Game of Thrones: el encanto de lo impredecible

LBF presenta un análisis en clave crítica de unos de los fenómenos culturales de masas más importantes de los últimos tiempos. ¿En qué se basa el éxito de Game of Thrones?

Game of Thrones

Game of Thrones

Por Alan Ulacia. Ilustraciones: Groger Gutiérrez.

Game of Thrones, la serie basada en la saga A song of ice and fire del escritor americano George R. R. Martin, se ha transformado en la más ganadora de la historia de los premios Emmy —que se entregan desde 1949— tras acumular 38 estatuillas y superar las 37 de Frasier. Desde su estreno en 2011 GOT bate récords mundiales de audiencia y goza de un éxito que ya la consagra como un preeminente fenómeno cultural de masas.

La trama de la serie gira en torno a la cruenta lucha de un grupo de familias reales por ocupar el Trono de Hierro de “Poniente” (Westeros). Según el mismo G. R.R. Martin, muchos personajes y elementos están inspirados en procesos históricos del feudalismo europeo: la Guerra de las Rosas, sangrienta guerra civil librada en la Inglaterra del siglo XV que enfrentó a la Casa York y la Casa Lancaster, y la convulsiva Italia maquiaveliana del siglo XVI.

Una historia tironeada entre libro y serie

El fenómeno GOT, por un lado, pone de manifiesto la coexistencia capitalista entre industrias culturales. La primer novela de la saga A song of ice and fire se publica en 1996 bajo el nombre A Game of Thrones, mientras que la última entrega (la quinta de un total de siete) es A Dance with Dragons¸ aparecida en 2011, mismo año en que se estrena la serie producida por HBO.

Desde su estreno en 2011 GOT bate récords mundiales de audiencia y goza de un éxito que ya la consagra como un preeminente fenómeno cultural de masas.

Es decir que, desde 2011, HBO contó con el “stock” de un libro por temporada anual, hasta 2016, punto que coincide con un pico de popularidad, donde HBO necesitó que Martin acelere los trámites. El éxito mundial de la serie y su mercantilización presionan sobre los tiempos y libertad de creación del escritor de Nueva Jersey.

El denominador común entre serie y libro es que profanan al extremo dos cánones del género: una marca de GOT es que cualquier personaje, por más rating que tenga, puede morir violentamente: el encanto de lo impredecible. Otro elemento clave es que GOT y Martin politizan el género fantástico. La lucha por el poder ocupa un lugar central en la trama y no de un modo maniqueo, sino complejo. Los dilemas morales de la política en Game of Thrones son expuestos con aristas mucho más filosas que en los exponentes anteriores de la narrativa épica adaptada a la pantalla, como el caso de la también multipremiada trilogía El Señor de los Anillos (17 Oscars, 30 nominaciones).

G.R.R Martin

G.R.R Martin

Dragones, género, marxismo

Un aspecto agudo es el personaje de Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) y la polémica en torno a su figura. Daenerys es una mujer que lidera una rebelión de esclavos en una época profundamente servil y patriarcal. Es indudable lo valioso de que se retrate a una mujer liderando una revolución en un mundo feudal. En todo caso, si en GOT existe una demagogia de mercado en relación a la mujer (varios personajes mujeres tienen impronta feminista) es porque hoy existe un movimiento enorme de mujeres que luchan por sus derechos y reivindicaciones, que la gran industria no puede eludir sin pagar algún costo.

El éxito mundial de la serie y su mercantilización presionan sobre los tiempos y libertad de creación del escritor de Nueva Jersey.

Circula, asimismo, una lectura “marxista” de la serie y de la obra de Martin que relaciona un recurso de la literatura fantástica conocido como thinning (traducido como “adelgazamiento”) —el cual genera una sensación estética de decadencia del mágico “mundo paralelo”— con la tendencia al colapso del sistema social (feudalismo) en el que la trama se basa históricamente.

Se podría conjeturar que el thinning literario de GOT coincide con el actual derrumbe del sistema capitalista en curso, y la serie funcione como reflejo de la actual realidad política, económica y social. Lo cierto es que estamos atravesando la época de oro de las series, y acaso la particularidad de  Game of Thrones sea que ocupa, actualmente, el trono del gran relato épico-fantástico, vacío tras el éxito arrollador de El Señor de los Anillos.

GOT innova al ser descarnada e impredecible y al politizar un género tradicionalmente moralista. Y además, la épica cotiza alto en el capitalismo, un sistema en decadencia.

Leé también: El Señor de los Anillos vs El Hobbit: la batalla de las trilogías, por Groger Gutiérrez.

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Alan Ulacia

Alan Ulacia

Alan Martín Ulacia (1986) nació en Argentina, en el porteño barrio de Caballito. Es Licenciado en Ciencia Política (UBA), con una formación especializada en Filosofía Política. Trabajó como colaborador en diversas publicaciones y proyectos periodísticos: Diario Tiempo Argentino, plazademayo.com, Revista Devenir, elidentikit.com, entre otros. La ciudad imposible (2014), editado por Milena Cacerola, es su primer libro de crónicas y ensayos.
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