Las 10 razones para votar en blanco, por Juan Silvano

Voto en blanco

Voto en blanco

 

Los trabajadores argentinos nos enfrentamos hoy a una disyuntiva, un truco del sistema electoral para perpetuar el sistema político: obligar al pueblo a legitimar un ataque a sus condiciones de vida, desde el flanco “naranja, celeste y blanco” o desde el “multicolor amarillo”

Acá, sin ningún tipo de ansia de una neutralidad que tampoco es deseable, explayaré sobre 10 razones puntuales por las cuales, la única opción fiel a los intereses del pueblo trabajador, es un masivo voto en blanco.

Por Juan Silvano (Docente CABA). Ilustración: Martín Ulloa.

1. El ajuste ya empezó

El ajuste que dice Scioli que Macri propone (y ante el cual él se pararía en la vereda opuesta) ya empezó con el gobierno kirchnerista hace largo rato.

El mismo kirchnerismo ha especulado durante todo el año con las maneras de implementar distintos ajustes y recortes de la manera menos brusca posible, para asegurar la transición política a Scioli, pero también a cualquier otro candidato presidencial. Estamos ante la complicidad del régimen político en su gran mayoría.

Bein y Blejer, asesores económicos de Scioli, han prometido a cada uno de sus contactos nacionales e internacionales fuertes devaluaciones, un plan generalizado de ajuste que incluye recortes y tarifazos. Nada menos se podía esperar del Secretario de Hacienda de De La Rúa y del Presidente del Banco Central que tuvo Duhalde durante su tumultuosa presidencia, que además desde el año 1980 hasta el 2001 fue asesor y embajador del FMI al que Scioli pretende repudiar de la boca para afuera.

Por otro lado, Melconián no oculta que el gobierno de Macri aplicará fuertes medidas para liberar el mercado y liquidar las jubilaciones y la deuda pública en pesos, en manos de la ANSES. Asimismo, la acusación de Macri a Scioli sobre el ajuste y la devaluación por parte de CFK-Kicillof es una confesión a partes sobre su intención de profundizar esta orientación.

Ambos planes económicos de salida, son planes de salida según los reglamentos de los organismos del capital financiero internacional con los que cualquiera de los dos gobiernos tendrá que lidiar (FMI, Banco Mundial, Club de París)

Un voto a Scioli legitimará el ajuste que ya el kirchnerismo viene aplicando para susbanar la bancarrota de su modelo económico. Un voto a Macri, también.

2. Bancarrota educativa

Los dos candidatos se bombardean con supuestas propuestas en contraposición respecto a la educación. Pero si analizamos los respectivos saldos, veremos que en lo único que se diferencian sus planes educativos del 2007 hasta ahora es en la retórica con qué buscan mostrar que su modelo educativo es de calidad, mientras vacían la educación pública de todas las maneras posibles.

Scioli, de la mano de la experiencia kirchnerista en la Provincia, ha protagonizado encarnizadas batallas contra el salario docente. A nadie se le escapa que incluso, el kirchnerista de Yasky, Baradel, se vió obligado a parar por la presión de miles de docentes de la oposición y de las bases, que reciben su paga tarde, no la reciben o la reciben recortada. Es una experiencia de 8 años de gobierno K en la provincia donde incluso, este saldo negativo ha generado rupturas en decenas de seccionales del imponente SUTEBA “blanco y celeste”

Macri, por su parte, ha hecho gala de un ataque a la escuela pública sin precedentes: ha recortado orientaciones, orientado por la LEN de Filmus, aprobada por el Congreso Nacional en el 2006. Ha flexibilizado el sistema educativo al mejor estilo tecnocrático: ha licuado sus contenidos, ha puesto materias de relleno inútiles, ha recortado las horas docentes para muchas áreas y ha dejado miles de alumnos de todos los niveles sin vacantes, protagonizando un ataque constante a los docentes combativos y a los centros de estudiantes independientes.

La educación con cualquiera de los dos gobiernos sufrirá el recorte presupuestario y la reforma anti-educativa, con los lineamientos del Banco Río y el Banco Mundial para la privatización y mercantilización de la educación, así como el vínculo de ambos con el Papa garantizará la expansión de la escuela confesional a costa de la pública.

3. Derechos y Humanos

Ambos candidatos tienen más de “Derechos y Humanos” que de derechos humanos.

Scioli, como parte del gobierno kirchnerista, fue uno de los garantes de la estatización de la memoria y las luchas populares, así como del inmundo proceso de cooptación de luchadoras/es populares.

Sin embargo, en este tópico Scioli deja ver demasiado la hilacha, tal vez más que en cualquier otro. El gobierno de Scioli todavía tiene que responder políticamente por la desaparición y muerte de Luciano Arruga, joven que se negó a robar para la Bonaerense, la institución que organiza el delito en la Provincia del ex-motonauta.

Asimismo, la creación de 10.000 efectivos municipales nuevos para “combatir la inseguridad” nada tiene que envidiarle a los 5.000 oficiales de la Policía metropolitana, como bien Scioli le recalcó a Macri en el debate. Una de las propuestas macristas que circulan, es la ampliación de las fuerzas de seguridad en 100.000 efectivos más para “combatir el narcotráfico”, propuesta que se condice con su carrera desesperada hacia la gallina de los huevos de oro: los votos de Massa.

Tanto en la provincia, con los barones del Conurbano, como en el país lo hizo CFK con la Liga de Gobernadores, Scioli impondría la mano dura mediante el punterismo político y la represión oficial y para-oficial.

Macri, sin embargo, no se queda atrás, sino que pide pista. En 4 ocasiones ha tratado de hacer votar en la Legislatura Porteña la ley “trapitos”, para cargar las culpas sobre el colectivo marginalizado de trabajo esclavo de las grandes mafias, y no sobre estas mafias mismas.

Las escuchas ilegales, así como la instalación de Fino Palacios para espiar las luchas estudiantiles en el marco de los pedidos de reformas edilicias y en contra de la aplicación de la NES, demuestran en conjunto que con la creación de la Policía Metropolitana, Mauricio Macri replica a la inseguridad de la misma manera que el gobierno nacional y Scioli: más policía y espionaje.

4. Acuerdos de gobierno

Sin importar el resultado del ballotage, por más desmesurada diferencia que pudiera haber, cualquiera de los dos actuales candidatos, una vez sentado en el Sillón de Rivadavia, poco dependerá de “sí mismo” o inclusive, de su propia fuerza política.

En estas elecciones nacionales y en las diferentes generales de la provincias que desdoblaron las elecciones, se ve un cuadro mayoritariamente dividido, en Legislaturas Provinciales y Congreso. Al haber sido radicalmente diferentes los porcentajes a los de 2011, donde el kirchnerismo obtuvo una mayoría plesbicitaria en las urnas, lo cual le permitió gozar de la mayoría automática en el Congreso, ahora ni Scioli ni Macri  contarán con esta ventaja.

Scioli dependerá de hacer acuerdos con el “neoliberal y ajustador” Macri, así como Macri dependerá de poder realizar un gobierno de coalición entre sus propias y heterógeneas fuerzas políticas que integran Cambiemos (UCR, Coalición Cívica, PRO, sectores del PJ disidente, etc.) y el sciolismo y massismo en el Congreso.

El ajuste será tejido en el Congreso Nacional, sea por Scioli o por Macri, al margen de quien salga electo.

5. Con los patrones y con la burocracia sindical

No sólo ambos candidatos han hecho una campaña oculta (pero finalmente pública) con diferentes organizaciones patronales (la UIA, y otros grupos empresarios) sino que además, ambos tienen un historial de apoyatura mutua y estratégica sobre la burocracia sindical.

Durante la campaña electoral, algunos sindicalistas definieron su voto antes de la primera vuelta, como el Momo Venegas (PRO), Caló y Yasky (FPV) mientras que otros depositaron sus huevos en varias canastas (como Moyano).

Ahora, el próximo presidente deberá tejer diferentes acuerdos con la burocracia sindical y llamar a un pacto social, como el que hizo Cámpora en el 73. Ambos cuentan con vasta experiencia.

Macri, que no sólo se expresó el año pasado, con los Moyano y Venegas, en una conferencia, expresando que iba a ayudar a “parar a los trotskos que le están complicando la vida en los sindicatos” sino que su jactancia de 4 años sin paros en la Ciudad de Buenos Aires ha sido sobre la base de sus acuerdos políticos con la gran mayoría de los sindicatos, en los cuales no tiene ningún tipo de agrupación o peso político más que el del poder ejecutivo.

Scioli, no sólo como herencia de este gobierno, tiene una consumada experiencia en los acuerdos con la burocracia que tiene como única lealtad a si mismos, sino que como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, ha utilizado a la burocracia alineada al oficialismo para frenar y/o aislar la gran mayoría de las luchas de los trabajadores, como se vió con LEAR, Gestamp, Cresta Roja y los trabajadores docente, a veces mediante la conducción entreguista, otras veces mediante patotas sindicales de rompehuelgas.

Tanto Scioli como Macri planean gobernar manteniendo el techo a las paritarias, el sindicato único y los acuerdos de mesa chica en el Ministerio de Trabajo.

6. Trabajo, salario y tarifas

Ambos candidatos, como era esperable, se han hecho eco de reclamos sentidos de la clase trabajadora y el pueblo argentino… La falta de trabajo, así como la precarización laboral y el trabajo en negro (que cubre a un tercio de los trabajadores del país), así como la baja del salario real (es decir, la capacidad de consumo, el valor real del salario) y los aumentos en tarifas de distinta índole (transporte, servicios de gas, luz, etc.)

Sin embargo, este eco, como todos los ecos, es una versión deformada de lo dicho originalmente.

Scioli ha planteado una campaña del miedo con respecto a estos tres puntos, basándose en que el plan económico de Macri generaría una brutal devaluación que se comería el salario de los trabajadores, así como expresa que subirían las tarifas como parte de un plan económico digitado por grupos económicos de poder y que también, la flexibilización laboral se impondría de nuevo “como en los 90’”

Nada más cierto, pero Scioli no explica cuál es la naturaleza real de su verdadero plan económico. El que si lo ha hecho repetidas veces es Bein, que ha explicado muchas veces que la política económica de Scioli será “gradual” con respecto a la crisis económica, que el mismo admite, existe. La quita de retenciones al sector agropecuario, que dejaría sin 700.000 millones anuales al Estado, serían obviamente, compensadas con un aumento de las tarifas, así como con un fuerte cepo salarial. Si bien Scioli despotrica contra la levantada de otro cepo, el que es al dólar, no explica que ese cepo es efectivamente, aplicado al pueblo y no a las grandes empresas multinacionales, que han fugado en masa sus capitales del país en los últimos 4 años, sin ningún tipo de intervención del Estado.

Macri, como no podría ser de otra manera, explica de la mano de Prat Gay, el banquero de la JP Morgan, que piensa levantar el cepo al dólar para poder garantizar una circulación libre de dólares y así atraer la inversión de capitales para garantizar un “desarrollo productivo” del país.

La devaluación no es una salida de reactivación económica en el contexto actual. Ni “de sopetón” ni “por escalas”. Ambos candidatos prometen un desarrollo productivo que el oficialismo no pudo garantizar en los últimos 4 años.

7. Pagadores seriales: sufre la seguridad social

Ambos candidatos, cuando se trata de la deuda externa y los compromisos con los organismos financieros del capital extranjero, están parados en la misma vereda.

CFK, la que acompañó a Daniel Scioli como Presidenta durante sus 8 años de gobernación de la Provincia de Buenos Aires, ha admitido que el gobierno ha pagado una y otra vez la deuda externa usuraria e ilegítima.

Macri también expresó que su orientación sería pagar, cuando dijo que “habrá que sentarse con el Juez, acordar y pagar”

El pago de la deuda externa hasta ahora ha carcomido las reservas del Banco Central, así como ha liquidado la plata de la ANSES “recuperada” del kirchnerismo, que ha cambiando los aportes en metálico de los que disponía el ente de seguridad social por títulos con un valor cada vez más decreciente, obligando al organismo manejado por Diego Bossio a desprenderse de estos en el mercado por un valor menor, causando pérdidas a los fondos de la ANSES y por lo tanto, a las asignaciones y prestaciones de asistencia social de las que tanto se jacta el el actual gobierno, así como ha condenando al 75% de los jubilados a cobrar el haber mínimo, actualmente un 78% del salario mínimo (debajo de los 6000 pesos)

Así como Scioli estableció con una campaña del miedo certera, que Macri liquidaría los beneficios que “se conquistaron en estos años” lo cierto es que también Scioli deberá hacerlo como salida a la bancarrota que generó el “modelo”, ambos exigidos por el FMI y el Banco Mundial.

8. “Hacerle-el-juego- a”

Se ha generado una confusión terrible y premeditada sobre el voto en blanco y que características adquiere en el recuento de votos, así como la importancia estratégica de votar por una de las dos opciones. Gran parte de la militancia kirchnerista (no así Mariano Recalde, el candidato kirchnerista derrotado), que con el mismo argumento llamaba a votar a Lousteau para “no hacerle el juego a Macri” (y después Lousteau demostró que su candidato en el ballotage es el mismo Macri) ahora, con cuentas de pseudoingenería electoral, pretenden impulsar un voto a Scioli.

En primer lugar, hay que dejar claro que el voto en blanco no favorece a ningún candidato. Es una tercera categoría, que lo que logra, sí, en elecciones donde se juegue reparto de bancas, es favorecer en porcentaje al que más porcentaje tiene. Esto en un ballotage no tiene utilidad para ningún candidato, pues gana el que tenga mayor cantidad de votos, sea por diferencia de 1 voto o un millón.

En segundo lugar, una parte minoritaria de la izquierda y otros sectores ha llamado a votar a Scioli, para garantizar un supuesto mejor panorama para dar las luchas por salario, trabajo, vivienda. Esto corresponde en general, a la ligazón histórica de estos sectores con el kirchnerismo (como en el caso de Patria Grande). Supone una grave falacia plantearlo en estos términos. Scioli no ofrece ningún “mejor panorama” para dar las luchas. Macri y Scioli manejarán por la ruta del ajuste, los acuerdos con multinacionales a expensas de los recursos y del pueblo, la represión de la protesta social.

El candidato por el que llaman a votar para defender “lo conquistado” o para “tener un mejor panorama” ha prometido de la boca de sus economistas, ajuste y tarifazos. Y de boca propia, mano dura y represión.

Los que voten a Scioli por una esperanza de “mal menor”, le están haciendo el juego al FMI y al Banco Mundial. Gane quien gane, ambos ya tienen acuerdos pactados para cobrarse la bancarrota económica internacional gozando de la posición más favorable.

9. Macri, ¿es cambio?

Por otra parte, la militancia de Cambiemos, así como sus votantes, llaman a votar a Macri contra Scioli para garantizar un cambio con respecto a los 12 años de gobierno del kirchnerismo.

Macri mismo, en un juego de discursividad electoral armado por sus asesores, se empezó a “kirchnerizar” de cara de la primera vuelta, prometiendo mantener YPF en sus condiciones actuales (es decir, re-privatizada con el mote de “estatización”), así como prometió mantener el régimen e incluso, la ampliación de las prestaciones de asistencia social que el kirchnerismo explotó como “logro político” en la última década.

Es obvio que Macri dice una cosa y hará otra, pero: ¿Cuál es este “cambio” que propone Macri, en términos reales?

Hay que señalar, que si bien, el argumento de “No da lo mismo” es en sumo vacío, tiene un punto que nadie niega. Scioli y Macri “no son lo mismo”. ¿En qué sentido?

Primero, nada es igual a otra cosa diferente. Pero el problema radica en si alguno de estos candidatos representa un cambio profundo, o meramente, una variación en los matices de ejecución de las políticas capitalistas, de los patrones contra el pueblo.

Macri promete mantener entonces, un régimen asistencial podrido, requerimiento del Banco Mundial frente a una creciente desocupación, mantener los acuerdos con las multinacionales petrolíferas en la YPF que cotiza en bolsa, además de prometer también la proliferación de efectivos policiales por doquier.

Ningún cambio positivo puede salir para los trabajadores de votar a Macri.

10. Finalmente, porqué en blanco o anular.

El voto en blanco no es de ninguna manera, una opción tibia o una “lavada de manos”. Es una opción electoral válida que no siempre es progresiva, pero en este caso creemos encierra una significación política que debe juzgarse en función de la caracterización de esta encrucijada histórica concreta y sus proyecciones.

Por ejemplo, el Partido Obrero llamó a apoyar críticamente a Evo Morales en su postulación a presidente, en ese caso un voto en blanco hubiera sido poco progresivo.

Sin embargo, aquí el voto en blanco se revela como un posicionamiento político frente a dos candidatos que muestran la misma hilacha neo-liberal, desde su origen en la política y en el lucro privado, como en las medidas que pretenden llevar adelante como Presidente de la Nación.

Legitimar a alguno de los dos, es darle un voto de confianza a salidas que paralelamente avanzan hacia un mismo fin: generar una salida en favor de los capitalistas, los grandes empresarios y el capital extranjero.

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Juan Silvano

Juan Silvano

Estudiante terciario y universitario. Poeta, actor y escritor. Autor del blog https://juancamaron.wordpress.com/.
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