“El objetivo en Orsai, absoluto y real, es poder divertirnos”

Entrevista a Hernán Casciari - Orsai

Entrevista a Hernán Casciari – Orsai

LBF entrevistó a Hernán Casciari, escritor y creador de Orsai, una plataforma multitemática que nació como un blog y se transformó en una comunidad, una editorial, dos revistas, una blogonovela, un bar, un club, una universidad y un mantra: divertirse sin tener que trabajar.

Por Ignacio Damonte. Ilustraciones: Groger Gutiérrez.  Fotos: Nicolás Spera

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En los últimos años Casciari ha creado obras literarias y periodísticas de colección, muchas de ellas éxitos mundiales. Paralelamente es el anfitrión de una comunidad en internet que cuenta con una vasta lista de seguidores.

Esos mismos seguidores lo apoyan incondicionalmente en cada proyecto que lanza junto a “Chiri”, su amigo de la infancia y coequiper infaltable. Uno de esos proyectos fue la revista Orsai, que en diciembre tendrá su último número. Se cierra una etapa en la que Casciari y compañía crearon una nueva forma de hacer revistas: sin publicidad y con acceso digital para todos, pero con alto vuelo creativo y literario.

Ahora se viene Bonsai, una comedia para toda la familia con un concepto distinto. Una blogonovela on line con su correlato en una revista de papel, de salida bimensual, que promete ser innovadora en varios niveles.

Orsai ya dejó de ser la deformación lunfarda del término off-side del fútbol. Además tiene un significado más. Mejor dicho, varios a la vez. Todos tienen un ingrediente en común, el inagotable imaginario de Hernán Casciari.

¿A qué viniste a Argentina?

Tuvimos la primera reunión con el staff completo de Bonsai. Con los siete integrantes. También vine a supervisar la portada del número 16 de Orsai y a probar el menú que hará Comequechu (chef de Orsai) para unas cenas que se van a hacer acá en la Casa Orsai.

Algo parecido a lo que hacen en el Bar

Claro, cenas a puertas cerradas. El que quiere compra una mesa, y le damos de comer. Posiblemente más adelante serán cenas con masters intensivos. Por ejemplo, Marcos López te da una clase intensiva de fotografía, mientras te comes un pollo al curry.

¿Son las que tienen una cantidad definida de sillas?

Sí, 15 sillas. Sólo 15 personas y posiblemente se va a llamar Masticando Ideas. Y va a ser eso, un intensivo de una materia y Comequechu sirviendo platos. Vine a eso, a probar el menú, a hacer la tapa de Orsai y a la primera reunión de Bonsai.

Vos pasas la mayor parte del tiempo en Luján cuando venis a la Argentina, ¿no?

Todo el tiempo. Vinimos hoy a Capital, una vez sola, para hacer todo. Pero todas las reuniones son en Luján.

¿En España vivís en un lugar parecido a Luján, alejado, o en el centro?

En un pueblito de montaña entre España y Francia, casi en la frontera. Un pueblito de 12 mil habitantes, en una casa muy grande, cerca de la montaña y mi vida es adentro de mi casa. Sólo salgo para viajar al exterior, no al pueblo o a España. Cuando salgo es para ir al aeropuerto y para venir acá, o a México.

De alguna manera, el nombre Orsai surge del hecho de sentirte fuera de juego en España y también fuera de juego en Argentina cada vez que vuelvas. Sintiéndote así en los dos países, ¿cuál es tu lugar en el mundo entonces?

Yo estoy como dividido. Mi lugar en el mundo es donde viva mi hija, para empezar. No importa dónde. En la parte familiar es así, y en la parte social es donde vivan los chicos con los que laburo, el Chiri, Comequechu y María. Posiblemente tenga más de un lugar en el mundo, por eso vengo mucho y estoy en un lugar y en el otro con la misma tranquilidad.

¿No sería más simple juntar las dos cosas en Argentina e instalarte acá?

Nosotros tomamos la decisión con mi mujer cuando mi hija cumplió tres años de que queríamos que hiciera el jardín, la primaria y la secundaria en un mismo lugar. O sea, durante esos 12 años lectivos de mi hija, no priorizar nunca nuestros proyectos personales ni hacer cambios geográficos. La intención es darle la posibilidad que tenga sus mismos amigos de los tres años a los 18. Entonces elegimos un pueblo chiquitito, porque en las grandes ciudades también cambias de amigos, donde pase mas o menos lo mismo que me pasó en Mercedes: poder estar de los tres a los 18 en el mismo colegio, con la misma gente.

Para vos eso es básico en la crianza de tu hija

Para mi es básico, no porque salga siempre, pero si ocurre, es buenísimo. A mi me fue muy fructífero.

¿Cuánto más te queda entonces en España?

Me quedan 9 años más. Pero en ese pueblo, no me quiero mover de ahí. Estamos bárbaro. Pero no podemos hacer una movida de cambio de país porque nos guste a nosotros.

Te pregunto porque en algunas entrevistas te noté algo molesto con la situación en España, y quizás contento con la situación política y social en Argentina que te está pidiendo a gritos instalarte acá.

Yo si fuera soltero estaría viviendo acá. Si no tuviera este pacto con mi hija, obviamente estaría acá, en Uruguay o en México. Pasa que yo no me siento en España. No siento que sea una persona que conviva con españoles, ni que tenga cenas con españoles. Estoy en mi casa con mi familia y cuando quiero ser sociable estoy acá en Argentina. Y vengo mucho acá, a veces aviso que vengo y hay prensa, a veces no aviso, como en este caso, que estuve 7 días en la casa de Chiri fumando porro. Todo fue charla con él, estar tranquilo. A veces necesito hacer prensa de algo, pero en este caso no.

¿Te seguís sintiendo fuera de juego en España? Estuve leyendo el diario personal de Letizia Ortiz (parodia del día a día de la princesa), que tiene varios años, y sos un ciudadano español. Tenes los modismos al escribir, por ejemplo.

Pero si yo tengo que escribir así, me pongo ese traje. Si tengo que escribir como yo mismo, no tengo modismos. Si quiero fingir que soy español, me sale. No tengo mucha relación con los vecinos y no hablo mucho con los españoles, pero a esta altura, después de 13 años, puedo hacerle creer a alguien que soy gallego.

¿Te costó entrarle al lector español?

Yo cuando empecé a escribir allá estaba convencido que no lo tenía. Empecé a escribir “Más respeto que soy tu madre”, en una jerga mercedina, porque sabía que para hacer reír o emocionar a una persona con otra jerga tenés que estar mucho tiempo en ese lugar. La primera vez que intenté hacer un personaje español, cuando me sentí seguro para hacer humor, fue un personaje que se llamaba Juan Damaso, el vidente, que funcionó muchísimo en España, más que casi todo lo que hice. No tuvo repercusiones en Argentina. Era absolutamente gallego, de hecho me llamaron de MTV España para guionar esos episodios. Pero fue un experimento personal: “a ver si puedo hacer reír a un gallego”. En realidad, es una decisión escribir de esa manera, y la tomo a veces porque me gusta.

No pensás en el que te lee, sino en lo que vos querés contar

Claro, exactamente, y además mi cerebro no piensa de esa manera. Para hacer un gallego tengo que pensar mucho más, tener más códigos. Es más difícil.

Varias veces dijiste que Orsai primero fue una comunidad antes de convertirse en un blog, en una revista, en una universidad, en un bar. Y eso te permitió sacar una revista en papel. Primero fue muy española la revista, los temas que tocaba tenían que ver con la realidad española, y me parece que en el segundo año se argentinizó.

Ahí se fueron todos a vivir a Argentina. La revista nació hecha por argentinos viviendo en España, en un 95 por ciento. Chiri, jefe de redacción, y María, directora de arte, los otros directores de arte viviendo en Lérida; Florencia, la correctora, en España; Comequechu, mi mujer y yo también. Un montón de argentinos haciendo la revista desde allá, viviendo una realidad. Cuando vino la derecha a España, todos, menos mi mujer y yo, se vinieron a Argentina y desde ese momento el contexto de la mayoría empezó a ser argentino, entonces se equilibró.

En el primer año la crisis en España la tocaron en profundidad en la revista.

Y después en el segundo año tocamos la crisis en México, la estudiantil, y en el último número la de Chile. Pero en el primer año intentamos que no se nos notara la hilacha de argentinos, no ser chauvinistas de lo argentino, quisimos equilibrar a nivel zonal. Que la zona de centro y norteamérica tuviera sus escritores y temas, el español también.

Entrevista a Hernán Casciari - Orsai

Entrevista a Hernán Casciari – Orsai

Y cada vez se sumaban más lectores de países que nunca habías tenido en cuenta.

Queríamos tenerlos en cuenta, pero nos costaba mucho esfuerzo. En el segundo año dijimos, se van todos a cagar, hablemos como lo que somos, argentinos, y ahí se puso más argentina voluntariamente la revista.

Después de formar una comunidad, saliste a pedirle a todos los integrantes si te podían comprar una revista. ¿Les resultó difícil pedirle a alguien que ese seguimiento online lo acompañe con 15 euros?

Más difícil que pedir, es que te den. Pedir es fácil. Cuando me preguntan si la experiencia de Orsai es extrapolable a otros modelos de negocios, primero tiendo a decir que no es un negocio, la cantidad de dinero que perdí y que invertí, a las claras hace que no sea un negocio, porque no es rentable. Pero además de eso, un tipo que abre una página en internet de un día para el otro, y le pide a quien esté leyendo, 15 euros, nadie le va a contestar. Yo ya llevaba 6 o 7 años. Escribía cuentos gratuitamente para la gente y el que quería entrar los leía o no. Había ya una relación porque siempre participo en los comentarios de la gente porque me gusta el juego. Me gusta. No es una condescendencia en el sentido de “yo soy el escritor y me pongo en una postura”. A la mierda, me gusta jugar con la gente.

Eso te pone más en contacto con lo que va a querer el lector. En un punto decís que no te importa tanto lo que piensa el lector, sino lo que vos quieras reflejar en el papel, pero al existir ese ida y vuelta, te das cuenta qué les llama la atención, qué les interesa y qué quieren.

Cuando yo escribía “Más respeto que soy tu madre”, que era un folletín de casi todos los días, me interesaba mucho lo que el lector estaba esperando, pero para hacer lo contrario, no para hacer eso. Para sorprender, no para ser condescendiente. De todas formas, la comunidad tiene que ver con un sistema de anfitrionazgo. Yo soy el anfitrión de una página web, de la misma forma que lo soy en una casa cuando hago una fiesta. Entonces estoy ahí, te sentís bien, programo bien, diseño bien, además de escribir, la amigabilidad de ir para allá y para acá en la página, saber jugar y que te guste el juego. Entonces una vez que estás cómodo con esa gente, a nosotros, a Chiri y a mi, no nos costó, ni siquiera nos dio vergüenza, decir que queríamos hacer una revista y, para no ponerle publicidad, necesitamos que la compren ustedes, y que sepan va a salir más cara que una revista que tiene 200 páginas, pero 35 son de Ralph Loren. Esta es de 200 páginas y ni un centímetro de publicidad, y es cara, y la tienen que comprar ustedes. Ese día lo que hice fue pedir 850 mil euros a un montón de gente, que es lo que nos devolvieron. Yo no dije que necesito esa plata, dije que sale 16 euros y necesitamos imprimir muchas para poder hacerlo. Es complicado pedir eso, pero al mismo tiempo si vos llevas una relación de confianza con la gente, es complicado pedir eso sin decir qué va a ser eso. Yo me acuerdo que la gente en preventa del número uno de Orsai, pagaba pero no sabía qué tipo de papel, qué contenido, qué ilustradores, ni nada. Con Chiri decíamos que era un capricho que nos queríamos dar: vamos a llamar a escritores, periodistas e ilustradores que admiremos nosotros dos, te pueden gustar o no. Y la respuesta fue buenísima, como está siendo la de Bonsai. Ahora encima les estamos diciendo que no hacemos más literatura, sino una revista para chicos.

¿Cómo te llevás con el marketing? Todas las cosas que planteaba Orsai tienen que ver con eso. Avisar que está oculto en la revista el próximo entrevistado de tapa (terminó siendo el Indio Solari), pedir suscripción previa, decir que el número 16 iba a ser el último de Orsai. ¿Son fórmulas de marketing, o se les ocurre así?

Son las cosas que nos pasan. Nosotros pudimos decir en el número 15, que el 16 era el último, y que era el último porque nos habíamos cansado, porque queríamos hacer otra cosa. Poder decir eso, que una revista de literatura y crónica como esta no se muera por falta de publicidad, porque le sacaron el subsidio, decir “ya está, queremos hacer otra cosa” y poder avisar con tiempo, es un capricho nuestro.

Pero es marketing. Ojo no le quiero poner la connotación negativa que tiene la palabra, porque es fundamental para todo en la vida. Pero lo tuvieron que utilizar como una fórmula.

No, al revés. El marketing, entendido como finales del siglo XX, está absolutamente basado en una cierta mentira o en una cierta omisión. Marketing es omitir o mentir, ¿si? Todo lo que te dice el marketing es mentira. Eso está institucionalizado, no es un engaño. Vos lo sabés cuando mirás una publicidad en la televisión, ¿qué te va a decir que el producto no está bueno?¿que la pasta te deja sarro en los dientes? No, te va a decir que es lo mejor que hay, que las zapatillas estas son las mejores, que esta revista es la mejor de todas. Siempre. Nosotros decidimos desde el principio decir otra cosa, no decir eso, sino contar cómo es la redacción, cómo la estamos haciendo, hacer goteos de contenidos reales, decir “nos cansamos” y hacemos otra cosa. ¿Dónde viste eso? Es marketing, por supuesto, pero es marketing basado en el reflejo absoluto de la realidad, no en contar otra cosa. Es así, queremos hacer un bar, pongan plata, hagan lo que quieran, nosotros gestionamos y si nos cansamos nos vamos a otro lado. No vamos a seguir haciendo nada automático.

En las TEDx dijiste que el problema de la industria cultural no era económico, sino moral. Me parece que con Orsai, o las cosas que impulsan ustedes, se ve que hay buena moral, quizás eso te trae ese feedback constante y positivo.

No hay una buena moral. No existe eso. Hay ganas de jugar. El objetivo nuestro, absoluto y real, es poder divertirnos. Poder juntarnos a la noche y hacer algo que nos guste mucho desde chiquitos y hacerlo. Ese es el objetivo básico. Cuando hablo de que el problema no es económico, sino moral, hablo de que en las reuniones de directorio del Grupo Planeta, o del Grupo Clarín, o de cualquiera, no se habla de una pasión por la cultura, se está hablando siempre de otra cosa. De inversión, de rentabilidad, de interés creado, no se está hablando de lo que tiene que hablar un tipo que le gusta escribir. No es un tema económico.

Pero la plata se sigue haciendo. Las revistas siguen saliendo, pasarán a ser digitales, los diarios lo mismo. Plata no falta.

Quiero decir: nosotros hicimos una revista en la que trabajaron 26 personas durante tres años y han cobrado un sueldo muy bueno todos, incluso yo. Lo que no tenemos es rentabilidad, la codicia de hacer mucho más. En la revista del Indio, donde el boca en boca fue tremendo, nos ofrecieron hacer 50 mil ejemplares, pero nosotros sabemos que imprimimos 6 mil y punto, porque prometimos eso. No queremos hacer más, queremos laburar tranquilos.

Me imagino que deben importar más los lectores que vuelven, no el circunstancial que te hizo vender 50 mil ejemplares y el mes que viene te hace invertir más y no está.

No, tampoco eso. Nos alcanza así. Antes de empezar el año sacamos la cuenta de cuánta plata necesitamos, después decidimos cuántas revistas imprimimos y si sabemos si las vamos a vender porque son muy poquitas las que repartimos por el mundo. Eso es, nada más sabemos que con eso nos alcanza. Objetivo: no tener que vivir de otra cosa que no sea lo que nos gusta, a la noche fumarse un porro, hablar de literatura, de libros, de cosas que te gustan, y dar un producto gratis en .PDF para todos los que no son esos 6 mil, el mismo día, para el que quiera.

Si tuvieras que darle un consejo a un editor, ¿le recomendarías que haga un .PDF?

Hay que ver quién es el editor y qué quiere. Si el editor lo que quiere es tener muchísima plata, le diría que no. Vos no querés ser editor, te da lo mismo fabricar chorizos o esto. Ahora, si el que viene es un tipo que adora trabajar con sus amigos y que no quiere más que eso, le diría: “Mirá, lo que podrías hacer es un proyecto chiquitito, que te alcance y no pensar en guita sino en cómo seguir trabajando con tus amigos”. Tenés que tener mucho porcentaje del cerebro en hacer guita, y te queda un cachito así para la creatividad, si tu ideal es hacer guita, que no estoy en contra. Estoy diciendo que algunos tienen eso como objetivo, y otros tienen como objetivo fumarse un porro. No es tan complicado, es un objetivo, ¿porqué no me dejan? Es eso, y no es un negocio a efecto yate. Si tu objetivo en la vida es un yate con cuatro minas en bolas, vas a hacer algo que te lleve ahí. Si tu objetivo en la vida es estar tranquilo, que no te rompan las pelotas, podés hacer algo también.

¿Y se están yendo del mercado editorial estos que quieren el yate con las cuatro minas?

Están donde tienen que estar. Están editando a Dan Brown, o a cualquier best seller para poder seguir trabajando de esa manera. ¿Qué pasa? Ahora la cancha se abrió un montón. Una cosa es ser el directivo de una industria discográfica cuando no existía el spotify o la descarga de música, donde le pagabas a cuatro radios, te pasaban el quichipum quichipum, y vendías tres millones de discos y otra cosa es poder escuchar música africana descargandotela y que cada cual pueda tomar una decisión. Lo que cambia es eso.

Entonces esos señores de saco y corbata seguirán estando.

Pero por supuesto, seguirán estando en la ropa que se compra la gente, en la cultura que consumen, el ocio, van a seguir estando porque hay un montón de gente que le chupa un huevo esto que les estoy diciendo y que quiere la última novela de Dan Brown y escuchar a Ricky Martin. Y está todo bien, y esa gente se llenará de dinero. Lo distinto es que antes era solamente eso, no había una comunicación de base, una red social, en que otro grupo que no está interesado en Ricky Martin o la ropita, tenga la posibilidad de generar o de consumir contenidos alternativos.

Saliendo de la revista y el proyecto Orsai en sí, ¿cómo te informas?¿Primero un diario español y después uno argentino?

No, empiezo por los argentinos siempre. Y hago la lectura que hay que hacer hoy, una lectura desapasionada, sabiendo que te mienten todos, tenés que tratar de entender quién te miente y porqué. Tiempo Argentino me miente por esto, Página 12 por eso, La Nación por esto, Clarín por esto y sacar una conclusión. Después tenes que escuchar en la radio a Lanata, Sietecase, Víctor Hugo y sacar una conclusión. Es lo que hay. Tenés que sacar conclusiones y al mismo tiempo tenes que estar muy triste por la enorme cantidad de gente que no saca ninguna. Y punto.

A veces me da la impresión que las personas que trabajan en el medio tienen la posibilidad de estar en contacto con los medios todo el tiempo, entonces les interesa mucho lo que sucede dentro de ellos. Pero al ciudadano de a pie, que quizás prendió la TV a la noche, y puso la novela para descontracturarse, quizás no le interesa esta discusión, lo que no quita que se estén cocinando cosas importantísimas para la opinión pública. Pero el ciudadano no lo ve eso. ¿Pensás así?

Entrevista a Hernán Casciari - Orsai

Entrevista a Hernán Casciari – Orsai

Claro, eso ha pasado siempre. La pregunta tuya fue cómo te informas, y lo hago de esa manera, y también me da muchísima tristeza que las fórmulas para ese ciudadano de a pie las estemos sobrevalorando tanto. Uno ya sabe, podés hacer interpretaciones y no tiene que ver puntualmente con ese ciudadano de a pie o no, tiene que ver con quién se está quedando afuera de informarse de una manera inteligente, o quién se queda afuera por ausencia de wi-fi, o por cansancio laboral. La gente que llega a su casa a las 11 de la noche y necesariamente tiene que prender a Tinelli, o lo que quiera, y se le ponen los ojos vidriosos y se va quedando dormido con eso, es un paliativo, no hay que entenderlo como algo horrible. Lo que hay que entender como algo horrible es que haya un 45 por ciento de rating en eso, lo que quiere decir que hay un 45 por ciento de gente muy cansada, muy imposibilitada de recibir complejidades.

O que necesita que la TV le muestre una vida que no es la de él.

La complejidad. Nosotros somos personas descansadas, mas o menos cultas, entonces nuestra cabeza está ejercitada en cierta complejidad. Lo básico nos aburre un montón porque no es lo suficientemente complejo para recorrer todo el sistema neurológico, entonces una cosa más compleja nos hace reír más, los códigos son más complejos. Y está todo bien. Pero el asunto es que los medios emiten una información absolutamente sesgada de los dos o diez lados, y la gente está demasiado vidriosa en su mirada y está demasiado enojada, como para captar esos matices. No estoy hablando de Argentina, en absoluto. En España pasa, en México también.

En Argentina se terminó con el proceso de la Ley de Medios, eso sí es particular en nuestro país. ¿Lo seguiste desde España?¿Apoyás la nueva ley?

Como quien necesita el aire para respirar, si justamente todo esto que hablamos tiene que ver con eso y la apoyo incluso si yo fuera de derecha. La apoyaría por lo que venga. A mi me encantaría que si yo fuera de derecha venga un gobierno de derecha y no me pase lo mismo para el otro lado, con un monopolio. Yo necesito eso, que las decisiones estatales no ocurran en la oficina privada de un CEO. Lo que dijo Sabattella, que ocurran en otro lado, en un lugar que no sea ese, es absolutamente necesario. Y en eso, algunos países latinoamericanos están mucho más adelantados que en Europa. Allá ni siquiera hay una discusión sobre los límites del Estado, ni siquiera empezó esa discusión. No hay ninguna discusión. En España la empresa privada, la banca, los multimedios, es la que dirige un país, y hay dos muchachos de Titanes en el Ring fingiendo que hay una lucha encarnada de izquierda y derecha. Mentira, gana el que gana, manda el que manda, el Estado no tiene control. Todavía no se empezó a discutir cuáles serían las ventajas o desventajas de que el Estado tuviera control. Acá se discute todos los días, rabiosamente, de la forma que quieras. Pero no hay otra discusión, estamos más adelante, por lo menos lo estamos discutiendo, por lo menos ya un montón de gente sabe muchísimas cosas que hace 10 años no sabía. Caretas abajo, cada cuál piensa lo que quiere. Si querés que los mercados sean liberados porque te interesa que el empresario gane mucho y después vemos cómo se reparte, o no.

Lo que pasa en Estados Unidos, que no se si es el mejor ejemplo para citar, pero los diarios se sabe expresamente a qué partido político apoyan. Acá no lo dicen.

No, acá también. Lo dicen a los gritos en la tapa del diario. Ahora, no lo decían antes. Ahora están exaltadísimos, que no es bueno.

A España llegaste en el 2000 y no viviste ninguna parte del proyecto kirchnerista. ¿Tenés una opinión de Néstor, Cristina, de los últimos 10 años políticos?

Sí, claro. Estoy totalmente a favor, pero no fanáticamente a favor. Pero es lo que yo quería cuando era chico, independientemente de los errores. Yo quería que me hablen de esta manera, que las cosas se solucionen de esta manera. También sabía que si alguna vez pasaba eso, iba a haber medio país absolutamente en contra, obviamente. No iba a ser fácil. No le ibas a decir a Clarín “bueno ahora, basta” y te iba a obedecer. No iba a pasar eso, iba a ser complicadísimo. Incluso puede perder una fuerza con la otra. Pero era lo que yo quería cuando era chico. Está todo claro.

Y a futuro, ¿qué ves para Argentina?¿Te animás a hacer un análisis de lo que puede venir luego de Cristina Fernández?

Sí, la derecha supongo. Es lo que tiene que venir, ¿cómo no va a venir?, ¿por qué no va a venir?. Debería empezar a ser normal. ¿Cuál es el problema? En tanto y en cuánto el Estado, no los gobiernos, el Estado, tenga en claro que hay cosas que se ganan y no se pueden quitar, sino es trampa.

Al próximo gobierno una ley de medios le conviene, los fondos del ANSES le convienen, incluso el Fútbol para Todos, por más que se quejen algunos candidatos, también conviene y van a querer tener esa herramienta de difusión de su lado. Son cosas puntuales que sin dudas han fortalecido al Estado, pero sin embargo en España vos no estás cómodo con la derecha, y al ver que viene la derecha a la Argentina, te querés volver.

No, yo digo que me divierto mucho más en determinados contextos y me aburro más en otros. No digo que me quiera venir o que no la soporte. Quiero decir que un proceso como este de los últimos 10 años es obvio que eternizarlo sería ridículo y antidemocrático. Si la gente quiere otra cosa, está todo bien, otra cosa. Pero, ¿qué va a pasar con las tapas de los diarios cuando el próximo presidente sea Massa, Macri, X? De repente, Clarín va a tener que decir que se acabó la inseguridad.

Esas caretas se cayeron, absolutamente.

Se cayeron para siempre. Listo. Punto ganado para la historia. No me importa que venga la derecha, sé que somos otros, incluso los de la derecha. Somos otros. Son cosas copadas que pasan. La dictadura de Onganía no debe haber sido tan grave, porque hubo otra. Pero después de la del 76, si una cosa sabemos es que no puede haber nada peor a eso. Ok, necesitamos otra vuelta de derecha, para estar convencidos todos de que hay ciertos hijos de puta que no van a estar nunca más. No son apellidos, no son Macri y Massa, son ciertos hijos de puta que trabajan la política desde otro lugar, asqueroso, raro, muy siglo XX, que no van a estar más porque nadie les va a dar espacio para que estén. Vamos a poder trabajar desde otro lugar, incluso con gente de derecha, de izquierdas. Yo no creo en izquierdas o derechas, yo creo en el código libre. Yo creo en las comunidades virtuales, y eso no es de izquierdas o derechas, eso es apretar un botón y decidís lo que querés y si muchos apretaron ese botón eso se cumple y punto.

¿Estarías a favor de una democracia online?

No puntualmente de eso, pero sí de que se empiecen a utilizar herramientas que se utilizan para casi todo, menos para las decisiones de este tipo.

¿Votás en Argentina?

Puedo hacerlo en Argentina, España e Italia.

En las últimas elecciones se presentó el Partido en Red, que precisamente lo que promueve es un software que permita al ciudadano votar desde su casa cuándo debe levantar la mano el diputado que sesiona.

Ahora, ¿no tiene sentido? Se pueden generar enormes y riquísimas discusiones en tiempo real sin gasto de papel. En plebiscitos no vinculantes, pero reales, con tu DNI. Eso va a pasar naturalmente. Así como estamos escuchando música como la estamos escuchando, un día va a pasar que tengamos plebiscitos no vinculantes en donde el diputado que te represente no pueda defender otra cosa más que un argumento votado por la mayoría de sus electores. Son cosas que van a venir. Se lo digo a mi hija porque estoy seguro.

Hablemos de Bonsai. ¿es una revista de autor u Orsai lo era?

Sigue siendo una revista de autores. En este caso de una forma más original. Nosotros promocionamos Bonsai diciendo que la escribimos Chiri, Josefina Licitra en el papel de Gaby y yo. Es como si fuéramos actores que le ponemos voces a personajes muy buenos.

Entonces la escriben entre los tres, no es un libro de Hernán Casciari o de una persona.

Ni siquiera la escribimos entre los tres. Desarrollamos los argumentos de cosas que después son historietas y otras cosas. En la primera reunión nos sentamos y los personajes los creamos entre todos, no sólo entre los tres autores, entre los asesores infantiles, el que sabe hacer juegos de ingenio, la directora de arte, el dibujante. Es una creación colectiva, pero es de autor. Bonsai no se puede vender a otro grupo, y que lo hagan igual. Esa es la diferencia. La revista Billiken cambia de staff y sigue siendo la revista.

Entrevista a Hernán Casciari - Orsai

Entrevista a Hernán Casciari – Orsai

La idea detrás de Bonsai es que te metas en internet para estar actualizado con la historia, ¿no?

No es exactamente una función de ping pong. En internet estará la blogonovela que cuenta la historia de una familia, donde el padre se queda viudo, tiene una imprenta y, para mitigar la tragedia de los tres hijos chiquititos, sacan una revista infantil que se reparte en el barrio. Y la revista es esa que sale en papel. No tenés que conocer la historia para entender la que sale en papel, ni viceversa. Son dos cosas distintas

Cuando empezaron con la revista Orsai ya tenían claro que iban a ser una cantidad de números, en determinado tiempo y que después hacían otra cosa. ¿Ya sabés con Bonsai cómo puede llegar a terminar la historia?¿Está escrito el final?

Se lo mismo que sabíamos antes del primer número de Orsai: un año. De octubre a octubre. En octubre nos juntaremos con Chiri, nos miraremos y diremos si queremos seguir o no. Lo que hemos hecho cada octubre con Orsai.

¿Cuál es el objetivo de la Casa Orsai?

El objetivo de esta casa es hacer las cenas desde diciembre o enero, mezclados con talleres. Si funciona Bonsai se va a llenar de chicos este lugar, en una cosa que está en pañales porque necesitamos saber si funciona Bonsai. Si funciona será algo que tenemos craneado pero no podemos decir.

Y paralelamente, ¿cómo está la Universidad?

Termina el semestre a finales de noviembre, con siete masters y en el verano vamos a hacer intensivos de un día o no, de personalidades que vengan a dar una charla con cena. Después de eso, con el ciclo lectivo, si sigue Bonsai, cambiamos el chip y empezamos a hacer talleres para chicos, de dibujo, de escritura, pero para pibes.

Me imagino que estás al tanto que desde que llegaste a la Argentina, Racing ganó dos veces, ¿no?

Claro, las dos veces, desde que vino Merlo. Pero no lo sigo mucho.

Seguís más al Barcelona entonces.

Hace mucho que no sigo al fútbol argentino. Las veces que me encontré con fútbol argentino en la tele, es tan fuerte el impacto de asquerosidad, de patadas, de gente que sube al alambrado y suspende partidos, son cosas que a mi no me parecen más fútbol. Me aburguesé viviendo en Europa, en ese sentido. Poder ir a la cancha, y que veas que está llena de pibes y familias, y de gente que cuando un árbitro se equivoca lo chifla, pero no mata a otra persona o no le pega una trompada. Me acostumbré tanto a eso, que lo que me resultaba pintoresco del fútbol rioplatense, en este momento me da una terrible tristeza de que sea eso. Que por un offside Godoy Cruz se caga a trompadas con Arsenal y están todos mirando que esperen que terminen para seguir el partido. Y después la gente está tan enojada por otras cosas, no por fútbol, y se cagan a trompadas en la calle o se pegan una apuñalada, que no tiene mucho sentido. No tiene sentido hablar al otro día del golazo que hizo tal, ¿cómo podés seguir? Además es choto, feo, trabado, no me da ningún placer.

Siendo contemporáneo al Barcelona de Messi: ¿es Hernán Casciari a Orsai, lo que Messi al Barcelona?¿Sin vos la estructura de Orsai puede seguir?

Sin Messi la estructura del Barsa puede seguir. Es distinto. Messi es un engranaje bueno de un proyecto, en cambio en Orsai, con humildad, es mucho más chiquito lo mio.

Entonces, ¿no te ponés la 10 de Orsai?

No, no, la 10 de Orsai se la pone la gente que nos permite que podamos seguir jugando comprando cosas. No hubiera funcionado nada si la gente no se hubiera puesto la 10. Nosotros lo que hacemos es tratar de dar buenos pases, y finalmente el gol no es lo que hacemos nosotros. Nosotros jugamos, pero el gol, al no tener publicidad, lo hizo el que se puso las pilas y lo recibe en su casa y le gusta. Es más parecido a eso. Es muy loco, porque no podríamos hacer realmente nada sin todo eso. Yo podría escribir mi blog como siempre, pero nada que yo pueda hacer con mis amigos, vivir todos de lo mismo, no hablar de trabajo.

Ese es el principal objetivo, ¿no hablar de trabajo?

Claro. Recién nos fuimos con el Chiri a buscar tabaco, hicimos tres o cuatro cuadras y estábamos hablando de Bonsai como dos personas que hablan de fútbol, de lo que más les gusta. En ningún momento es un trabajo, ahora vamos a probar la comida de un amigo que es chef, porque es lo que más le gusta cocinar, lo que más me gusta comer a mi y lo estamos haciendo en una casa donde va a poder venir gente a disfrutarlo. Más fácil no puede ser, no hay ninguna otra cosa que eso.

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Obtuvo su Doctorado de Periodismo en Crisis en la realidad (y un poco en la ficción). Actualmente trabaja en condiciones de sobre-explotación, para un grupo de periodistas renegados.
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Comentarios

5 Comentarios

en ““El objetivo en Orsai, absoluto y real, es poder divertirnos”
5 Comments on ““El objetivo en Orsai, absoluto y real, es poder divertirnos”
  1. Este internet tan bonito y libre donde cualquiera puede decir pelotudeces y tener quien lo escuche se creo bajo los sistemas capitalistas superatrasados.

    Los sistemas superadelantados de América Latina no logran producir nada útil al mundo.

  2. Pingback: APOYO Para Hernán Casciari, la ley de medios es tan necesaria “como quien necesita el aire para respirar” | El Vigía de Exaltación

  3. que buena nota! es 100% lo que dice Hernan su relacion con los lectores/seguidores.
    siempre está ahí en medio del juego que armó para contestar en general o en forma puntual a cada comentario o pregunta, que es ese justamente el espiritu de la comunidad: la comunicacción
    Gracias por la Nota.