“Nunca me sacaría una foto con Moyano”

Entrevista con Claudio Dellecarbonara

Entrevista con Claudio Dellecarbonara, metrodelegado de la línea B del subte y referente del sindicalismo combativo.

Por Federico Millenaar

¿Cuándo empezaste a trabajar en el subte?

Arranqué en 1995, después de responder un anuncio un año antes y de haber hecho varias entrevistas. En principio nosotros estábamos destinados para la futura privatización del Mitre y el Sarmiento y terminamos en el subte porque Metrovías era parte de una empresa más grande junto a lo que hoy es TBA y una empresa holandesa que terminó yéndose del país. Yo entré como guarda en la línea D y, después de hacer el curso, pasé a ser conductor en la línea B en 1997.

¿Cómo te acercaste a la actividad gremial?

Hay que tener en cuenta cómo era trabajar en el subte en los `90. La privatización trajo aparejada la pérdida de muchas conquistas, como la jornada laboral de 6 horas. Cuando se hizo cargo Metrovías, en complicidad con la UTA, se impusieron las 8 horas y se redujeron unos 3 mil puestos de trabajo. Lo que no se atrevieron a hacer los militares, que solo aumentaron la jornada a 7 horas, lo hizo Menem. En ese marco entramos a trabajar, era una dictadura patronal muy fuerte donde muchas veces no podías ni siquiera ir al baño. No se podía protestar ni plantear ningún tipo de reclamo; muchos compañeros fueron despedidos por pedir unos zapatos o que se les respetara el horario de trabajo. Era lo que se vivía en la década de los `90 en Argentina y en el mundo.

Pianelli relataba que en esa época sólo se podía “organizar el silencio”…

En el ámbito de trabajo no se podía hacer nada, salvo organizar algunas reuniones sociales o partidos de fútbol para empezar a ligarte con los compañeros. Todo por fuera. Los que no tuvieron paciencia para entender la situación y organizarse desde afuera a la espera del momento adecuado, fueron despedidos. Era muy complicado, había un control muy férreo. Además, muchos de los que entramos en esa época éramos muy jóvenes y no teníamos experiencia sindical.

 En el último trabajo que había tenido, en McDonald´s, intentamos hacer una organización en la sucursal en la que estábamos y tuvimos algunos inconvenientes.

¿Hay antecedentes de actividad gremial o política en tu familia?

No, ninguno. Yo tuve siempre una inquietud personal. En el último trabajo que había tenido, en McDonald´s, intentamos hacer una organización en la sucursal en la que estábamos y tuvimos algunos inconvenientes. Yo en ese momento tenía una idea más bien anarquista, pero no concientemente. Era un tipo que estaba en contra del sistema.

¿Cuál fue el primer conflicto del que participaste activamente?

El primero que yo recuerdo, más allá de algunos paros impulsados por la CGT de ese momento, fue en 1997. En algunas líneas, no todas, se hizo un paro por el intento de despido de una boletera a la que la empresa acusaba de tener un faltante de caja de 5 pesos. Se querían deshacer de ella y eso generó mucha bronca, más la bronca acumulada por lo que venía pasando durante los últimos tres años de privatización. Se pararon tres líneas. Logramos reincorporar a la compañera y para nosotros eso fue un gran aliciente. Hubo un antes y un después porque se demostró que podíamos torcerle el brazo a la empresa. Fue un ejemplo vivo y nuestro que nos permitió avanzar mucho en el grado de conciencia de los compañeros. Ese paro fue el inicio para nosotros.

¿Cuándo fuiste elegido delegado?

En 2004. Cuando sacamos a la UTA hubo una especie de mediación de compañeros que no eran como los que estaban pero tampoco adherían al modelo sindical que nosotros pregonamos. Nuestra idea es que las asambleas son el organismo fundamental donde se deciden las cosas.

¿Tenés algún referente a nivel sindical?

Lo que pasa es que yo no me identifico como un luchador sindical. La pelea que damos a nivel gremial es parte de la lucha política por cambiar el sistema. Yo no me conformo con mejorar las condiciones en las que me explotan sino que trato de terminar con el sistema de explotación. Por eso, más que referentes sindicales tengo referentes políticos: por ejemplo los revolucionarios rusos, como Lenin y Trotsky.

 Este gobierno ha tenido la política de cooptar a muchos dirigentes, de Derechos Humanos, intelectuales y a muchos de nuestros compañeros.

Entrevista con Claudio Dellecarbonara

¿Cómo es la relación con el ala más kirchnerista de los Metrodelegados?

Hay que decir que desde el principio hubo diferencias de criterios y de pensamientos en nuestra organización, y está muy bien que sea así. Peleamos por un modelo donde estén contenidas todas las ideas porque tenemos un mecanismo muy bueno para resolver cuál es el camino a seguir: las asambleas. Lamentablemente, muchos de esos compañeros que estuvieron desde el principio perdieron la independencia política. Uno puede pensar de la forma que quiera pero no puede perder la independencia de reconocerse como clase con intereses propios. Nosotros supimos siempre que nuestra organización tenía como enemigos a la empresa Metrovías, a la directiva burocrática de la UTA y a los diferentes gobiernos, como representantes de los intereses de la patronal. De un tiempo a esta parte, estos compañeros, que hoy están en la dirección, perdieron un poco esa idea y apoyan el proyecto de los Kirchner. En ese punto hoy la relación es mucho más tensa. Nosotros dimos el salto a la construcción de un sindicato y este tiene que representar a todos los trabajadores. Cada uno puede tener sus simpatías pero lo que no se puede hacer es poner al sindicato al servicio de ese proyecto, que es lo que está sucediendo hoy. Se ha perdido un poco el método de decidir mayoritariamente qué hacer, toman decisiones entre muy pocos compañeros, en función de que ganaron la dirección del sindicato legítimamente. En ese punto tenemos una gran pelea porque ni siquiera se ha reconocido la minoría que debería integrar la dirección, como fue votado en una asamblea general. Este gobierno ha tenido la política de cooptar a muchos dirigentes, de Derechos Humanos, intelectuales y a muchos de nuestros compañeros.

Ese sector de Metrodelegados asegura que el Gobierno “reconoce la lucha sindical”…

Es parte de un revisionismo que se está haciendo de nuestra propia historia. Nosotros venimos peleando desde mediados de los `90 en contra de la empresa, contra la UTA y contra todos los gobiernos, incluidos el de Néstor y Cristina Kirchner. Sin ir más lejos todavía estamos esperando el reconocimiento de nuestro sindicato. El Ministerio de Trabajo de los Kirchner, con Tomada a la cabeza, nos ha negado la personería jurídica. Es una revisión bastante burda de la historia en función de la simpatía que tienen algunos compañeros, como Beto (Pianelli) o Segovia, con el gobierno actual.

 Nosotros nos hicimos peleando en lo más duro del neoliberalismo en la Argentina.

¿Se puede decir que son hijos de la crisis del 2001?

En realidad nosotros somos hijos de la lucha contra el neoliberalismo. Obviamente que con las crisis de 2001 se potenció nuestra organización y tuvimos más espacios para poder expresarnos; con la crisis de las instituciones pudimos avanzar mucho. Pero nosotros venimos desde antes y eso incluso nos dio una especia de ventaja porque nos hicimos peleando en lo más duro del neoliberalismo en la Argentina.

MEDIOS

A veces parece que les resulta difícil explicarle a la gente el porqué de las medidas de fuerza, sobre todo después de ver como los medios en general abordan el tema de los paros. ¿Qué sentís cuando ves título como “toman a los usuarios de rehenes”?

Uno siente mucha bronca porque entiende que los medios son parte de grupos económicos, que como tales tienen intereses, y a la hora de informar no dicen las cosas como son. Mucha de la información que dan es muy tendenciosa, tanto los medios “hegemónicos” como los “oficialistas”, y busca demonizar la lucha de los trabajadores. No se refleja que nosotros peleamos también por el usuario, que en su mayoría son trabajadores como nosotros. Lo que hay que destacar es que los que tienen de rehenes a los usuarios lo 365 días del año son las concesionarias, los gobierno que apoyan a esas empresas y la complicidad de la burocracia sindical. Los medios esto no lo dicen. Por eso es importante que haya medios que también representen a la clase obrera y reflejen la realidad con todas sus contradicciones. Sino se tiende a pensar que sólo hay periodistas malos o buenos, corruptos u honestos, y no es así. Hay medios que tienen intereses enfrentados con los de la clase trabajadora y por eso nos demonizan.

Ustedes plantean la estatización y el control de los trabajadores y usuarios. ¿Cómo se evita que se trasladen a esa área las típicas desviaciones de lo que conocemos como “burocratización”? Porque en muchos casos los trabadores no pueden controlar ni siquiera su propio sindicato.

Riego siempre hay. Igualmente, el planteo que tenemos es que hay que re-estatizar todos los servicios públicos, pero no que los administremos los trabajadores. Los trabajadores y usuarios tenemos que ejercer un control férreo de dónde van las inversiones. Nosotros no queremos manejar la plata porque entendemos que puede generar lo que vos planteas. Por ejemplo, en la línea B nosotros sabemos dónde hay que invertir, dónde hay que arreglar o qué tren hay que cambiar. Por eso también queremos que Metrovías abra los libros de contabilidad antes de irse porque no se sabe dónde está la plata que recibió. Hay que cambiar las cosas porque un grupo reducido “se la lleva en pala” y los usuarios que viajamos todos los días tenemos que utilizar este sistema de transporte obsoleto. En el subte no viaja ni Roggio, ni Ciristina, ni Randazzo, ni Pedraza ni Fernández ni ninguno de los burócratas. Viajamos nosotros, los sufrimos nosotros y nos morimos nosotros cuando hay un accidente. Sin embargo, en esto hay que señalar una coincidencia enorme, más allá de las peleas, entre el Gobierno nacional y el de la Ciudad. Se mataban por el tema del traspaso pero a la hora de votar en la legislatura los dos bloques lo hacían juntos; le dieron a Macri “superpoderes” durante tres años para que haga lo que quiera, y los dos coinciden en mantener al frente de la concesión a Metrovías, cuando se sabe que no están a la altura de la circunstancias. Cuando fue la masacre de Once le sacaron la concesión a Cirigliano y se la dieron a Metrovías. ¿A quién se lo van a dar cuando haya otro accidente?

Subte Línea B - Entrevista con Claudio Dellecarbonara

 En las listas del Frente para la Victoria tenés candidatos que han sido menemistas, después fueron duhaldistas y ahora son kirchneristas, y mañana serán de quien tengan que ser.

¿Cómo surgió la idea de que vos seas candidato?

Es un camino natural, queremos llevar la pelea cotidiana al terreno electoral. Los problemas como la tercerización o la precarización se deben solucionar en su conjunto. Lo que pasó en los `90 es una experiencia de cómo no se salva nadie cuando viene la crisis. Teniendo trabajadores en alguna banca se pueden dar ejemplos diferentes: si yo soy electo senador voy a cobrar lo mismo que gano como trabajador, y el resto iría destinado a un fondo de lucha porque es importante desarrollar conciencia para que los trabajadores se reconozcan como clase con intereses propios. La lucha sindical sola no tiene mucha proyección para adelante. Fue una evolución en mi propia conciencia.

El Frente de Izquierda acordó las candidaturas y no va a usar las PASO como internas…

Se llegó a un acuerdo en pos a un programa. Somos tres partidos y no tenemos coincidencias totales, sino seríamos un solo partido, pero nos diferencia de las otras listas que tenemos un programa conjunto. Lo que se ve en el armado de las otras listas es que no hay homogeneidad en el proyecto. Podes ver cómo Pino Solanas, que habla de recuperar los ferrocarriles, va a una interna con Rodolfo Terragno, que si no estoy equivocado fue el primero en hablar de privatización allá por el`87, y también con un liberal de pura cepa como Prat Gay. Hay listas que son un rejunte para ver si se accede a algún sueldo de privilegio y nada más. En las listas del Frente para la Victoria tenés candidatos que han sido menemistas, después fueron duhaldistas y ahora son kirchneristas, y mañana serán de quien tengan que ser. Como decía Groucho Marx: “Estos son mis principios, pero si no les gustan tengo otros”. En las listas de Massa y de De Narváez van representantes de las cámaras empresarias. Si nosotros pudiéramos elevar más la conciencia de los trabajadores, sería imposible que los vote, porque están votando a sus propios verdugos. ¿Cómo un trabajador va a votar una lista donde va DeMendiguren? Por eso creo que el FIT puede hacer una muy buena elección.

¿El deterioro de la situación económica puede influir?

Si, y no solo la situación económica sino la experiencia que han hecho muchos de los que votaron a este gobierno. Se vio en el paro general del 20 de noviembre. Más allá de que fue llamado por Moyano, representante de la burocracia sindical, los reclamos eran genuinos. Hay un descontento y eso se va a expresar en las elecciones. Nosotros queremos que los trabajadores entiendan que el voto útil es votar al FIT.

En esa movilización Rubén “Pollo” Sobrero se sumó al acto donde estaban muchos de los representantes de la burocracia sindical porque entendía, igual que vos, que “el reclamo era justo”…

Yo no acuerdo con la forma en que lo hizo. Nosotros usamos una frase que no es nuestra: “Golpear juntos pero marchar separados”. Era correcto parar por esos reclamos pero no apoyar a Moyano. Nunca me sacaría una foto con él. Después se demostró que su objetivo era generar una base para apoyar un proyecto político como el de De la Sota y no llevar hasta el final esos reclamos. La línea B paró pero criticando y repudiando a Moyano, como agente de las patronales.

 Para mí es importante militar y reivindicarme marxista revolucionario trotskista.

¿Cómo fue tu acercamiento al marxismo?

Desde el principio, en el subte se sumaron a nuestro proyecto muchos partidos. Yo tuve una relación muy estrecha con gente del PO y del PTS, durante mucho tiempo leí las dos prensas y tuve muchas discusiones con compañeros. Conocí los programas de los dos partidos y así me fui acercando. Me convenció más la actuación del PTS y empecé a militar. Entendiendo que el “partido de los trabajadores” hoy en la Argentina no existe, hay que construirlo. Yo entiendo que el PTS tiene la mejor estrategia para lograr eso. No hay posibilidades de mejorar el capitalismo, por eso para mí es importante militar y reivindicarme marxista revolucionario trotskista, aunque me falte un montón por aprender. No soy un tipo muy inteligente ni preparado pero sí tengo muchas convicciones y para mí es importante hacer lo que hago, aunque me ha traído muchos problemas. No me imagino haciendo otra cosa.

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Politólogo y maestrando en Periodismo, autor y fundador en LaBrokenface.
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