Así fue la desaparición de Infojus Noticias

Infojus Noticias

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Infojus Noticias era una agencia periodística que cubría temas judiciales y se había convertido en referente en asuntos vinculados a los derechos humanos. La gestión del ministro Germán Garavano llevó adelante una feroz política de vaciamiento. Esta es la historia contada por los trabajadores despedidos.

 

Por Federico Millenaar. Ilustración: Natalia Mariel Giacobone

-Son decisiones políticas, no les puedo dar más explicaciones que eso

Los despidos: Suena el celular. Un compañero del primer turno  le pide por Whatsapp la contraseña de la computadora del trabajo. Al parecer varios usuarios fueron deshabilitados, pero desde el área de Sistemas descartaron que hubiera problemas técnicos. Inmediatamente pensaron lo peor: a ellos también los habían despedido de Infojus Noticias, pero ni siquiera les habían avisado. Cuando increparon a la nueva directora, esta parecía no saber nada. Salió corriendo al Ministerio en busca de explicaciones. No volvió a dar la cara. Más tarde envió a la jefa de otra área, María Paula Pontoriero, para que hiciera el trabajo sucio. Una lista negra con el nombre ocho personas se leyó en voz alta. Ana Fornaro era uno de ellos. Los nominados fueron convocados al área de Coordinación, en otra sede del Ministerio de Justicia, donde les mostraron fotocopias de los telegramas de despido que nunca habíamos recibido. No fueron los primeros, tampoco los últimos. La agencia había sido descabezada unas semanas antes, a fines de diciembre. El director Martín Alé, que tenía un nombramiento por 180 días, fue el primero en ser separado de su cargo. Su caso fue el menos cuestionado por la naturaleza “política” del puesto. Sebastián Hacher, aceptó la indemnización porque no quería trabajar bajo la nueva gestión. María Eugenia Ludueña fue despedida el 30 de diciembre a las seis de la tarde, antes de empezar sus vacaciones. Ella tuvo el “privilegio” de enterarse en persona. En febrero fue la segunda tanda grande de despidos, otros diez. La cosa todavía sigue. En los telegramas se leía un simple “prescindimos de sus servicios”. Las explicaciones de los nuevos jefes tampoco fueron muy esclarecedoras.

 

– Nos dijo que nos quedáramos tranquilos, que no venían a despedir gente.

Falsas promesas: A mediados de diciembre Macri ya eran gobierno y se avecinaban cambios. Sabrina Santopinto, quien asumió en los hechos la dirección de la agencia el mismo jueves 10, prometió que ningún trabajador se quedaría en la calle. Ante las dudas de los periodistas, dijo que se seguirían cubriendo las temáticas que la agencia venía siguiendo con mayor interés, como violencia institucional, juicios de lesa humanidad, femicidios y nietos recuperados. Infojus había logrado trascender el nicho judicial y se había vuelto un referente en estos temas para un público mucho más amplio. Sólo agregó que se “ampliaría la agenda”. Su palabra duró menos de un mes. Tras la primera tanda de despidos juró que renunciaría si echaban a alguien más. A los pocos días, los hechos la volvieron a desmentir. Su nombramiento, por 180 días, fue publicado en el Boletín Oficial el lunes 7 de marzo. Laureano Barrera no sólo recuerda la promesa Santopinto, también tiene un grabado un audio con la cínica declaración. En apenas tres meses, la planta de empleados se redujo de 44 a 15. El vaciamiento de Infojus ya es un hecho consumado.

UPCN tuvo una parálisis y un silencio cómplice

El sindicalismo entregador: Representantes del sindicato UPCN vinieron a hablar con los trabajadores cuando la palabra despidos estaba en el aire pero todavía no se había encarnado en personas. Lo primero que aclararon fue que no defenderían a los ñoquis. Sus palabras les sonaron extrañas. No había ñoquis en Infojus Noticias, tampoco hubo nombramientos a las apuradas durante los últimos días del gobierno de Cristina Kirchner. Toda la planta de 44 periodistas, editores y fotógrafos cumplía su horario y trabajaba para “acercar la justicia a la gente”. Curiosamente, el sindicato ya había asumido como propio el discurso de la nueva gestión: en el Estado sobra gente. Cuando se concretaron los despidos, no hicieron nada. Incluso se enojaron ante los comunicados de prensa y los intentos de hacer visible el conflicto. También amenazaron con “soltarles la mano” si la redacción intentaba alguna medida de fuerza sin su aval. A pesar de las promesas, los trabajadores de Infojus no estuvieron incluidos en las negociaciones de las altas esferas gremiales. Según Juan Manuel Mandarino, es muy posible que el rumor de que sólo defendieron a quienes se habían afiliado antes de 2013 sea cierto. El grueso de la redacción se unió al sindicato entre octubre y noviembre de 2015. Hasta el momento ninguno fue reincorporado. Algunos se niegan siquiera a discutir si había ñoquis o no porque consideran que así se pierde el verdadero eje de la cuestión. Los echaron con un discurso que naturalizaba que eran personas que debían ser despedidas, cuando eran  funcionarios públicos (y periodistas). Afortunadamente, dado que habían sido contratados por medio del ente cooperador ACARA, al menos lograron ser indemnizados. Muchos de los otros 500 despedidos del Ministerio de Justicia no tuvieron esa “suerte”.

– Nos preocupaba que desapareciera el trabajo que hacíamos con tanta pasión.

El vaciamiento: Desde el 11 de febrero no se cargan notas nuevas en el portal de Infojus Noticias. Los trabajadores que no fueron despedidos hoy no tienen tareas, se sientan a pasar el tiempo y a especular sobre su futuro. Pero el desmantelamiento empezó casi dos meses antes. Matías Máximo recuerda que los sumarios de notas que enviaban a diario comenzaron a ser desaprobados. Desde la dirección no les daban razones claras del por qué, tampoco definieron una línea editorial que posibilitara proponer temas acordes a la nueva dinámica de trabajo. El objetivo parecía ser simplemente bajar la producción de contenido.  El ministro Germán Garavano había anunciado antes de asumir que lanzaría un nuevo portal llamado Justicia 2020, el dominio ya está registrado pero el sitio no está online. Según su visión, el Ministerio no necesita una agencia como Infojus. Para justificar su accionar, dijo que el proyecto fundado por Cristian Alarcón en 2013 era utilizado políticamente como “punta de lanza” para presionar a los jueces o al “enemigo de turno”.

– Sabrina Santopinto se escapa por las escaleras, está haciendo un papel lamentable

El brazo ejecutor: A pesar de que siempre aseguró que el ministro Garavano tenía grandes planes para el portal, la nueva directora desde el principio evitó el contacto directo con sus subordinados. No accedía a reunirse con los jefes, no daba explicaciones, nunca trabajaba en la redacción y prefería impartir sus órdenes por mail o por teléfono. Todos los despedidos coinciden en que “algo sabía”, o por lo menos sospechaba lo que iba a pasar. Lo más grave fue que tampoco se dio por aludida cuando borraron el 90 por ciento de las notas del archivo. Varios recuerdan que Santopinto, que escribía sobre el Poder Judicial en Infobae, había colaborado con una nota para Infojus durante la gestión anterior. También intentó publicar una segunda pero el material fue rechazado. “Es raro que una persona que no pudo cerrar una nota, ahora vuelva para dirigir la agencia, da para pensar”, dispara María Eugenia Ludueña, ex jefa de editores.

– Las notas son capital simbólico, por eso las borraron

La desaparición del archivo: A principios de febrero más de 11 mil artículos producidos durante los tres años de vida de la agencia fueron eliminados. El sistema utilizado para administrar las notas sólo permite que sean borradas una por una. Alguien se tomó mucho trabajo para que innumerables investigaciones sobre violencia institucional, Derechos Humanos, femicidios, trata de personas y nietos recuperados, entre otros, no sean accesibles. Para el abogado de Sipreba, Guillermo Gianibelli, y la diputada Myriam Bregman, las razones se vinculan con un intento de ocultamiento de información que puede perjudicar a funcionarios de la gestión actual, como por ejemplo el incendio en Iron Mountain o la represión en el Borda. No obstante, Ana Fornaro entiende que el archivo demostraba que en la agencia se trabajaba y se generaba contenido de calidad. Era la prueba de que no había ñoquis: “Si lo borrás, después podés decir cualquier cosa para justificar tus medidas”. Por su parte, María Eugenia Ludueña, entiende que las notas eran capital simbólico vinculado a políticas de derechos y esa es la razón de su desaparición. El ministro Garavano, luego de que la situación tomara estado público y se presentaran dos amparos, negó que hayan sido borradas e inmediatamente habilitó un sitio separado (http://archivoinfojus.gob.ar) donde quedaron alojados algunos de los artículos previamente censurados, pero no todos. Muchos todavía no pudieron ser recuperados.

 

– Les pedimos que salgan a desmentir lo que decía Clarín

La operación previa: Además de varias notas e informes televisivos sobre presuntos robos por parte de funcionarios salientes en diferentes dependencias estatales, algunos diarios importantes operaron a favor de la política de ajuste en el caso particular del Ministerio de Justicia. El 27 de enero, la periodista María Eugenia Duffard publicó en Clarín una nota titulada “Justicia: una agencia de difusión K con más de 200 empleados”. El artículo repite los argumentos de Garavano y califica Infojus como una “usina de propaganda política”. También afirma que contaba con 230 empleados (nunca fueron más de 45) y compara su estructura con los “20 empleados” a cargo del portal de noticias de la Corte, el Centro de Información Judicial. Duffard nunca contestó los mensajes de Laureano, quien le pidió que se retracte; tampoco otorgó derecho a réplica. Infobae y El Cronista también publicaron notas con las declaraciones del ministro. La nueva dirección nunca intentó aclarar la información falsa.

 

Todavía estamos esperando que los de FOPEA digan algo

Libertad de expresión: María Eugenia remarca que los paladines de la libertad de expresión demostraron que sus valores sólo son retóricos. Muchos no se dieron por enterados de los despidos y del borrado de notas. Sólo salió en medios como Página12, Infonews, Vórterix y Cosecha Roja. Lo mismo pasó con organizaciones del tercer sector, que supieron levantar su voz contra los “avances” del kirchnerismo sobre la prensa independiente. Muy pocos se pronunciaron.

 

– Ya está, ahora tiene que contestar el Ministerio de Justicia

Los amparos: El borrado de notas atenta contra la libertad de expresión y viola el derecho constitucional de acceso a la información pública. Por lo menos así lo entendieron el fiscal Miguel Ángel Palazzani, de la Procuraduría de Violencia Institucional, y el abogado Guillermo Gianibelli del Sindicato de Prensa de Buenos Aires. Ambos interpusieron recursos de amparo. La diputada Myriam Bregman impulsó un pedido de informes al Ministerio de Justicia por la misma situación. Según el planteo de los letrados, la obra periodística, científica e intelectual de Infojus puede ser considerada “como un bien colectivo cultural, que pertenece a toda la comunidad”. De ahí que el Estado tenga la “obligación asumida” de difundir, desarrollar y conservar el archivo. En ese sentido, el fiscal Palazzani también aclaró en su escrito que una reorientación política del sitio puede plantearse únicamente “hacia el futuro”, pero resulta inadmisible que, con el argumento de un “cambio de enfoque”, se destruyan y se prive a la sociedad de miles de obras intelectuales y testimonios, que conforman un bien cultural colectivo, de acceso libre, universal y gratuito. Hasta el momento, los recursos legales siguen su lento camino. La jueza subrogante Macarena Marra Giménez, del juzgado en lo Contencioso Administrativo Federal 12, hizo lugar el planteo de SiPreBA y pidió explicaciones al Ministerio. “Ahora tienen que contestar ellos”, resumió Guillermo Gianibelli.

 

Federico Millenaar
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Federico Millenaar

Politólogo y maestrando en Periodismo, autor y fundador en LaBrokenface.
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