Macedonia y la crisis del pueblo elegido

LBF continúa con la saga balcánica. Radiografía de Macedonia, tierra del mítico Alejandro Magno. Un país convulsivo a nivel político, étnico y social.

Macedonia

Macedonia, en proceso de desyugoslavización

Texto y fotos: I.E.H (Desde los Balcanes)

El mapa de la ONG Freedom House tiene tres colores: verde, amarillo y violeta. Algunos países, especialmente en Norteamérica y Europa Occidental pero también Australia y otros repartidos por el globo, aparecen en verde destacando la libertad de prensa. Otros, como Argentina o Brasil, son amarillos y parcialmente libres en el informe de este año. Buena parte de Asia y África está coloreada de violeta: allí no hay libertad de prensa. Y en medio de los Balcanes aparece un territorio pequeño, con forma de albóndiga, como el único de la región con ese color.

El pasado 8 de septiembre la República de Macedonia cumplió su primer cuarto de siglo y, a diferencia de las otras ex repúblicas yugoslavas (excepto Kosovo), jamás de los jamases había sido independiente. Por primera vez Macedonia se constituyó como país en 1991, con la caída de la República Socialista Federal de Yugoslavia, y todavía están aprendiendo a lidiar con la democracia. Desde 2006 el partido gobernante es VMRO (pronunciado “vemaro”), una agrupación nacionalista, autodenominada demócrata cristiana, que tomó el nombre y los colores de un movimiento guerrillero formado a fines del siglo XIX, con el que, por supuesto, no tiene nada que ver. VMRO es la centro derecha más nacionalistas y su líder, el ex Primer Ministro Nikola Gruevski, es comparado con Putin, Erdogan u Orbán, y se habla de su afán infinito de poder, su racismo, su control de todas las instituciones habidas y por haber y su nulo interés por esa democracia que el país está aprendiendo a abrazar. Un año antes el joven país había logrado oficialmente el status de candidato a la Unión Europea, pero VMRO no logró ningún avance.

Macedonia ha sido desde 1991 un país dividido: alrededor del 65% son étnicamente macedonios, un 25% son étnicamente albaneses, y el resto se divide entre turcos, serbios, romaníes, bosnios y aromunes. La división entre las dos principales etnias ha causado unos cuantos conflictos importantes, empezando por los choques del 2001, pasando por los del 2004200720122014abril 2015 y mayo 2015. Cada uno de estos choques tuvo diferentes características; el primero fue el más parecido a una guerra civil, mientras que los demás fueron menores. El de mayo del año pasado fue particularmente curioso porque un grupo de albaneses que se identificaban con el Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK, por sus siglas en albanés) atacó a la policía en Kumanovo, pero UÇK negó cualquier relación. Eran unos 40 hombres y casi todos fueron capturados o muertos. A los pocos días no quedaba ninguno en cana. Lo más curioso de esta serie de eventos es que se dieron justo en el momento de mayor tensión política para VMRO. Pura casualidad, claro. Pero ese choque fue parte de un conflicto de larga data: hay dos sociedades en Macedonia que nunca se llevaron demasiado bien, que han tenido unos cuantos choques, una es cristiana y la otra es musulmana, una habla sólo macedonio y la otra le suma el albanés.

Quizás la forma más fácil de entender el clima actual es comenzar en la víspera de navidad de 2012. Ese día se discutía en el parlamento el presupuesto para el año siguiente, VMRO buscaba tomar deuda por unos 400 mil euros para pagar otras deudas que había tomado en los años anteriores (deuda sobre deuda sobre deuda… y los argentinos nos creemos originales). La oposición se negó a eso y el oficialismo decidió echar a los representantes del parlamento. Primero entraron unos 20 ó 30 hombres de traje sin ningún tipo de identificación y echaron a la prensa, después empezaron a rajar a los miembros de la oposición, y finalmente votaron, aprobaron todo y aplaudieron. Acá hay un bonito video de ese día. A partir de entonces y hasta mediados del 2015, el parlamento funcionó únicamente con el oficialismo, la oposición no volvió a la cámara.

El siguiente punto en la escalada de quilombo fueron las elecciones presidenciales y parlamentarias de abril 2014 en las que, claro, se impuso VMRO. Casi desde el primer día SDSM (pronunciado “sédesema”), principal partido opositor, denunció fraude y dijo que no reconocería los resultados. Entre 2014 y 2015 se probaron cerca de 100 mil casos de votos truchos: gente que votaba más de una vez, gente que no vivía en Macedonia desde hacía mucho, gente muerta, extranjeros que tenían documento pero nunca habían vivido en Macedonia (como el caso de 3 libios con domicilio legal en la casa del alcalde de Rezen), extranjeros de países limítrofes que cruzaban la frontera para votar a cambio de algunos euros, tours gratuitos a otros países para evitar que ciertos ciudadanos voten y también otras cosas legales pero turbias, como apoyar al Partido Socialdemocráta de Macedonia (SDPM) simplemente porque tiene nombre parecido a SDSM, la Unión Socialdemócrata de Macedonia, y puede quitarle unos cuantos votos. Además de los 100 mil votos ya establecidos como truchos, hay cerca de 500 mil en duda. El país tiene unos 2 millones de habitantes, cerca 1.7 están habilitados oficialmente para votar, así que 500 mil es un porcentaje importante.

Pero el punto fundamental de la escalada de quilombo se dio a principios de 2015. VMRO llevaba 9 años en el gobierno acumulando más y más poder, metiendo en cana a opositores y periodistas bajo cargos ridículos, comprando medios, controlando al poder judicial, a la policía y hasta al equipo de fútbol (Vardar, el equipo más importante de Macedonia, descendió a la B en el 2011 y el gobierno le pagó al equipo que ascendía esa temporada para que se fusionaran bajo, claro, el nombre “Vardar”. Y así Vardar nunca descendió y se perdieron su propio Tano Pasman), y también espiando gente. En algún momento esto de mandar a la policía secreta a interceptar llamadas se les fue de las manos y terminaron espiando también a gente importante del mismo partido. No se sabe bien cómo, pero de alguna forma unas 20 mil grabaciones a opositores, periodistas y también miembros de VMRO terminaron primero en manos de la embajada de Estados Unidos y luego en manos de SDSM. En general Estados Unidos tiende a apoyar el status quo, como en Kosovo, pero acá era todo demasiado evidente. Durante varias semanas Zoran Zaev, líder de SDSM, organizó sucesivas conferencias de prensa en las que presentaba algunas de las grabaciones que calificó como “bombas”. Las más importantes tenían que ver con diversos casos de corrupción, con los votos fantasmas y con el asesinato de un pibe en 2011 a manos de la policía secreta, tema tapado hasta entonces por VMRO. Nikola Gruevski, por entonces Primer Ministro y líder de VMRO, acusó a Zaev de golpista, de colaborar con Estados Unidos para sacarlo del poder, de antidemocrático (sí, el mismo tipo que había rajado a la oposición del parlamento le dijo “antidemocrático” a alguien), y afirmó que las grabaciones eran falsas y que habían sido preparadas por servicios de inteligencia extranjeros. Después de que el gobierno hizo la denuncia formal y legal contra Zaev, muchísima gente salió a las calles.

Desde fines de 2014 varios miles de estudiantes protestaban en Skopje, capital de Macedonia, porque el gobierno había decidido eliminar los exámenes universitarios y reemplazarlos por exámenes gubernamentales: ya no serían profesores los que tomaban examen sino miembros del gobierno. En un principio estas marchas estudiantiles y las protestas anti gobierno no tuvieron nada que ver, pero la represión las unió. Las marchas más importantes fueron en mayo (mismo mes en que se dio ese supuesto ataque de UÇK en el norte del país), incluían a la familia del pibe asesinado y el reclamo principal era la renuncia de Gruevski y su gabinete. Dos ministros y el jefe de la Policía renunciaron durante esos días. Muchas personas acamparon frente a la Casa de Gobierno, incluyendo al propio Zaev. El 17 de mayo la oposición juntó entre 40 y 100 mil personas y el gobierno respondió al otro día con una marcha de su propia gente en “apoyo a la democracia”: le dicen contraprotesta y es un método muy habitual entre los miembros de VMRO.

A principios de junio intervino la Unión Europea, juntó a Zaev y a Gruevski e intermedió para llegar a un acuerdo, el llamado Acuerdo Przino, que incluía la convocatoria a elecciones anticipadas para abril del 2016, la renuncia de Gruevski 100 días antes (o sea, en enero de 2016), la inclusión de miembros de SDSM en el gabinete de ministros (incluyendo al frente de la cana), el regreso de la oposición al parlamento y la convocatoria a un fiscal para la investigación de los crímenes de los que se hablaban en las llamadas interferidas. Acá pueden leerse los puntos principales del acuerdo, que fue firmado además por los dos líderes de los albaneses: Ali Ahmeti (líder de la Unión Democrática para la Integración, partido en coalición gobernante con VMRO) y Menduh Thaçi (que no tiene nada que ver con el Thaçi de Kosovo, y lidera el Partido Democrático de Albaneses, la oposición dentro de la comunidad albanesa en Macedonia). El acuerdo terminó oficialmente con la crisis pero muchísima gente siguió protestando.

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La crisis de identidad de Macedonia: entre Grecia, la cultura eslava y ser el pueblo elegido

En enero Gruevski efectivamente renunció al cargo pero no al poder y asumió como Primer Ministro interino un tal Emil Dimitriev, también de VMRO, al que nadie conoce y a nadie le importa porque la manija la sigue teniendo el ex mandatario. Las elecciones de abril fueron postergadas hasta junio pero también entonces se pospusieron en medio de una fuerte serie de protestas iniciadas cuando Gjorgje Ivanov, Presidente de Macedonia, ordenó detener las investigaciones contra Gruevski y todos los funcionarios involucrados en las grabaciones. Medios internacionales llamaron a estas demostraciones “Revolución Colorida” porque las bombas de pintura en monumentos y edificios se convirtieron en símbolo de aquellos días entre abril y julio, días en los que se logró postergar las elecciones hasta diciembre, iniciar el proceso de juicio político contra Ivanov y retomar las investigaciones suspendidas.

Macedonia, a diferencia de todos los demás países de los Balcanes (excepto Kosovo) jamás fue un país, jamás tuvo una identidad propia.

La nueva fecha es 11 de diciembre, pero los intermediarios de la Unión Europea establecieron que antes de llevar adelante las elecciones se deben limpiar las listas electorales para garantizar que los comicios serán libres y justos y asegurar la libertad de prensa y el reparto de pauta oficial en forma equitativa. Ninguno de los puntos está garantizado hasta ahora.

Pero todo esto no alcanza para explicar el quilombo en Macedonia. El gobierno es profundamente nacionalista, detesta a los albaneses pese a que gobierna en coalición junto a un partido albanés y pese a que llenó la capital con placas de Anjezë Gonxhe Bojaxhiu, la ex Madre y actual Santa Teresa, que era étnicamente albanesa. VMRO tienen por costumbre construir gigantescas cruces cristianas en las colinas cercanas a las ciudades más relevantes, dando a entender que esta tierra es cristiana, no musulmana; macedonia, no albanesa. Como un perro meando un árbol. Claro que esto significa bardo en un país que lo tiene de sobra, y Ziadin Sela, uno de los principales candidatos albaneses al parlamento, ya anda promoviendo la idea de la federalización del país y la autonomía para los suyos.

El último punto relevante del quilombo en Macedonia tiene que ver con la cuestión de la identidad. Macedonia, a diferencia de todos los demás países de los Balcanes (excepto Kosovo) jamás fue un país, jamás tuvo una identidad propia. Cuando se independizó en 1991, Grecia no sólo logró impedir su ingreso a la ONU hasta 1993 sino que además le impuso un bloqueo económico que casi destruye la frágil estabilidad del nuevo país. Finalmente, la República de Macedonia se vio obligada a cambiar de nombre ante las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras instituciones internacionales: pasó a llamarse Antigua República Yugoslava de Macedonia o FYROM, sus siglas en inglés. Además, Macedonia se vio obligada a cambiar su bandera: entre 1992 y 1995 era roja con un símbolo en amarillo conocido como la estrella argeáda, que representa la dinastía de Filipo II de Macedonia, padre de Alejandro Magno, y aparece en muchas obras de la antigua Grecia, además de ser la imagen del Parlamento Helénico y aparecer en la bandera de la región griega de Macedonia. Para los griegos Macedonia les está robando la cultura y la historia, se está apropiando de su identidad, pero lo que más temen es que se apropie también de su territorio, por eso Grecia también presionó para que Macedonia cambiara su Constitución para eliminar cualquier rastro de irredentismo e incluir una premisa de nunca entrometerse en asuntos internos de su vecino. Pero VMRO no se detuvo. Skopje era una ciudad medio irrelevante, con muchos edificios socialistas, y VMRO decidió que esa arquitectura yugoslava no representaba al supuesto país de Alejandro Magno. Así nació el proyecto Skopje 2014, un costosísimo y ridículo proyecto que consiste en cambiarle la cara a la ciudad y al país en un proceso de desyugoslavización. Para VMRO esta es la tierra de Alejandro Magno y los macedonios son sus descendientes directos, dicen que Alejandro era eslavo, que hablaba el mismo idioma macedonio eslavo que se habla hoy, y que la civilización macedonia tiene unos 40 mil años de existencia, cosa absolutamente ridícula porque los eslavos llegaron a esta zona alrededor del siglo VII. La televisión estatal muestra documentales que hablan de esto y hasta en el museo nacional de arqueología se difunde la idea de que los macedonios son el pueblo elegido, la civilización original, los más capos del mundo, algo así como la raza aria de los nazis. Como aparentemente Alejandro era eslavo y macedonio (aunque Macedonia no existió hasta 1991) decidieron que toda la ciudad debía lucir en ese estilo medio griego de columnas y estatuas y puentes y estatuas y columnas y estatuas. No puede existir una ciudad en el planeta con más estatuas y monumentos que Skopje, es simplemente ridículo. El área principal del proyecto incluye el museo arqueológico, el Ministerio de Asuntos Exteriores, la Policía Financiera, la Ópera, el Teatro Nacional y el museo informalmente conocido como “del VMRO”, y se encuentra junto al río, del lado del viejo bazaar, la zona predominantemente albanesa de Skopje. O sea, delante del bazaar y la zona albanesa construyeron una serie de enormes edificios que sirven de cortina. Y acá no ha pasado nada. El centro del proyecto Skopje 2014 es el gigantesco monumento del Guerrero Ecuestre que es obviamente Alejandro Magno, pero admitirlo puede ser para quilombo.

El pasado 8 de septiembre la República de Macedonia cumplió su primer cuarto de siglo como nación independiente y, entre los conflictos políticos e interétnicos, las dificultades sociales y la falta de identidad nacional, pareciera que el país aún no ha dejado los pañales.

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Leé también: Kosovo: el país que no puede ser, por I.E.H

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De Castelar. Viajero, escritor, periodista y fotógrafo.
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