Cresta Roja: cronología y perspectivas del conflicto

Cresta Roja

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Mientras los medios masivos reducen la problemática a una cuestión de “cortes” y “tránsito”, en sintonía con el discurso político del nuevo gobierno, LaBrokenFace hace un poco de historia y comparte una posición política frente al primer conflicto de envergadura que enfrenta el macrismo. Cresta Roja: metáfora de la bancarrota kirchnerista y botón de muestra de lo que se viene.

Por Gianluca Mellino. Ilustración: Melina Gómez.

1. Cronología

Julio

650 trabajadores despedidos. La empresa viene provocando hace más de un año atrasos en los pagos y suspensiones. El Grupo Rasic, dueños de Cresta Roja, argumenta que el gobierno nacional no le permite aumentar el precio del pollo, que además le adeuda liquidar parte de las exportaciones y de la producción destinada a “Pollo para Todos”, y que se han multiplicado las empresas que venden en el mercado local, por lo tanto según la empresa han caído las ventas y se ven “forzados” a despedir 650 trabajadores.

Agosto

Para destrabar el conflicto se suma a la negociación Gastón Granados, Presidente del club Tristán Suarez, en nombre de su padre, Secretario de Seguridad del gobierno provincial.

La empresa consigue un subsidio millonario de 26 mil millones de pesos para comprar los ingredientes del alimento balanceado para los pollitos. Habiendo conseguido esto, la empresa hace una primera propuesta: la reincorporación de los 650 despedidos, pago del aguinaldo en dos cuotas hasta septiembre y pago en una semana de quincena adecuada. A esta propuesta se le suma una última cláusula que determina reducir la jornada laboral de 9 a 7 horas, y, por ende, reducir sustancialmente los salarios. Los trabajadores se mantienen su reclamo de reincorporación y pago inmediato sin tocar la jornada laboral o el convenio. Gaston Granados se retira de la mediación con la promesa de cumplir todos los reclamos. La asamblea vota una movilización hacia la Municipalidad de Ezeiza, para que dicho organismo garantice los puestos de trabajo. La movilización es masiva y luego de varias horas se logra conquistar el 100% de los reclamos.

Septiembre

Después de la reincorporación de los despedidos, el activismo antiburocrático de Cresta Roja se impone en las elecciones de delegados de la Planta 2 (Ezeiza). A su vez, Daniel Scioli decide la intervención junto a los Rasic, con el objetivo de recuperar la autoridad política perdida por la empresa.

Octubre

El estado provincial desembolsa 500 millones para garantizar la capacidad productiva de la empresa: Alimentos, provisiones, transportes y los 5 mil puestos de trabajo hasta enero de 2016. El garante de este compromiso es un interventor designado por el gobierno provincial: Daniel Gurzi, concejal del FPV en Quilmes.

Noviembre

Ocho horas de corte y una gran columna que moviliza a la Plaza de Mayo no alcanza para que el gobierno nacional atendiera el reclamo. La medida de fuerza se da en rechazo de la “oferta” que la patronal hace llegar a través de Granados: reducción salarial del 30%, reducción del personal del 30%, y la continuidad de la producción.

En este mes se llega al extremo del sacrificio 9 millones de pollitos por falta de alimento, la anarquía de la producción capitalista en su máxima expresión gráfica.

Diciembre

La familia Rasic, titulares de la empresa, argumenta que Cresta Roja no es viable. El derrumbe de las exportaciones a Venezuela sería la responsable del colapso de la compañía. Pero lo cierto es que la actividad avícola es uno de los pocos sectores que sigue reactivado. Una tonelada de pollo exportada hacia Venezuela significaba 650 dólares en subsidio a la empresa de los Rasic.

2. La marcha del 21 y el futuro del conflicto

Convocatoria 11:00 en Avenida de Mayo y 9 de Julio, pleno centro de la Ciudad de Buenos Aires. Allí varios centenares de personas se manifestaban en favor de la reincorporación de los despedidos y la garantía de los 5000 puestos de trabajo. A la marcha asistieron distintas organizaciones dando todo su apoyo y poniéndose a disposición de los trabajadores de Cresta Roja, como la Linea 60 y la fábrica bajo control obrero, Worldcolor, También se hicieron presentes distintos grupos de izquierda.

“Vamos a Volver, Vamos a volver”, “vamos que esta la ganamos” eran algunos de los tantos cantos que coreaban con fuerza, con orgullo, con esperanza y hasta con dolor en frente de unas vallas de acero que cubrían la Casa Rosada, a la que los trabajadores interpelaron por medio de un petitorio, en cuyo uno de sus párrafos de leía:

Esta crisis no fue provocada por nosotros, que hemos dejado durante años la salud trabajando en las peores condiciones para que el grupo Rasic se enriquezca, sino debido a la administración ineficiente de los empresarios y la intervención ligada al anterior gobierno, quienes manejaron los fondos enviados por el Estado de manera fraudulenta.

Por esos días María Eugenia Vidal salió a marcar la cancha de entrada, diciendo que “Los piquetes no resuelven conflictos”, aunque lo cierto es que sin piquetes la gobernadora de la provincia de Buenos Aires jamás se hubiera enterado del conflicto de Cresta Roja. Gabriela Michetti también salió con los tapones de punta. En una conferencia de prensa dijo: “Primero intentaremos dialogar, de no haber una respuesta coherente del otro lado, tendremos que accionar como accionamos”, en alusión a la violenta represión del día martes 22. La política del gobierno de Cambiemos no parece tan distinta a la puesta en práctica por el secretario de seguridad durante el gobierno kirchnerista, Sergio Berni, con conflictos como Lear y La Línea 60.

¿Será Cresta Roja la referencia de lucha para otras fábricas e industrias en conflicto? ¿Será Cresta Roja el primer límite al ajuste en curso? Las dos preguntas se pueden contestar afirmativamente. Ya empezó el primer round de una lucha abierta, dónde no hay árbitro que pueda separar los polos del capital y el trabajo (tras la fallida experiencia kirchnerista), dónde no hay campana, y dónde se comienza a nuclear, alrededor del estratégico ring de Cresta Roja, un frente de resistencia, con la esperanza de que de una vez por todas, los Rasic acepten las condiciones de los trabajadores.}

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Obtuvo su Doctorado de Periodismo en Crisis en la realidad (y un poco en la ficción). Actualmente trabaja en condiciones de sobre-explotación, para un grupo de periodistas renegados.
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