuántos daríamos la vida por la Emancipación y la Igualdad? Ese tipo de dilema ético-político me demuele el alma. ¿Cuántos seríamos capaces de utilizar la violencia, organizada políticamente, para combatir el real demasiado real blindaje militar que porta el Sistema del cual nos querríamos emancipar? ¿Qué significa emancipación hoy? ¿Implica violencia? Anuncian que Chomsky sube al escenario, quizá él tiene la respuesta.

Gianni se saca fotos con varios fans. Lo tengo a dos metros. Le pido a mi compañera que me secunde en el cholulismo y me saque una foto. “Last picture, Gianni, please”, le digo. Se ríe. “Bueno, una last picture” me responde el filósofo italiano en spanglish y deja en evidencia mi colonización cholulo-cultural.

Con Gianni

Con Gianni

Ya todo está dispuesto, en instantes toca Chomsky. Todos con los transmisores traductores puestos. Me parece interesante (y este creo es el gancho de Chomsky) que el orador emancipador pronuncie el mismo idioma (el inglés) que pronuncian los oscuros ejecutivos de las emprensas transnacionales capitalistas, así que intento hacer el esfuerzo por escucharlo sin traducción.

“Ningún escritor de los últimos tiempos ha hecho tanto por documentar los crímenes de los Estados Unidos y expandir los horizontes de la emancipación y la igualdad como lo hizo Noam Chomsky”, dice el profesor-telonero Anthony Arnove, como introducción a la conferencia, “una inspiración para millones de habitantes que en el planeta buscan un mundo mejor, llevando la esperanza incluso en los momentos más difíciles”.

El primer acorde de Chomsky es no saludar, y arrancar a hablar. No leí ningún libro suyo, por eso, la primera parte de la charla me decepciona infudadamente, pero me decepciona al fin. Una aburrida clase de historia mundial sobre la posguerra. Me cuestiono el sentido de estas charlas, de ver tocar en vivo a tu escritor o intelectual favorito. Hace poco publiqué mi primer libro, y es cierto: lo importante que uno tiene para decir ya ha sido dicho en lo que escribió, el acto de hablar sobre lo ya escrito (por uno mismo) no deja de ser incómodo, artificioso, fallido de antemano. Esto seguramente le pasó al buen Chomsky, que nodijonada. O quizá Argentina no le importa mucho. O quizá ya está cansado. O quizá sabía que el gobierno del país sede del Foro de la Emancipación y la Igualdad algo, poco o nada ha hecho por la segunda pero una sólida nada a nivel político-ideológico con la primera en su sentido fuerte, profundo, de máxima.

Lo cierto es que la extrangeritud del caso genera un silencio mortuorio que amplifica la voz de Chomsky. Silencio sagrado roto por el eco multiplicado de cientos de auriculares por los que habla la traductora (no Chomsky). El éter de mil disparos fotográficos rellenan el Teatro, todos quieren llevarse una postal. Afuera una multitud mata por un lugar, por engarzarse en la retina la imagen de Chomsky, del atril, del micrófono, diga lo que diga. Una poderosa maquinaria archiva lo dicho, lo visto, y lo sube todo en diferentes formatos, audio, texto, video. Y sobre lo dicho por Chomsky en el Foro, no vamos a hablar demasiado acá. Nos pareció interesante que mencione “dos sombras que se ciernen sobre nosotros”, es decir sobre la humanidad, a saber, la guerra nuclear y el desastre ambiental. Pero a grandes rasgos la presencia de Chomsky nos suena a un gobierno progresista-populista-desarrollista (con más componentes neo-liberales de los que dice haber superado) de dudosa acreditación anti-capitalista invertiendo un dineral con cierto afán legitimador: “Tenemos al más rebelde de ellos, de EEUU”. Eso se canjea en el mercado político-moral internacional por un antagonismo inapelable, una chapa anti-imperialista en regla. Pero no habría que perder la perspectiva histórica: ¿Qué ha hecho este país y sus sucesivos gobiernos, por no decir la región entera, y los pueblos (¿pueblos?) en los últimos 40 o 30 años, por ensayar experiencias económico-políticas capaces de hacer brotar otro modo de vivir nuevo, diverso respecto al capitalismo? ¿Es realmente positivo el saldo? ¿Dada por buena la Unión Lationamericana, en pos de qué es? ¿No es en relación a un incremento de fuerza a nivel geopolítico de la región respecto a las restantes pero en el marco del desarrollo y perpetuación, con mínimas posibilidades revolucionarias, del mismo Sistema, o modo de producción, o forma de vida?

Me encantaría poder hacerle esas preguntas a Chomsky para que de responderlas, quizá, con suerte, le retiren los fondos del cheque, pero Chomsky no da conferencia de prensa “por cuestiones de agenda, que la tiene toda ocupada hasta 2016” ya ha aclarado una presentadora del Foro. Así que nos retiramos derrotados, poco o nada emancipados (quizá durante el resto del Foro sí se emancipó, no lo sabemos porque no volvimos a las dos jornadas restantes, ni escuchamos las voces restantes) y devolvemos los auriculares a cambio de nuestro DNI, so pena de pagar 450 dólares por extravío. Salimos por un estacionamiento, hay vallas afuera, cientos nos miran con envidia por haber logrado entrar. Ojeo la credencial de Prensa que amo, la guardo con celo, me la cuelgo al cuello, la exhibo, y hacemos el cálculo, la Ilustradora y quien escribe -la tarde está hermosa-, de ver qué tanto nos sirve mi credencial para tomar la política decisión de buscar algo de emancipación en una cerveza y nuestro amor.
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