Hashtag #Mujer

#niunamenos

LBF publica una catársis reflexiva acerca del tratamiento de la violencia de género por parte de los grandes medios (#NiUnaMENOS). Además, el uso cotidiano de las redes sociales redefine (¿empobrece?) el campo de la acción política, inclusive aquella con ansias de cambio radical.

Por Alan Ojeda. Ilustración: Groger Gutiérrez.

I

(Hashtag) #Niunamenos; (Hashtag) #Bastadeviolencia; (Hashtag) #Alguiengritaenlapuertademiedificio; (Hashtag) #Alguienhagaalgo; (Hashtag) #llamenalapolicía; (Hashtag) #NADIEHACENADA. La voluntad combativa de la humanidad parece medirse en hashtags, en retwits y en el número de compartidos de un post. Sí, estoy siendo obvio, tanto como el periodismo puede serlo. Perdón, gajes del oficio, de los malos, esos que se aprenden cuando trabajás para algún portal o algún diario. Esa experiencia me hace replantearme el valor del #Niunamenos para los medios que tanto eco han hecho de esta manifestación. Procedo con un ejemplo: Encuentran una mujer degollada y mutilada en una plaza de Gerli. La noticia llega a la redacción. Se piden detalles, los que importan –cantidad de cortes, breve información sobre los familiares y posibles sospechosos, etc.- Se pide una foto, que rápidamente llega el mail, y comienza el ensamblaje. Título: MUJER DEGOLLADA EN GERLI. Bajada: Vecinos aseguran haber escuchado gritos en la casa de la víctima.  En principio, fuentes policiales aseguraron que el sospechoso se encuentra desaparecido. ¿Cuerpo de la nota? Algunos datos truculentos mezclados con testimonios de vecinos y familiares. Preparado esto se publica, se sube a la red. Algunos periodistas le llaman “pizza”. En este caso yo le agregaría “Uggi’s”.

¿Es posible realizar o fomentar un cambio a través de un medio que mercantiliza toda la información posible, cuya profundidad es inferior a la de una pelopincho infantil? Cada vez que aparece un muerto, cada vez que hay una violación, una red de pedofilia, más secreciones de todo tipo libera el nuevo modelo de periodista de pura cepa. Yo lo sé. Detalles y morbo. Más detalles “Una fanática de los boliches, que abandonó la secundaria…”. Perfecto. ¡Excelente! ¿Consumía droga? ¿Los padres eran alcohólicos? ¿Era sexualmente precoz? Pará, pará, averiguá ¿Cuántos pibes afirman haber tenido sexo con ella? El periodista sufre erecciones, eyacula cuando ve una nota morbosa. SOFIA GALA PORRO; POBRE JAZMIN; SOBREDOSIS DE CONEJITA; HABÍA COCAINA. Jazmín en primer plano, los ojos semi cerrados y la vida ausente. El rostro parece algo hinchado, con expresión de recién levantada.

I(digresión)I

A unas cuadras de mi casa Hashtag #hayunputerio, pero nadie lo Hashtag #loprendefuego. Lo cierran de vez en cuando, pero al rato vuelve a funcionar sin problemas. Incluso tiene un detector de metales en la puerta. Me pregunto cuántos en mi barrio habrán participado de un escrache a ese puterío y cuantos compartieron fotos que decían Hashtag #niunamenos.

III

¿Qué es el periodismo? ¿Qué son los periodistas? Ellos saben qué está de moda. Eso es lo importante. ¿Por cuánto tiempo más van a poder robar tiempo televisivo conmiserándose con las víctimas? Me imagino ese momento más que humano, en el que una joven de quince años narra su historia de abuso sexual. Acaba de salir en libertad su agresor. La periodista, quizá una blonda vestida formalmente y con mueca de algo que podría ser la imitación de algún tipo de pena, le acerca el micrófono a la boca y le pregunta “¿Cómo te sentís?” La chica, inocente, no comprendiendo del todo la pregunta, con lágrimas en los ojos, dice “terrible”. Acto seguido la periodista la abraza, el camarógrafo hace un primer plano y la imagen queda congelada ahí, quizá por dos minutos o tres.

Estoy continuando este texto el Hashtag #díadelperiodista. Así como me niego a llamarme poeta, pese a que escriba poesía, me niego a llamarme periodista. Me niego. No puedo identificarme positivamente en estas circunstancias. Hay que tomar otra posición. Es necesario. ¿Cuál es esa? Reducir la virtualidad al mínimo indispensable. ¿Qué es la virtualidad o lo virtual? Por ejemplo el edulcorante. Las propiedades del azúcar sin la especificidad del azúcar. ¿Qué es entonces la acción virtual? La acción despojada de todos los rasgos reales de la acción, es decir un fantasma. Ideal para los tiempos que corren: todos los beneficios morales de la participación, que ayudan a mantener la buena consciencia limpia, sin ningún riesgo. Por eso debemos definir como totalmente opuestas la marcha real (3 de Junio) y la acción virtual (#niunamenos). Por un lado está la experiencia mediática-mediada, por el otro los cuerpos en la calle, la presencia física, el calor humano.

IV

Al día de la fecha la Sociedad del espectáculo es una realidad aún más dura y consolidada de lo que jamás debió haber imaginado Debord. Es decir, una sociedad paralela se levanta más rígida e inexorable que nunca, donde ninguna participación tiene efecto sobre la vida real. Al cabo de unos años podremos crear avatares virtuales que, basados en un par de algoritmos, podrán participar representándonos a nosotros en ese mundo, haciendo todo lo que nosotros no hacemos en la vida real, y basado en datos reales de nuestra consciencia. Así veremos que nuestro avatar participa de una manifestación de avatares para defender la vida de otros tantos avatares explotado. Por ejemplo, algún usuario salvará por fin a una Marita Verón cibernética y se sentirá alegre, porque su buena voluntad ha llevado a su avatar a ser un buen ciber-ciudadano. Mientras tanto el mundo seguirá girando y el afuera será aún más afuera de lo que es ahora. Perdón la desprolijidad, pero no puedo poner mis sentimientos en orden. Al menos no quiero en este caso, prefiero escupirlo todo. El futuro ya no es lo que era.

Perdón por el delirio, pero la realidad me empuja. Cuando lo enfermo del mundo toma dimensiones demoníacas, no puedo hacer otra cosa que plantearme soluciones imaginarias. Como sabrán esa es una ciencia también.

En fin. ¿Cuántos femicidios habrá “visibilizado” el periodismo en estos últimos días? ¿Con cuántas mujeres habrá realizado pornografía informativa?

La revolución no será televisada.

La revolución no será compartida.

La revolución no será retuiteada.

Día a día, algo de sustancia parece escaparse de la vida.

Lee también: 

 – #NiunaMenos: No estamos solas, crónica colaborativa de la marcha.

 – Mi papá no me enseñó a jugar a la pelota, crónica de un recorrido por la masculinidad y la cultura popular.

Alan Ojeda

Alan Ojeda

Periodista, escritor, docente de escuela media, investigador. Especialista en drogas y música electrónica. Editor de la Revista Equis y coordinador del ciclo de poesía, música y libros Noche Equis.
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