La bóveda del fin del mundo

La bóveda del fin del mundo

La bóveda del fin del mundo

En el archipiélago de Svalbard, Noruega, se encuentra una gigantescaestructura mayormente subterránea: la bóveda del “fin del mundo” que contiene más de 860.000 muestras de semillas, de alrededor de 4000 especies de plantas diferentes. Esta construcción de supuestos fines post-apocalípticos ha sido desarrollada desde el año 2008 (curiosamente, el año posterior a la gran bancarrota internacional)

Por Juan Silvano. Ilustración: Martín Ulloa

¿Quiénes son?

Esta iniciativa es parte del proyecto Semillas del Milenio, cuya autoría corresponde al Banco de Recursos Genéticos Nórdicos y su financiación es administrada y regenteada por la Global Crop Diversity Trust, que en su sitio web declara que tiene como finalidad “la conservación y acceso de la diversidad necesaria para la comida y la agricultura, por siempre”.

Hace ya 7 años que funciona este sistema, donde varios países (el 72% de los aportistas son diferentes Estados Nacionales alrededor del mundo) aportan financieramente y en “especie”. Además de aportes de diferentes países, la Crop Trust declara recibir aportes de diferentes empresas y fundaciones por otro 28 %, además de contar con el Príncipe de Gales, Henry, como su patrocinador oficial.

Además de tener en sus filas al Príncipe de Gales como patrocinador político oficial a los ojos del mundo, la directora ejecutiva del proyecto es Marie Haga, diplomática y funcionaria de larga carrera política en Noruega, contando en su haber ser la segunda al mando en el Ministerio de Asuntos Extranjeros de Noruega a finales de los 90’, así como haberse desempeñado como Embajadora en Nueva Delhi en representación del país escandinavo.

Crisis mundial y medio oriente

Entre 2007 y 2008, varios portales de internet publicaban notas revelando la existencia de este proyecto, y su supuesta financiación por parte de Bill Gates, Rockefeller y los “gigantes” de la genética orgánica.

En esa misma época, la histórica caída de los Lehman Brothers expresaba el comienzo del proceso de la bancarrota capitalista mundial.

Los procesos de la crisis mundial, que avanzan a pasos agigantados, podrían explicar en parte esta movida desesperada para conservar la única manera de seguir alimentando a lo que quede de la humanidad en el caso de un desastre que borrara los cultivos, como una guerra nuclear, la crecida del nivel del mar (realidad cercana debido al calentamiento global) y otros desastres de carácter destructivo y apocalíptico. O al menos, eso declara también desde su sitio web la Crop Trust y la misma directora ejecutiva del proyecto.

No obstante y con la suma ironía de un relato de George Orwell o Aldous Huxley, la misma crisis mundial ha tenido un papel en el hecho de que se realice la primera extracción de esta monstruosa despensa de “diversidad ecológica”: la guerra en Siria, donde se ha visto un activo rol de la OTAN y del imperialismo yanqui.

¿Llegó el fin del mundo?

El Centro Internacional de Investigaciones Agrícolas en Zonas Áridas (ICARDA) debido a los efectos de la guerra en Siria, tomó la decisión de reemplazar un banco de recursos genéticos agrícolas que estaba situado en Alepo, ciudad siria que ha sufrido los efectos del drama bélico para trasladarlo a una zona similar donde la guerra estuviera menos activa.

Para esto, realizaron de esta bóveda de máxima seguridad y casi secreta al público un retiro de 130 cajas de las 325 iniciales que habían aportado al proyecto, abriendo por primera vez la bóveda para la extracción de material, alrededor de un 40% de su depósito inicial.

Este banco en Alepo, no casualmente, también es parte de la Crop Trust. El dato no es menor, cuando en Siria las consecuencias de una guerra que sirve al lucro bélico, han condenado a una gran parte de la población a huir de sus tierras y morir por miles en precarios barcos y balsas en el mar Mediterráneo, condenando a la otra parte que se queda a la muerte o a la miseria más completa.Las redes sociales nos demuestran día a día, minuto a minuto los miles de sirios sumidos en la desidia más pura. ICARDA mismo asume una supuesta labor humanitaria, declarando que este centro de cultivos en la ciudad de Alepo es para repartir semillas por Medio Oriente.

Sin embargo en un acto de cinismo en sumo putrefacto, estos organismos que declaran buscar la preservación de la diversidad natural y asegurar el futuro a las nuevas generaciones, retiran estas semillas para no ver atrasadas sus investigaciones de cultivos transgénicos y poder seguir aportando a las grandes empresas innovaciones agro tecnológicas para maximizar sus beneficios en la explotación mundial de las tierras.

Cosecharás tu siembra

Vista esta situación, el discurso donde esta despensa gigantesca de semillas sería simplemente un resguardo para mantener la diversidad frente a una catástrofe, un back up “por las dudas” se revela superficial. Las mismas empresas del agronegocio, en su pelea por apoderarse de la mayor tajada, condenan a la humanidad completa al hambre mientras almacenan “para el futuro”.