Massa Presidente

Sergio_Massa

LBF se anima a la crítica política de la figurita del momento, Sergio Massa, pronto ganador de las Elecciones Legislativas 2013 y futuro Presidente en 2015.

Por Alan Ulacia. Ilustraciones: Groger Gutiérrez.

1. La Maldición

Una maldición cae sobre aquel que pone en juego un texto en pos de la destrucción de una persona. De algún modo el texto se revela. Su carga negativa se invierte, y por más filo que tengan las palabras, por más lógica y vuelo de los argumentos, pasa que el pulso exterminador, crítico, muta en oda, en elogio afirmador. Aquello contra lo cual se reacciona, hechiza al reactivo. El silencio del criticado supera en elocuencia la virtuosa retórica del escriba. El primero se enaltece y el segundo, extraña alquimia, queda disminuido, avergonzado.

Estéban Echeverría y José Mármol con sus críticas al rosismo (El matadero, 1838; Amalia, 1851), Sarmiento y su épico embate contra el caudillo Facundo Quiroga (Facundo, 1845) y el ensayista argentino Ezequiel Martínez Estrada en su crítica a Perón (¿Qué es esto?, 1956) son (discutibles) ejemplos históricos de cómo operó en el pensamiento nacional la mentada maldición. Además afirmaremos que coincide con un (también discutible) componente “antipopular” en el currículum del autor. Incluyamos, para no abundar, el agudo análisis económico-político de Marx sobre Napoleón III (El 18 Brumario de Luis Bonaparte, 1852) como exponente de esta paradoja a nivel foráneo.

Pero a pesar de ella, de su peligrosidad mítica, y de la posibilidad efectiva de nuestra propia destrucción, emprenderemos la crítica política de Massa Presidente.

2. Genealogía de su moral

Nace en 1972, en la provincia de Buenos Aires, municipio de San Martín. Hijo de Alfonso Massa, inmigrante italiano que deviene empresario de la construcción, y Lucía Cherti, Lucy, madre. Estudia la primaria y el secundario en el occidental y católico Colegio Agustiniano. Ahí comienza a militar, a los 16 años, como declara en el escueto sector “Sergio Massa” de su página oficial:

“La política entró temprano en mi vida como una vocación que creció en la medida en que empecé a descubrir que podía ayudar a otros, que era la herramienta más efectiva para resolver injusticias y desigualdades”.

Massa se suma al pelotón de la UceDé (Unión del Centro Democrático), fundada por el colaboracionista liberal Álvaro Alsogaray en 1982, luego diputado porteño, al obtener un 8,7% de los votos, durante la primer elección legislativa post-dictadura. Desde dicha posición, es (por vez primera) Presidente de la Juventud Secundaria Liberal de San Martín. Y entrados los 90, se corona con la bonaerense (por vez segunda) Presidencia de la Juventud Liberal, púber ramificación de la UceDé, durante el período 91-93. Y cuenta la leyenda que a Massa Presidente, el contacto en el semillero liberal se lo hace Alejandro Keck, amigo suyo y concejal del Partido de San Martín. Massa Presidente consigue trabajo como asesor de Keck, que se desempeñaba en el Consejo Deliberante. Keck es cercano al sindicalista revolucionario Luis Barrionuevo. En 1994, narra una crónica, un cónclave en Punta Mogotes lo conecta definitivamente con el gastrónómico y con su púgil esposa Graciela Camaño. Tiene 21 años.

Pero la mutación no es violenta: por congruencia ideológica, Alsogaray, líder del partido ucedeísta, simpatiza con el entonces presidente Menem. Mediante complejo proceso de ósmosis neo-liberal, la UceDé es absorbida por el PJ, y así sus militantes liberales, modernos, y antiperonistas, migran hacia el ala derecha del peronismo noventista; entre ellos nuestro héroe, que una vez peronizado, trabaja junto al sindicalista Barrionuevo en el municipio de San Martín, actuando en una subsecretaría del Ministerio del Interior.

El amor motoriza, impulsa su carrera funcionarial al enamorarse de Malena Galmarini, hija de la ex-diputada Marcela Durrieu (a quien conoce en 1996 al laborar ambos por el horizonte presidencial de Ramón “Palito” Ortega, que soñaba con suceder a su amigo riojano, ella desde la diputación y él, Massa Presidente, como jefe de prensa de Ortega a partir de 1997, y luego como su asesor en el Ministerio de Desarrollo Social bonaerense) y del “Pato” Galmarini, Secretario de Deportes de la Nación durante el menemato y a su vez asesor duhaldista. Entonces, la señora Durrieu, durante esa época, es muy cercana de Ortega, y Massa Presidente coincide políticamente con ella luego de la unción PJtil en manos de su padrino gastronómico. Confirma el espontáneo flechazo Malena Massa, la hija, la ahora esposa, en una entrevista para una revista de moda: “Me lo presentó mi mamá. Sergio militaba con mi mamá en el orteguismo, con Palito Ortega. Mi vieja me decía: “Hay un chico lindo, piola, talentoso. Y yo no le daba bola, hacía poco que me había peleado con mi novio de la adolescencia ¡Y encima Sergio estaba de novio!” (Agrega dramatismo una biografía no autorizada que circula en la web que “Ya por el ’97, cuando su futuro estaba prácticamente escrito con una novia que tenía desde su estadía en el barrio porteño de Flores y sus estudios de la Universidad de Belgrano, al punto de que poseía impresas las invitaciones nupciales, la habría abandonado repentinamente para ponerse de novio con la mencionada Galmarini”). Así, la virtuosa combinación, la serie político-filial Keck-Alsogaray-Barrionuevo-Camaño-Durrieu-Galmarini-Ortega-Duhalde-Menem, le permite alcanzar a Massa Presidente, gracias al acuerdo electoral de 1999 entre Duhalde y Menem, vía influencia de su deportista suegro en el oído duhaldista, estampar su nombre en el 7º lugar de la lista de diputados provinciales de la primera sección electoral, por parte del PJ, y conseguir el escaño por no más de una centena de votos. Tiene 27 años.

En el período 2001-2002, años en que se casa con Malena Galmarini y se muda a Tigre, bastión político de sus suegros, y mientras transcurre la presidencia interina de Duhalde (y se murmura gracias nuevamente a gestiones galmarinezcas) Massa Presidente es puesto al frente de la ANSES. En 2005, ya Kirchner presidente, recordar mediante gestiones duhaldistas, es electo diputado nacional, pero no acepta la banca para seguir administrando la Seguridad Social. Luego de cinco años en la ANSES, vira su prioridad, y en 2007 es electo intendente de Tigre, su trinchera suegril. Es intendente. Deja de ser hincha de San Lorenzo y se hace, naturalmente, de Tigre. Con el tiempo adquiere, otra vez el título de Presidente Massa, esta vez del club de Victoria.

En julio de 2008 Cristina Fernández lo designa Jefe de Gabinete de la Nación. La crisis del gobierno a raíz de la Resolución 125, provoca la renuncia a dicho cargo de Alberto Fernández. El puesto queda vacante. Son tiempos difíciles, la cohesión kirchnerista peligra, manotazos, improvisación, nueva ósmosis: el Massa Presidente acepta el cargo. El resto es historia reciente: a partir de las elecciones legislativas de 2009, comienza la “ruptura” con el gobierno, que lo convoca para intengrar la lista oficialista, encabezada por el mismísimo Kirchner, y es electo diputado nacional por Buenos Aires, pero en vez de asumir, pues cree es momento de abandonar la nave incendiada, conserva la intendencia de Tigre, de la que había pedido licencia para poder asumir la Jefatura de Gabinete. En 2010 es víctima de Wikileaks. Se revelan cables que evidencian que mantiene conversaciones camaraderiles-informativas, siendo funcionario del gobierno nacional, con el embajador de EEUU Thomas Keelly. Sobrevive.

Sergio_Massa

Sergio Massa Presidente

A partir de 2010 Massa Presidente comienza un proceso de autonomización que culmina en la presentación en sociedad, para las recientes PASO, del Frente Renovador, formado por el llamado “Grupo de los 8”, a saber, los intendentes Pablo Bruera (La Plata), Sandro Guzmán (Escobar), Joaquín de la Torre (San Miguel), José Eseverri (Olavarría), Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas); Gilberto Alegre (General VIlegas) y a Luis Acuña (Hurlingam). Además cuenta entre sus filas a valores como el ex-gobernador bonaerense Felipe Solá, el héroe reservista Martín Redrado, el ex-carapintada Aldo Rico, la periodista de la Corpo Mirtha Tundis, el industrialista de la UIA Ignacio De Mendiguren, el empresario constructor de countries Jorge O’Reilly vinculado al Opus Dei, y demás hitos que figuran en un muy malintencionado pero didáctico mapa de contactos que circula, casi difamante, en la red, al parecer, por su bonita estética y producción, y léxico, hipotetizamos, financiado por las arcas nacionales, lógicamente furiosas con el “traidor” que en su traición se emancipó de lo que nunca fue. Pero no es culpa tuya, Presidente Massa, pues: ¿Qué sí fue, es, en ésta época?

3. Fenomenología de su Espíritu

Mira fijo a la cámara, y habla con el aplomo del delantero post-partido que metió tres o cuatro goles, como haciéndole un favor al interlocutor, que nada sabe del gustito de la gloria, que él sí saborea. Sonríe también por caridad. Su postura corporal es relajada pero maciza. Gesticula, su mímica vital es fluída y seductora, de bailarín. Quien escribe, tiene la bendición, cuando no la desgracia, por cuestiones laborales, de escuchar todos los días de la semana, al menos tres o cuatro veces por día, a políticos profesionales hablando ante cámaras de televisión. Tiene ejercitado el ojo y el oído. Y puede afirmar:

Massa Presidente es el único político profesional que no duda jamás, que cree en sí mismo cuando habla, o logra hacer creer, mayor virtud, que creer en sí mismo.

Si responde a guiones no se nota, fe y libreto no se disocian. Voz algo cansina que puede darse el lujo de ser afeminada, aquella que lucen los ganadores sin necesidad de autoafirmación o aprobación externa. Exitoso, práctico, audaz, seguro, como si por detrás suyo no hubiera el vacío que antecede al discurso expulsado, sino una montaña de soberbio y simple sentido.

Corto apellido que porta una doble ese (“SS”), firma de italianidad-inmigrante-clasemediera-que-baja de-los-barcos-con-una-mano-atrás-y-otra-adelante. Apellido que resuena simple, sólido, en sí mismo un concepto de contorno limado, pulido, casi mítico. Terceros lo nombran con la certeza que se dice “mesa”. Massa, mesa. Nadie duda al decir mesa, hay garantías. Y no dejarle espacio a la duda es crucial a la hora de la batalla, del combate contra el enemigo, a la hora del Éxito, del Avance, del Progreso. Nombre liviano pero duro, que baila, no piensa ni da que pensar, fluye, como un perfecto y eficaz mecanismo sin alma.

La demagogia, la mesura, el lugar común, la utilización de fórmulas generales sin peso específico es la pólvora que eyecta certeras balas discursivas. LaGente en vez de ElPueblo. Puede utilizar el muy militante concepto “Territorio” y no quedar ridículo o inocente. Propietario de los arcanos de la mística dialéctica LaGente/GestordelaGente. Ser moderno. Nada de ensueños libertarios, de contradicciones revolucionarias. Entender la lógica representado-representante. No dudar, nunca dudar a la hora de invocar la capacidad de representación, nunca dudar a la hora de desempeñar el rol. Hay un rol que rola y punto, un mecanismo que espera funcionar, yo me ofrezco como la polea, yo soy la mejor polea. Los NO (oponerse a la Reelección Indefinida) son NO y los SÍ (más Seguridad, más Cámaras de Vigilancia) son SÍ. Afirmación y negación se alzan por igual como banderas orgullosas. Y exhibir baja o nula densidad ideológica para maniobrar con alegre soltura, para cooptar indemne, y picarezco, sin necesidad de mostrar pergaminos, mérito o programas, demandas colectivas, apropiarse de la agenda que mejor venda: básicamente, el dueto Inflación-Inseguridad. Nunca jamás accionar a contrapelo. Nunca jamás ir contra la corriente. Prohibido ser intempestivo. Y moralizar el arte del gobierno: “mantener lo que se hizo bien y cambiar lo que se hizo mal”: emplear tácticas des-historizantes y simplificadoras que inhabiliten la posibilidad de retruque, de contra-argumento. Y el divino don de la juventud para conjurar el prejuicio, el oscuro currículum manchado de errores. Agropecuaria camisa sin corbata para sortear la hosca formalidad, pero insinuar voluntad de trabajo.

Estética de campaña agresiva, de color negro, rojo y amarillo, por un pelo cromática anarquista. Y un logo: el mágico “+a”. Más-a= Mas-sa = Massa = Maza = Martillo. Máximo nivel de abstracción, nulo contenido y significación para mayor extensión simbólica y potencia indentificatoria.

Infalible lógica empresarial-publicística aplicada a la política de campaña. En campaña, economía simbólica de guerra.

Imagen de hombre común, extirpado de lo común y convocado de facto por la situación extraordinaria. Para ello familia, afición al fútbol, sobriedad, no ostentar, evitar palabras raras, no hablar de más, insultar de vez en cuando. Querer ser Presidente pero no ser rígido prócer de bronce.

4. Por Él doblan las campanas

Massa Presidente se coronó máximo ganador de las PASO, ganará las legislativas del próximo domingo y será Massa Presidente en el año 2015 porque los 90 nunca se fueron, porque la política en Argentina nunca “volvió”, porque nunca se fue, porque el Estado no está “más presente”, porque nunca se ausentó. La posibilidad de la finalización del ciclo kirchnerista con Massa Presidente, es decir la grotesca corononación de uno de sus retoños malditos, traidores, pone seriamente en cuestión la excepcionalidad de la época, su carácter disruptivo, fundacional.

Más bien dibujaría la trágica figura de un círculo perfecto que se inicia con una traición y finaliza con otra.

Sergio Massa 2015

Sergio Massa 2015

¿Y si la sociedad argentina se cansó de la Épica, del Héroe, de la Guerra, y opta por la (falsa pero bella) Paz que provee el “Gestor”, el “Administrador”? Massa Presidente (o su posible bemol sciolista) pondría en evidencia el cada vez más patente conservadurismo del pueblo argentino; la preferencia de la política como “servicio” más que como carnadura de narrativas, gestas históricas.

¿Y si Massa Presidente es el delfín que requiere el peronismo como gran estructura de poder, el relevo del ala “izquierda”, el turno de la centro-derecha, para que no se funda el motor que impulsa el pendular movimiento histórico? ¿Un anticuerpo que profundizará lo conservador, mantendrá lo progresistamante redituable y lo correctamente político, y eliminará todo atisbo o germen revolucionario, anti-capitalista? ¿Massa Presidente como punto de visión para hacer el balance de la época, del kirchnerismo no como dirigido y coherente proyecto sino como situación, como caótica fragmentación y agrupamiento de fuerzas, tradiciones, bandos, y como planteo-replanteo-ocultamiento de problemas, querellas sociales? ¿Massa Presidente como triste broche de un proyecto que, concediéndole el don de la intencionalidad histórica, quiso y no pudo, o que no pudo porque no quiso?

Frente al urgente “¿Qué hacer?” nos preguntamos si Massa Presidente pondrá en práctica su concepción de la política cuando gobierne, o si lo suyo son meras tácticas exitistas para hacerse con el poder, y luego lo incierto…

Massa Presidente pondrá en marcha la forma más acabada del Estado Maquina, en su sentido más inhumano. Una eficiente máquina para seleccionar, asimilar y solucionar problemas. Livianizar la engorrosa, polémica, antagónica y conflictuada concepción de la política que el kirchnerismo ha querido instalar, y preparar el terreno para la economía política del negocio capitalista confiable, seguro, camuflado, transfigurado mediante los arcanos de La República, la Seguridad Jurídica, las Reglas del Juego Claras, la Apertura al Mundo. Hacer política en el sentido más empresarialmente posible, sin el irritante barniz ideológico, ser pragmático, eficaz, moderno, funcionar. Dificilmente quede lugar para los milagros, lo inesperado: Sistema-Estado-Gobierno perfectamente engarzados, las molestas fricciones acalladas. Con Massa Presidente llegará un tiempo de Paz, de Progreso y Concordia…

¿Qué armas afilar, que tradiciones releer, qué dioses invocar para enfrentar lo que se avecina y reavivar la llama?

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Alan Ulacia

Alan Ulacia

Alan Martín Ulacia (1986) nació en Argentina, en el porteño barrio de Caballito. Es Licenciado en Ciencia Política (UBA), con una formación especializada en Filosofía Política. Trabajó como colaborador en diversas publicaciones y proyectos periodísticos: Diario Tiempo Argentino, plazademayo.com, Revista Devenir, elidentikit.com, entre otros. La ciudad imposible (2014), editado por Milena Cacerola, es su primer libro de crónicas y ensayos.
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