“Los periodistas tenemos que darnos cuenta que somos laburantes, no estrellas”

Entrevista al Colectivo de Trabajadores de Prensa

Entrevista al Colectivo de Trabajadores de Prensa

LaBrokenFace entrevistó a Diego Martínez y Patricio Klimezuk, delegados de Página 12 y Télam, respectivamente, para conocer en qué estado se encuentra el periodismo; una profesión de riesgo y en riesgo constante.

Por Ignacio Damonte. Fotos: Nicolás Spera

En los últimos años se fundó un movimiento llamado Colectivo de Trabajadores de Prensa. Dentro de él se pueden distinguir a diversas agrupaciones, periodistas sindicalizados, activistas por los derechos del trabajador de prensa y otros tantos. Es una organización variopinta, con muchos matices e ideas, pero con un único norte: mejorar las condiciones de una profesión cada vez más denigrada.

LBF quiso comenzar el año conociendo hasta qué punto se encuentra empantanada la labor del periodista. Tercerización, fraude electoral y lógicas empresariales despiadadas convirtieron al sindicato más importante de prensa (Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires) en un mero espectador del desprecio que sufren muchos colegas en distintos medios.

El CTP es uno de los pocos espacios donde se pueden hablar estas cuestiones (y el único que intenta cambiarlas). Por eso conversamos con dos delegados que lo integran para conocer la opinión del colectivo en cuanto a temas calientes que rodean a la profesión. Las elecciones suspendidas en UTPBA, los padrones fantasmagóricos que la burocracia sindical quiso legalizar, los despidos en Clarín y Perfil, las sinuosas líneas editoriales de los medios estatales y afines al Gobierno, la Ley de Medios y su falta de aplicación, y otras tantas cuestiones se pueden leer en esta extensa entrevista.

De los periodistas para los periodistas, para que sepamos hacia dónde nos dirigimos como colectivo.

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¿Cómo nació el Colectivo de Trabajadores de Prensa?

DM: El CTP nace básicamente en el conflicto de Crítica. Yo no soy de los que están desde el principio, pero el núcleo originario nace en ese conflicto. Ese núcleo, y los que venimos después, somos de alguna manera periodistas y trabajadores de prensa que empezamos a militar gremialmente en los últimos años. Si bien por supuesto siempre existió gente militando en el gremio de prensa, siempre fueron sectores muy minoritarios. Pero el CTP implicó que muchos compañeros de distintas redacciones empezaran a presentarse como delegados, a organizar a sus compañeros y a sumarse a la agrupación en si. El momento fundante es ese, el conflicto.

Me imagino que la idea principal de crear el CTP era terminar con los 30 años de una conducción de un sindicato que es absolutamente contraria a lo que tendría que ser la defensa de los derechos de los trabajadores.

PK: Yo creo que en primer lugar, al menos el objetivo primigenio, era organizar a los compañeros de las redacciones en sus lugares de trabajo. Organizar una tarea, sin esa idea, es difícil de visualizar. Efectivamente en estos 5 años que pasaron de aquellos despidos masivos de Crítica hay una situación diferente en el Gremio, aunque sin ser a lo que nosotros apostamos: una mayor movilización, mayor organización. Pero sí terminó reflejándose en una crisis en la que está inmersa la conducción del Sindicato y en una posibilidad de un nuevo momento y conducción. Las elecciones del sindicato estaban convocadas para septiembre y ahora se suspendieron nuevamente las convocadas para enero.

Es más fácil ser presidente de la Nación, que poder disputar una elección interna en los sindicatos.

¿Hay algún tipo de visión a futuro de qué pasará con las elecciones?

PK: Están suspendidas y para mi modesta manera de ver no se van a hacer en enero. Eso significa que hasta marzo o junio no vamos a tener elecciones y esperemos que se realicen en un contexto absolutamente diferente. El CTP nació con la perspectiva de organizar a los compañeros en sus lugares de trabajo, si eso termina concluyendo en una nueva situación, con otras agrupaciones y compañeros independientes que surgieron en las paritarias, puede terminar contribuyendo a ese objetivo primigenio. No todo se soluciona en los lugares de trabajo, sino que también se activa con la herramienta sindical.

¿En qué estado se encuentra el padrón electoral? Ese fue el principal problema de los últimos dos llamados a elecciones. Había muchos votantes fantasmas, radios del conurbano con 10 empleados pero 20 afiliados. ¿Cómo se explica eso?

PK: Se explica con una conducción que en los últimos 30 años en lugar de acompañar a los compañeros en los conflictos, se dedicó a crear una máquina que reproduce a la propia conducción. Eso hoy está bajo una intimación del Ministerio de Trabajo, que el viernes obligó a la UTPBA a presentarle los padrones en 10 días hábiles, es decir aproximadamente el 15 de enero. Debería presentarlo ante el Ministerio o la lista opositora. Creemos que esta vez, después de burlar a la Justicia, esperemos que no burle al Ministerio.

Pareciera que el Ministerio en este último año se puso del lado de aquellos que quieren terminar con la conducción vetusta de UTPBA.

DM: Ojalá. Esta última decisión la consideramos un paso importante. Hubo una suspensión previa por orden de la Justicia y una Jueza laboral, que después confirmó la Cámara, y la UTPBA, a pesar de esa intimación, a pesar de las amenazas de multa de 1000 pesos diarios por no mostrar el padrón, así y todo prefirieron pagar ese costo y no mostrarlo. En su momento hicimos un informe en el CTP contando lo que hacían, porque ellos no te van a decir que no muestran el padrón, sino que está a disposición. Era muy burdo, muy vergonzoso, lo que hicieron. Abrieron la sede de la Junta Electoral en Avenida de Mayo dos días a la semana, cuatro horas por día, de 12 del mediodía a las 4 de la tarde. Yo he ido a las 12 en punto a tocar timbre, y al entrar había un empleado de UTPBA sentado teóricamente consultando, y otro parado esperando. Entonces no te podían atender, te invitaban a que te fueras, y cuando finalmente podías acceder te encontrabas con una terminal o computadora, donde podías consultar de uno en uno el padrón de afiliados. A eso llamaban poder acceder al padrón.

Un filtro imposible de pasar.

DM: Así no se puede controlar un padrón. Yo me acuerdo de discutir y decir que lo peguen para que lo veamos todos, y no lo hacían. Una vergüenza sin límites. Fue primero la Justicia la que nos dio la razón, y ahora el Ministerio de Trabajo. Ellos sacaron hace tres semanas un comunicado en la web donde decían que fue un extraordinario acto de transparencia, lo extraordinario era que iban a mostrar el padrón. Esto que ahora supuestamente mostraron tampoco cumple porque no están los DNI y el Ministerio mismo dijo que no lo cumplen. Veremos que hacen ahora, pero como decía Patricio, creemos que es absurdo pensar una elección el 30 y 31 de enero y sin condiciones elementales de transparencia. Aparte eso es para poder después impugnar, porque de lo que hemos podido investigar, tenemos clarísimo que hay trabajadores que no tienen nada que ver con la prensa. Han llevado gente que no tiene nada que ver. Acceder al padrón es necesario, por lo cuál no se cuánto va a demorar ese proceso.

Entrevista al Colectivo de Trabajadores de Prensa

Entrevista al Colectivo de Trabajadores de Prensa

Una de las cosas que conocí gracias al CTP fueron los nombres de las personas que están dentro de UTPBA hace tanto tiempo controlando a su gusto. Por ejemplo, la familia Camaño. ¿Quiénes son?

PK: Está liderada por uno de los jefes máximos de la UTPBA, Juan Carlos Camaño. Es decir, es una persona que estuvo en la fundación del sindicato en los años 80 y que después ha permanecido todos estos años al frente de la conducción, en diferentes puestos, incluso en la secretaría general. Y es un poco el cerebro que coordina las acciones del sindicato. Él, Daniel Das Neves, Héctor Sosa y Lidia Fagale. Ellos son los 4 que vienen en la conducción desde entonces, en especial Camaño tenemos entendido es el cerebro. Pero para clarificar quién es Camaño, es alguien a quien si nos cruzamos por la calle, no le conocemos la cara. Yo soy delegado en Télam hace un año y milito en el gremio hace 6, 7 años, Diego es delegado hace 2 o 3 años y no lo conocemos a Camaño. Tampoco podríamos reconocer a Fagale, quien firmó la paritaria de este año conmigo, después de 22 encuentros en los que no estuvo presente. Menos me costaría reconocer a Héctor Sosa, que tuvo un papel bastante más digno en las paritarias de prensa, participando junto a los delegados en todos los medios. Un papel más digno el del Negro Sosa. Y Das Neves, tengo el orgullo que me firmó el carnet de afiliado y no se quién es. Si lo viera en este bar, me tendrían que decir quién es para poder reconocerlo. Eso indica un grado de desconexión de la conducción del Sindicato con los representantes y trabajadores de prensa. Para que te des una idea, nosotros vamos a una paritaria en la que la UTBPA alquila un salón para los plenarios. Ni así podemos entrar al sindicato. Es como si nosotros fuéramos a tomarlo, simplemente queremos aprovechar las instalaciones que son parte del patrimonio del sindicato. Sí fuimos algunos de nosotros a la asamblea en El Palomar, un lugar que queda a 35 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, en el medio de las paritarias de la prensa escrita. Los que fuimos tuvimos que movilizarnos en un micro pagado por nosotros, en condiciones de competencia electoral difíciles. Lo que grafica la UTPBA es un estado de los movimientos obreros y sindicatos en Argentina muy grave. Es más fácil ser presidente de la Nación, que poder disputar una elección interna en los sindicatos. La UTPBA tiene un barniz progre porque tiene buenas relaciones con los gobiernos de cambio en América Latina. Con ese barniz esconde un mecanismo burocrático para mantenerse en la conducción, que es similar a los que utilizan otros sindicatos que no tienen la suerte de contar con aliados que uno también defiende, como el gobierno de Venezuela o Cuba.

Otro de los graves problemas de UTPBA es el estado de la obra social (OSTPBA), con dramas económicos, cheques sin fondos. ¿En qué estado se encuentra?

DM: Cuando hicimos el informe de la relación Camaño, Fagale, el padrón y los punteros, también habíamos hecho un informe acerca de la Obra Social. Ahí se encuentra la situación precisa. El servicio que prestan es lamentable. Muchos trabajadores nos fuimos, si bien seguimos siendo afiliados, pero nos fuimos de la obra social porque el servicio es lamentable. Eso lo sabemos por compañeros que siguen estando ahí.

La tercerizadora (Sygma Servicios Integrales S.A) prometía 500 médicos para todos los afiliados, y después no se conseguían turnos.

PK: La situación de la obra social es lamentable, pero hay que ser buenos entre nosotros y decir que todas las obras sociales tienen situaciones difíciles y los que la pueden mantener tienen otras estructuras. Hoy UTPBA tiene reales no más de 1500 afiliados de casi 10 mil trabajadores en Ciudad de Buenos Aires. Es una baja inserción en las empresas. Mantener una obra social en la Argentina es muy dificultoso; el gobierno te retiene los aportes y juega arbitrariamente con eso. No creo que sea tarea sencilla, sí creo que el informe que hicimos evidenció que hubo malos manejos y que deberían ser investigados. Pero la situación que recorre a la obra social no es una excepción, sino algo más generalizado, aunque preocupa.

Hay algo en particular que me llama la atención y es lo poco que se puede utilizar el estatuto del periodista para defender al periodista. Incluso hay artículos dentro del estatuto que justifican la relación espuria entre el empleado y el empleador, que si entre las dos partes arreglan, entonces eso se hará. ¿En qué defiende hoy día el estatuto al periodista en sí?

PK: Las normas laborales defienden en cuanto los trabajadores tengan la capacidad colectivamente y organizada de hacerlas cumplir. Yo tengo una visión muy positiva del estatuto y del convenio colectivo del 75, creo que son ejemplos de leyes laborales protectorias del trabajador.

Pero las empresas lo usan arbitrariamente, como quieren.

PK: Los problemas son dos: se depende de la organización del lugar de trabajo, que se pueda cumplir más o menos el estatuto, y en segundo lugar, lo que venimos hablando, la ausencia total del sindicato, que si bien en los 90’s tuvo una estrategia de no rediscutir el convenio colectivo de trabajo, porque era un momento malo para hacerlo, y creo que fue un acierto de la conducción. Lo que sí, eso posibilitó una diferencia notable entre lo que se cumple y no se cumple, lo que dice la ley y lo que pasa en la realidad. Esa es la situación más grave, y los cumplimientos son muy diversos. En prensa escrita, por el nivel de presencia de la comisión interna, su cumplimiento es más alto; y en radio y televisión dependen de los empleadores y de la organización interna. Por ejemplo, en Canal 7 hay un cumplimiento muy alto por la comisión interna, pero en Radio Nacional tienen buena organización, aunque están en el convenio colectivo de correos, no están en prensa. Depende de una serie de factores, la ley en si misma es buena, pero el problema es si la podemos hacer cumplir o no.

Hablábamos de la participación gremial que hay en Capital Federal, que hoy día es baja. ¿Porqué creen que no se acercan los nuevos periodistas al sindicato?

PK: Para empezar hay dos actores en prensa, lo digo yo porque soy trabajador de Télam y ahí el 50 por ciento de los trabajadores no son periodistas. Y después creo que hay una diversidad de motivos que lo explican: la ausencia del sindicato hace que todo lo que uno pueda visualizar que se pelea colectivamente, es mejor a ver si lo consigo individualmente. En segundo lugar también es una profesión de ciertas características individualistas, que dificultan muchas veces la visión de que somos más fuertes como colectivo. Y en tercer lugar, pero no menos importante, la prepotencia de las empresas es muy particular, ya que sabemos que cada vez que uno las critica está atacando la libertad de empresa, pero cuando nosotros nos defendemos también estamos violando la libertad de prensa, cuando hacemos un paro es una crisis de la libertad de expresión en la Argentina, cuando sabemos que lo que más hay es libertad de empresa y no de expresión. Nosotros no publicamos lo que quisiéramos, sino que damos una batalla cotidiana por el contenido. Me parece que ese combo de factores, donde no es menor el tipo de trabajador y su nivel de conciencia gremial, es un punto a atacar desde los que estamos organizados. Eso hace que la participación sindical sea baja, aunque ha crecido.

DM: Yo tengo la sensación de que porque somos parte de este proceso que se dio en los últimos años en el cual bastantes personas se fueron sumando gradualmente a la organización. Pero para mi un punto importante son las características particulares de los trabajadores de prensa, en particular de los periodistas. Hay un punto que no es menor, pero quizás no es fácil de explicar, pero es cómo incide el hecho de firmar las notas, tomar prestigio, chapa. Eso hace que muchas veces a esos compañeros les cueste mucho más asumirse como un trabajador igual que el que está al lado y no firma. En última instancia fomenta el individualismo y el arreglo con el editor, antes que la pelea colectiva.

Hay una situación que se da en el periodismo, que no se da en otras profesiones. Por ejemplo, en un quirófano el cirujano hace su labor, el enfermero la suya, y el anestesista la suya. En cambio en el periodismo es difícil que cada uno se aboque a su campo de acción, sino que lo amplia. Viniendo de un medio digital, por ejemplo, si querés ser periodista te piden que sepas usar el photoshop o sepas editar video. ¿Porqué se da en el periodismo y no en otras profesiones?

DM: Yo creo que eso se da en los últimos años y tiene que ver con las nuevas tecnologías. Justamente al ser una relación de fuerza desigual por la ausencia del sindicato, las empresas consiguen, como Clarín o Perfil, que la gente joven que entra lo naturalice. Por ejemplo, hay periodistas de radio que los hacen ir a hacer una nota y con su celular deben sacar fotos al entrevistado para cargar a la página web.

Nosotros no publicamos lo que quisiéramos, sino que damos una batalla cotidiana por el contenido.

Hoy en día si aplicas a una oferta de trabajo por internet te piden manejo de herramientas audiovisuales para ejercer.

DM: Claro, y seguramente muchos pibes de 18, 20 años no lo vean como un abuso laboral. Entonces ahí necesitas previamente una organización gremial que diga que esto no va y no puede ser. Por eso para nosotros como colectivo es muy importante tener relación con los estudiantes, con las universidades, porque uno muchas veces puede ser un tipo bárbaro, pero entras al mundo laboral sin tener claras las reglas de juego y naturalizando cosas que no son naturales, sino que son conquistas y avances de las empresas. Hay una cosa muy clara: una campaña de ARGRA y del plenario autoconvocado dice que los redactores escribimos y los fotógrafos sacan fotos. Puede ser básico, sin embargo, en La Nación se ha denunciado este año a periodistas como Daniel Arcucci que le hizo una nota a Maravilla Martínez, donde la empresa no mandó fotógrafo y él, un periodista de renombre, sacó la foto y puso su crédito. Debería caérsele la cara de vergüenza a un tipo antes de hacer eso.

Hay una cuestión que es un tanto positiva. Se habla en todos los medios que si sos un periodista contratado y te terminan despidiendo, si vos judicializas ese despido, lo más probable es que ganes el juicio. ¿No es esto una cura temporal para un problema muy grande y provoca que se alargue a más tiempo?

PK: Nosotros en el CTP contamos con un compañero, que además es apoderado de la Lista Multicolor, Mariano Suárez, que es abogado de trabajadores de prensa. Cualquier referencia a lo judicial recomiendo siempre sus libros. Al margen de eso, el estatuto de trabajadores de prensa se pensó de una forma protectoria del trabajo, porque se supone que es un trabajo de alta exposición. Por eso la indemnización es tan costosa si se quiere, con muchas comillas. Y por eso el periodo de prueba está regulado muy específicamente. Por ejemplo: echaron a 7 trabajadores de Clarín que estaban contratados, el contrato no existe en prensa. O sea, el contrato es una violación. En Télam teníamos 120 contratados, algunos hace 3 años, ellos, si fueran a juicio, sería totalmente ganado porque el estatuto y el convenio ratificándolo, dice que a los 30 días en los periodistas y a los 90 días los administrativos, están en planta, pase lo que pase, es decir que el contrato no existe. El período de prueba tiene que estar muy bien asentado de que se está en período de prueba, sino se lo considera casi desde el primer día como trabajador de planta. Entonces, sí, efectivamente cuando se judicializa se gana, pero la judicialización significa que estás afuera de la empresa, te quedás sin trabajo. Prefiero que no ganemos un juicio, pero tengamos un compañero adentro. Ahora, ¿en qué condiciones? No, no quiero que esté contratado ese compañero y eso depende mucho de que nosotros podamos seguir desarrollando organización en los lugares de trabajo y que podamos seguir haciéndole conocer a las generaciones jóvenes que hay leyes laborales y que por respeto a su laburo tienen que conocerlas y en lo posible hacerlas respetar. Se tienen que jugar por la organización de sus compañeros, teniendo la ventaja de ser jóvenes, tener más disponibilidad de tiempo, de tener un empuje que muchas veces los que la reman hace tiempo no la tienen, pero hay que conocer las leyes que regulan tu trabajo, porque eso permite que vos te plantes de otra manera ante la empresa. No hay una solución individual para esto, si la buscamos, los grados de precarización crecerán, porque la lógica del capital es inexorable, se busca ganar cada vez más guita y una de las formas es precarizando cada vez más y pagando menos por más tareas. Lo que hablaba Diego es la polivalencia, que un laburante haga lo que antes hacían dos o tres personas, eso significa que hay dos o tres sueldos menos. Matemática básica.

Entrevista al Colectivo de Trabajadores de Prensa

Entrevista al Colectivo de Trabajadores de Prensa

Esto es una idea muy personal y tampoco la tengo muy convencida, pero ¿creen que el periodismo se convierta en una profesión colegiada en Argentina podría ser una solución?

DM: No, la verdad pienso que no. No es el camino. Primero porque no creo que sea necesario haber estudiado periodismo para ser periodista.

No me refiero al hecho de haber estudiado en sí, aunque pienso que cuando estudias tenes más herramientas para poder desarrollarte en una profesión, pero sí para evitar estos manoseos. Por ejemplo, el colegio de abogados defiende a ciertos abogados, ¿si hay un colegio de periodistas detrás no habría una fuerza interna importante?

DM: Yo prefiero que esa pelea la de el sindicato, de hecho nosotros estamos hablando de trabajadores de prensa y no de periodistas. Si vos decís, creo un colegio de periodistas, ¿quiénes sería los que formarían parte? Los periodistas. ¿Quiénes decidirían quién es periodista y quién no?¿Por quién nos guiaríamos, por el que tiene título o el que no? Sería complejísimo. Creo que el camino no es ese, sino la organización gremial, la organización de base, las comisiones internas en las empresas, hacer respetar el estatuto, los convenios, movilizarnos, actuar colectivamente, tomar conciencia de que somos laburantes y no estrellas de nada. Para mi el camino pasa por ahí. Seguramente si existiera una colegiatura se podrían hacer otras cosas. Me acuerdo cuando discutíamos hace un tiempo el tema de los colaboradores, que es un símbolo de la precarización en prensa, había compañeros que proponían que por el lado de una colegiatura sería una solución. Sí, se pueden buscar caminos, pero las soluciones de fondo no pasan por ahí. Insisto, pensamos que las peleas son de trabajadores de prensa y no de periodistas. En las empresas periodísticas los periodistas somos una parte importante, pero una parte junto a muchas otras.

Recién mencionaban a las situaciones en Clarín Deportivo y Perfil, los dos casos más importantes de la precarización en la profesión. ¿Tienen novedades al respecto?¿Cómo continuarán los conflictos?

PK: En el caso de Clarín es una situación que se viene dando, con la diferencia que hoy existe una comisión interna con cada vez mayor estructuración y más inserción entre los compañeros, que sale a denunciar y poner blanco sobre negro en la estrategia empresarial: utilizar a los trabajadores como si fueran basura, hoy me servís mañana te echo. Gracias a la legislación, que es buena, si la podemos aplicar es mejor, podemos salir a denunciarlo. El caso de Perfil es un caso específico, porque despidieron a 7 compañeros el día que se elegía la comisión interna, y uno de ellos era de la Junta Electoral. Yo creo que es todo un mensaje de lo que busca hacer la patronal de Fontevecchia, que es especialista en crear conflictos permanentemente, pero que hoy en día se dio un estrategia más profunda, de ataque directo a la organización de los trabajadores de la editorial que no podemos dejar pasar, no por los despidos en sí, sino porque creo que la estrategia es más profunda. Entonces si quiere ir a la batalla tiene que saber que el gremio de prensa está preparado para dar esa batalla. Y son dos buenos ejemplos de la ausencia del sindicato. A uno le echan a 7 personas en Perfil y el sindicato dice que no sacó un comunicado porque el mailing salió antes del hecho, y en el caso de Clarín, ya sabemos cómo actuó UTPBA cuando echaron a los compañeros en el 2000 y sabemos cómo actúo cuando se rearmó la comisión gremial interna pretendiendo suspender la elección horas antes que se produzca. De la conducción de UTPBA no se puede esperar nada más, sólo podemos esperar es que se renueve para el bien del colectivo de los trabajadores de prensa, sino estas cosas van a contar sólo con la solidaridad de otras comisiones internas, que puede ser muchas veces suficiente y muchas veces la ausencia del sindicato es imposible de subsanar. Pero creo que es importante que quede claro que son dos conflictos de diferentes características, pero que demuestran una voluntad unitaria de las empresas de dar golpes a la organización de los trabajadores.

 Hoy la gente es menos crédula sobre lo que lee, hasta en una posición de “mejor digo que no”.

Venimos hablando de la situación de los periodistas en medios privados, pero ¿cómo está la situación hoy día de los periodistas, sindicatos y delegados en los medios estatales, como Télam, Canal 7 y otros paraestatales que están cercanos al Gobierno?

PK: Yo diferenciaría público, de medios con líneas editoriales cercanas al gobierno, porque siguen siendo medios privados, y son diferentes. Podemos hablar de la pauta oficial, pero es otro tema. En Télam tenemos una tradición gremial bastante fuerte, que se refleja en condiciones de trabajos mejores que en otros medios de prensa escrita, los salarios son un poco más altos, la estabilidad laboral es más alta, y hay una presencia importante de la comisión interna, pero es una empresa gigantesca. Es la tercer empresa de medios más grandes del país, la segunda en cuanto a plantel estable. Pero las condiciones de laburo son óptimas, siempre pueden ser mejores y a veces peores.

¿Y en el caso de Página 12?

DM: Si uno compara la situación particular de Página con otros medios escritos, te diría que estamos en el promedio de alguna manera. Y P12 tiene la particularidad, para bien, de haber tenido comisión interna desde el mes siguiente que se creó el diario. A pesar de no tener sindicato, P12 siempre tuvo una vida gremial fuerte, pasó por momentos difíciles como fueron los despidos del 95. En los últimos años se ha logrado desde la comisión interna negociar los aumentos anuales y dar distintas peleas para organizar distintas cosas. Hemos llegado como asamblea a repudiar un acto de censura como fue el de Darío Aranda hace dos años atrás, con lo cual en ese sentido estamos relativamente bien. Por supuesto hay temas estructurales como el de los colaboradores, que desde P12 tratamos de organizar y dar esas peleas y si querés adelantarnos a peleas que después queremos que se instalen en las paritarias. Admitimos que no podemos solucionar ese temas estructurales como la precarización y colaboradores.

¿Y con la línea editorial, particularmente en un medio como Página 12, que fue variando tanto en los últimos años, el sindicato, los delegados o la comisión interna tiene algún tipo de ayuda para el periodista que muchas veces tiene que escribir algo que no quiere?

DM: Es muy raro que se plantee un problema y que derive en un conflicto gremial. Está el caso puntual de la censura de dos notas de Darío Aranda, que él lo dijo y lo denunció por las redes sociales, algunos delegados lo reproducimos y organizamos la asamblea para repudiarlo, cosa que hicimos por unanimidad. Después es una cuestión individual porque en última instancia es una cuestión de contenido y la línea editorial puede que haya gente que la comparta y gente que no, y sino la compartís te puede pasar en P12 o en La Nación. Pero no es algo que derive en conflictos gremiales.

PK: De hecho los compañeros de Clarin hace poco denunciaron una situación de una nota. En La Nación también con una nota que comparaba al gobierno con el nazismo. O el tema de Muy que tenía tapas escabrosas. Esos son debates que dependen mucho del nivel de organización, en P12 y Télam lo hemos denunciado, y obviamente a los medios no les gusta porque sacan la mierda hacia afuera. Últimamente todo gira en torno al gobierno en política doméstica, y eso se refleja en una fuerte crítica en los medios cercanos editorialmente al gobierno y yo creo que hoy los medios son una mierda en general. Me parece injusto que sea una potestad exclusiva de donde trabajamos nosotros, que encima tienen muchas veces la ventaja de porque tienen una organización gremial importante los trabajadores podemos hablar con más libertad. No quiero defender a Télam ni a su línea editorial o cómo se trabaja. Hay niveles de oficialismo que son al pedo, pero busquemos una palabra más romántica. Al menos yo me siento acá con vos, te lo digo y posiblemente el jefe de redacción me mandará a la mierda, no le gustará, pero no habrá un escándalo. No es tan fácil, hay compañeros que en otros medios no la pasan bien, en cuanto a línea editorial y en grados de censura importante. Se refleja en que cada vez se firma menos, lo que dice que los compañeros se niegan a firmar alguna berreteada que les quieren hacer. Es un buen síntoma, pero es síntoma que todavía no tenemos el nivel de organización para denunciarlo. En esto vendría bien una presencia del sindicato más fuerte que discuta los medios de comunicación. Hoy los medios de comunicación para mi, si siempre fueron una punta de lanza para reflejar una política, hoy ha llegado a un límite que no se puede leer nada que uno sienta que con línea editorial cuide alguna forma.

 Desde que abrí los ojos en prensa mi aliado fue la comisión interna, nunca el sindicato.

Es difícil informarse sin tener objetividad del periodista.

PK: Pero eso está bien, yo nunca creí en eso. Ahora, lo que está pasando en el periodismo argentino está en otro lugar. Amerita una discusión muy fuerte y que los niveles de organización permiten que se conozcan algunas cosas y las comisiones se animen a denunciar atropellos porque violan el límite de una cuestión editorial para meterse en alguna cosa más fuerte.

DM: Ese punto para nosotros como colectivo es muy importante. No somos una agrupación que solamente nos preocupemos por las condiciones de trabajo o condiciones gremiales, sino que nos interesan los problemas de contenido. Quien sigue al colectivo y ve que estamos más en lo gremial, es porque consideramos que es una etapa necesaria para después dar pelea en los contenidos. Hubo en el último año como el caso en P12, o la editorial de La Nación, con la asamblea repudiando la comparación del gobierno con el nazismo, lo de Clarín y lo de Télam, con el repudio a una nota de una declaración de Diana Conti que hacía una operación en la cablera de Télam. Me parece que son ejemplos puntuales, pero que muestran qué se puede hacer desde un medio cuando los trabajadores están organizados. Me acuerdo en Tiempo Argentino, que no hubo pronunciamiento, pero cuando detuvieron al Pollo Sobrero por sabotaje, también hubo una asamblea en la que se discutió si se salía a repudiar esa tapa. Para nosotros es importante, pero lamentablemente no tenemos sindicato y estos tipos que están hace 25 años nos hacen perder tiempo en peleas jurídicas. Complica no contar con esa herramienta gremial, sería muy distinto el panorama si el sindicato fuera un aliado en lugar de un obstáculo. Hasta cuesta imaginar cómo sería porque nunca lo tuve, desde que abrí los ojos en prensa mi aliado fue la comisión interna, nunca el sindicato. Para nosotros como colectivo el contenido es esencial, pero para dar esa pelea hay que estar organizados. Mientras tanto la puede dar el periodista que tenga espalda y peso propio y salir a criticar o diferenciarse o tener la posibilidad de disentir desde el interior del medio. Pero los contás con los dedos de la manos.

¿Cómo vio el CTP el proceso previo, durante y posterior a la Ley Medios?

PK: El proceso me parece muy interesante. Me parece que en sí mismo sirvió para que se empiecen a discutir estas cuestiones de los medios sobre sus funcionamientos, sobre la propiedad de los mismos y el grado de concentración que hay. A nosotros nos permitió colar el tema de cómo están los trabajadores de prensa, tema que no trata la ley, como tampoco sobre contenido, ni medios gráficos, pero de alguna manera sirvió para fundamentalmente los medios gráficos. Desde ese punto de vista nos sirvió como herramienta para que la sociedad conozca nuestras condiciones de laburo, y en qué lugares trabajamos. Irrumpió en la imagen idílica de algunos medios de comunicación que eran la verdad absoluta y esto se refleja en las encuestas, donde los medios han perdido credibilidad. Hoy la gente es menos crédula sobre lo que lee, hasta en una posición de “mejor digo que no”. Es políticamente correcto algo que antes no era: decir “no creo en los medios de comunicación”. En los 90’s era un pibe y había verdades indiscutibles como que se compraba Clarín todos los días y lo que decía Clarín era verdad. Hoy está menos instalado y ha perdido lectores Lo increíble es que los medios no se adaptaron a esta realidad y la gente pide mejores cosas y se ofrecen cada vez peores cosas. Desde ese punto de vista sirvió, pero para los medios empeoró. Sobre la ley hemos destacado el lugar dado a los medios de comunicación populares y alternativos, creemos que es incipiente el trabajo que se ha hecho, por no decir muy incipiente. Y en sí mismo era una ley que permitía discutir los medios, discutir su grado de concentración, avanzar en grados de desconcentración de los mismos y por eso es una opinión críticamente favorable para ser justo con todas las voces del CTP que son muchas y mezclamos sensibilidades de todo tipo. Al día de hoy se ha aplicado bastante poco a lo que hace la diversidad de voces, y a las voces con menos posibilidades de instalarse en el debate público. Me preocupa y no se bien qué se está esperando para aplicar, porque ya se terminó la excusa de Clarín. Y también preocupa si esto no permitirá la aparición de testaferros de los verdaderos medios de comunicación, que ya está pasando y eso preocupa. Si bien no es lo mismo que uno concentre todo a que figure un testaferro, aunque parezca una boludez, pero económicamente no es lo mismo. No serían los cambios, ni siquiera en nuestras imaginaciones, el mínimo que pensábamos. No llega al estandar que esperaba.

DM: Yo quiero destacar el punto que es muy importante para el CTP, y es la asignación del 33 por ciento a los medios sin fines de lucro. Se trata de avanzar, pero si ves hasta ahora las licencias que se han dado son ínfimas. Si algo tiene loable la ley, es eso. Ahí falta un rol más activo del Estado porque hay muchos medios, muchos comunicadores, que tienen la capacidad, la voluntad, pero no el conocimiento para montar un medio, menos para financiarlo. Será fundamental el rol del Estado y espero que no queden excusas luego del fallo de Clarín y se concrete esa parte loable de la Ley de Medios.

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Obtuvo su Doctorado de Periodismo en Crisis en la realidad (y un poco en la ficción). Actualmente trabaja en condiciones de sobre-explotación, para un grupo de periodistas renegados.
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One Comment on ““Los periodistas tenemos que darnos cuenta que somos laburantes, no estrellas”
  1. Muy buena la nota. Como desliza el entrevistado, la polivalencia es una cuestiòn extendida, no es propia de la actividad periodstica. De hecho los convenios colectivos y acuerdos sellados por los sindicatos en los ùltimos diez anos se han caraterizado por no discutir condiciones de trabajo (por ejemplo la polivalencia o la jornada rotativa), limitando la negociaciòn a lo estrictamente salarial. Es una nueva forma de producciòn. Desde hace un par de dècadas se ha ido propagando en Argentina de una actividad a otra, sin distinciòn. Saludos