Depeche Mode provoca: “¿Dónde está la revolución?”

Depeche Mode: Where's the revolution

Depeche Mode: Where’s the revolution

“Los bolcheviques de Basildon” lanzan una provocación estética en el marco de la presentación de su nuevo disco. El primer corte de difusión de “Spirit”, Where’s the revolution, evoca a la revolución socialista, en el centenario de la revolución rusa.

Por Martín Ulloa y Agustín Carucha

Luego de cuatro años de silencio discográfico, el pasado 17 de marzo Depeche Mode lanzó Spirit, su decimocuarta entrega de estudio –que la banda vendría a presentar a Argentina en marzo de 2018.

El primer corte de difusión se titula “Where’s the revolution” (“¿Donde está la revolución?”), un nuevo hito en la saga de referencias al socialismo por parte del trío de música electrónica, catalogado por la prensa inglesa como “los bolcheviques de Basildon”, por la ciudad de origen del grupo.

Su videoclip, dirigido por Anton Corbijn, se abre con David Gaham (voz), Martin Lee Gore (guitarrista, tecladista) y Andrew Jhon Fletcher (bajo, teclado) disfrazados de Karl Marx y Federico Engels, empujando un gran atril de madera, que emula el utilizado por Lenin en muchos retratos de la revolución de Octubre. Entonces, Gaham entona, dirigiéndose a un grupo de proletarios, “ustedes han sido meados / durante demasiado tiempo / sus derechos han sido vulnerados / sus puntos de vista rechazados / Ellos manipulan y amenazan / con el terror como arma / los asustan hasta estupidizarlos”. “Vamos, gente, no me dejen caer /dónde está la revolución?”, clama el cantante.

La letra de la canción se pregunta, desafiante, si es el pueblo el que toma sus decisiones o son “sus religiones, sus países, sus gobiernos o sus yonkis patrióticos”.

Depeche Mode: Where's the revolution

Depeche Mode: Where’s the revolution

Más allá de cierto pesimismo, lo que hace interesante este cuestionamiento es que la interpelación no se hace desde un planteo “políticamente correcto” hacia dichos referentes, sino directamente al legado de la revolución de octubre y a una suerte de “responsabilidad histórica” en el centenario de la misma.

La revolución de las máquinas

Más identificados por sus ritmos aptos para las pistas de baile y su estética dark que por su compromiso político, Depeche Mode tiene sin embargo en su haber una larga lista de referencias de simpatías por el socialismo. Ya en los años ’80, al principio de su carrera, la banda fue abiertamente crítica de los gobiernos derechistas de Margaret Thatcher en el Reino Unido y Ronald Reagan en Estados Unidos.

No tardarían mucho en comenzar a “jugar” con cierta estética soviética en sus discos. Es el caso de las imágenes de tapa de su segundo y tercer disco: la campesina con una hoz retratada en la tapa de A broken farmer  (Un marco roto), de 1982, y el hombre que carga un martillo en el conceptual Construction Time Again (Tiempo de construir otra vez), del año siguiente, son antecedentes de la estética “sovietizante” que cultivó la banda al comienzo. Este último disco incluye el que llegaría a ser uno de sus principales hits, “Everything Counts”, una critica al lucro capitalista, la industria de la música y la explotación de los artistas. El álbum está cruzado por un marcado estilo “industrial”, retomando conceptos desarrollados décadas atrás en la Unión Soviética por el compositor Boris Asaf’ev –quien a través de varios experimentos buscó vincular la música con el mundo de la producción. En la década del ´90, editarían Music for the Masses –para muchos, el mejor disco de la banda– un título sugestivo para una época en la que hablar de “masas” parecía demodé.

Depeche Mode: Where's the revolution

Depeche Mode: Where’s the revolution

En el marco del titánico Global Spirit Tour, que arrancará en Estocolmo este 5 de mayo, millones escucharán esa pregunta, Where’s the revolution, cuyas las estrofas, sumado a una cadencia oscura, casi dark, terminarán describiendo una sociedad atenazada, manipulada y oprimida que necesita despertar de un mundo agobiado por crisis financieras, regímenes derechistas, guerras y barbarie capitalista.

Tal vez el mismo despertar con que millones se lanzan a bailar “Just Can’t Get Enough”, pero en este caso para tomar el cielo por asalto.

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Obtuvo su Doctorado de Periodismo en Crisis en la realidad (y un poco en la ficción). Actualmente trabaja en condiciones de sobre-explotación, para un grupo de periodistas renegados.
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