El arte zen de matar I

El Arte Zen de Matar - Enemigos del PuebloIntimidad de un militar del Ejército Argentino. Trazos programáticos para combatir al EDP. Algunas piezas del ajedréz guerrero se mueven con serenidad…

Por Alan Ojeda. Ilustraciones: Groger Gutiérrez

 DIARIO/ DÍA 1 / 13 DE ABRIL DE 2033

Hoy salí de casa y me encontré con lo inevitable. Ya había escuchado sobre lo que estaba pasando, pero no pensé que los problemas habían llegado hasta acá con ese nivel de agresión y, lo más peligroso de todo, con ese nivel de organización.

Desconfié de los medios, como siempre. No es un trabajo que solo debe hacer el poder, nosotros también. Si queremos tener poder, no podemos caer en la paranoia, a lo sumo tenemos que ser responsables de generarla, pero nunca caer en ella.

Mis superiores me han destinado un trabajo: desarrollar y organizar el plan de acción. Lo que pasó en el 1976 fue desfachatado, exhibición de la violencia en las calles, de la fuerza bruta. El mejor medicamento es el que cura sin consecuencias visibles. Los militares de esa época tuvieron el delirio napoleónico de mostrarse como la verdad encarnada. Ese tiempo ya pasó, nosotros tenemos otros planes. Ya no renegamos de los conocimientos académicos, son útiles. ¿Psicología? ¿Filosofía? ¿Toxicología? Atacar el imaginario, crear ideología, sedar a los alterados. No hay persona que resista 10mg de clonazepan diarios sin quedar como un zombie al poco tiempo.

Para realizar mi trabajo tengo a disposición: grupo de prensa, de interrogación, doble agentes, de captura y Químicos especializados. Hay que trabajar despacio. Usar la fuerza del enemigo como en el aikido y fluir como enseña el tao. Quienes han logrado cambios verdaderos, lo han logrado porque esas fuerzas resultan invisibles. Un proverbio chino dice que no hay mejor gobernador que el que parece no existir. Todo se trata de encausar las energías apropiadamente. El capitalismo ha sobrevivido sin mucha amenaza, desde el comunismo –que sabíamos que no iba a durar- que no tiene una fuerza equiparable que funcione de forma polar. Los movimientos de izquierda ahora no son más que un grupo de violentos armados. Difícilmente lleguen a “generar conciencia”. Ya sabemos, el grueso de la población piensa que el marxismo no solo es inviable sino que estúpido e injusto. Caerán por el propio impulso, nosotros solo gestionaremos la caída.

Un orden mayor supervisa que las piezas no encastren a la fuerza. Como agua en molde lleno de piedras, nos infiltramos, silenciosos, blandos, flexibles. Estamos ahí donde había aire, entre, no frente. Como los glóbulos blancos, la asfixia muda.
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Me han llamado mis agentes, ya tienen en su poder a un joven de la resistencia. Al parecer es uno de esos eslabones débiles, de los que sienten envidia, pasiones bajas. En cada grupo hay uno así, es imposible evitar cruzarse con ellos. Siempre hay un Salvatore Tessio.

Cuando hablo de pasiones bajas, me refiero a esas que solo el débil puede tener. Muy distinto del desdén aristocrático es el odio de las alimañas, la rabia llena de espuma, el veneno silencioso. Esto ya no se trata de clases, he visto muertos de hambre con orgullo suficiente como para dirigir un ejército o luchar contra uno frente a frente. Pocos versos se han quedado en mi mente de forma tan permanente como los que leí siendo adolescente: “Procede como Dios que nunca llora. O como lucifer que nunca reza. O como el robledal cuya grandeza necesita el agua y no la implora”. Lamentablemente no muchos llegan a tener acceso a esas palabras, o su falta de sensibilidad los margina a vivir con los instintos a flor de piel, y no hay nada peor que un animal con miedo.

El rebelde capturado se llama Ignacio Díaz Irrebaraola, tiene veinticinco años, mide un metro noventa, pesa alrededor de 90 kilos y nació en el seno de una familia de clase media. Tiene una hermana menor, de 17 años, y sus dos padres se encuentran vivos. Nivel educativo: Terciario. Al parecer, su mediocridad y falta de iniciativa lo llevaron a cursar una carrera con el único fin de tener plata. Se recibió de técnico en computadoras, uno bastante malo, pero lo suficientemente bueno para estafar a la gente. Al parecer la rebelión en marcha le dio una chispa para salir de su vida por un tiempo, sentirse parte de lago importante. No sé, aun debo investigar. Mis agentes me preparan una cita con él, una entrevista cara a cara en una casa antigua que actualmente estamos usando como base de operaciones, y que goza de todas las comodidades.

El rebelde no opuso resistencia, quiere pactar. Información a cambio de seguridad y beneficios. Voy a tener que actuar, simular que no me da asco negociar con una persona así. Lo peor es que ellos piensan que pueden quedar impunes, que quien los apaña en su traición no tendrá en cuenta que una persona que se quiebra así difícilmente sea confiable.

He tirado las cartas: dicen que nada se oculta tras esto, no hay ningún misterio detrás de este personaje, nada que deba temer. Por ahora su destino es lento pero fatal. No podía esperarse otra cosa.

Siempre estoy agradecido con estas cartas de tarot, y sobre todo, con quien me las dio. En paz descance.

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Obtuvo su Doctorado de Periodismo en Crisis en la realidad (y un poco en la ficción). Actualmente trabaja en condiciones de sobre-explotación, para un grupo de periodistas renegados.
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