Fracking Argentina

Fracking en Argentina

Fracking en Argentina

El “fracking” llegó para quedarse. El reservorio de hidrocarburos no convencionales más importante de Argentina, llamado Vaca Muerta, será explotado con una técnica que viene viajando de país en país en un espiral de polémicas. En partes de Europa se ha prohibido, en EE.UU acumula críticas y en nuestro país ya se han formado grupos activistas que buscan impedir su consolidación. En el medio, el Estado firmó un multimillonario contrato de asociación con Chevron que provocó críticas desde distintos sectores. LaBrokenFace presenta un informe integral para entender qué tan profunda es la fractura en Argentina.

Por Ignacio Damonte, Federico Millenaar y Alan Ulacia. Ilustraciones: Groger Gutierrez

¿Qué es el fracking? ¿“Es una técnica altamente contaminante” o “es la llave para el autoabastecimiento de hidrocarburos”?, ¿“es una experiencia destructiva” o “una oportunidad que no supone riesgo significativo”?, ¿“es el corrimiento de las fronteras de explotación llevado al extremo” o “una fuente de desarrollo y empleo”?

El polémico acuerdo firmado entre YPF y Chevron para explotar hidrocarburos de forma conjunta en Neuquén despertó la curiosidad en muchos de nosotros.

Entre las voces que se han alzado en contra se encuentra la del Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel. Recientemente publicó una carta abierta en contra de la actividad, y tuvo respuesta. Desde Página 12, el vice-rector de la Universidad de Río Negro, Roberto Kozulj, desmintió todas sus afirmaciones.

La polémica ha instalado términos como gas y petróleo “no convencionales”. El “fracking” saltó a la fama y, junto con él promesas oficialistas de que estos recursos salvarán a la Argentina de la crisis energética que afronta (nacida con el menemismo y profundizada por el kirchnerismo). También se levantaron los gritos de quienes aseguran que el impacto ambiental de este tipo de iniciativas no compensa los “beneficios”.

Una introducción al fracking

En el yacimiento de Vaca Muerta se explotarán hidrocarburos “no convencionales”. Se los denomina así porque el petróleo y el gas están atrapados dentro formaciones que no tienen la permeabilidad suficiente para utilizar los métodos tradicionales.

Contrariamente a lo que se cree, las reservas no suelen estar alojadas en grandes cavernas subterráneas sino en formaciones de rocas sedimentarias, por lo general arena o caliza, cuyos agujeros están interconectados y permiten que el contenido fluya a través de la roca. Esta característica, conocida como permeabilidad, permite perforar en un punto y desde allí acceder a todos los hidrocarburos.

Sin embargo, en el caso de los yacimientos “no convencionales”, las reservas se encuentran alojadas en formaciones con poca porosidad y baja permeabilidad, por lo que si se hace un pozo “tradicional” hasta la roca madre donde se encuentran, el petróleo o el gas no fluirán.

La solución a este problema es una técnica denominada fractura hidráulica o fracking, que consiste en aumentar la permeabilidad de la formación permitiendo que los hidrocarburos migren. Al igual que con el método tradicional, se comienza por excavar un pozo vertical, y a partir de allí, se extienden perforaciones horizontales, que penetran a lo largo de la roca madre, por donde se inyecta a presión una mezcla de agua, arena y químicos que fractura la roca liberando el gas y el petróleo que antes resultaba inaccesible. Los químicos ayudan a la liberación de las sustancias, mientras que la arena cumple la función de llenar las grietas y apuntalar las cavidades para que no se cierren.

Infografia Fracking

Infografia Fracking

La polémica energética

Según YPF, esta sería la “llave para asegurar el autoabastecimiento hidrocarburífero” de Argentina, ya que nuestro nivel de reservas nos podrían justo detrás de China y Estados Unidos entre los países con mayores potencialidades de explotación. No obstante, el impacto ambiental en las zonas donde hay yacimientos aún es un gran interrogante.

Quienes se oponen al fracking aseguran que es una técnica altamente contaminante, que consume grandes cantidades de agua dulce (otro recurso estratégico) y que hasta puede ser la causa de movimientos sísmicos. Como evidencia, esgrimen que tanto Holanda, Francia, República Checa y Rumania lo prohibieron como método de extracción.

La contaminación de las napas de agua es una de las mayores preocupaciones, sobre todo por los efectos inmediatos que puede tener para las poblaciones circundantes a los pozos. El agua mezclada con químicos puede retornar a la superficie durante el proceso de fractura o el de extracción si no es manejada correctamente. También puede migrar hacia algún acuífero una vez sellado el pozo.

Por otro lado, la ocupación de las tierras para hacer las perforaciones puede tener efectos nocivos para las economías regionales o ser motivos de disputa, como en el caso de los mapuches de Neuquén.

Finalmente, en el Reino Unido, la justicia determinó que las fracturas fueron responsables por temblores que sacudieron en condado de Lancashire.

En síntesis: las fugas, las roturas del encamisado o sellado del pozo, la mala gestión de los desechos y las disputas territoriales representarían los principales peligros.

En su defensa, YPF asegura que la diferencia esencial es que los yacimientos en Vaca Muerta se encuentran a casi 3000 mil metros de profundidad mientras que los de Estados Unidos y el Reino Unido están tan sólo a 400 metros (muy cercanos a las napas de agua). “El espesor de la columna litológica forma una barrera impermeable que aísla la zona de interés”, asegura en su sitio web. Lo cual limitaría en gran medida las posibilidades de filtraciones, siempre y cuando no haya defectos en el encamisado del pozo. En cuanto al agua, aseguran que el consumo representará “sólo el 0,1% de caudal anual total de los ríos de Neuquén considerando sus caudales mínimos” y que se seguirán estrictos “protocolos” para su reutilización y disposición final.

La voz de “Los Expertos”

Ernesto Gallegos, geólogo y docente de la UBA, accedió a una entrevista con LBF, para explicar por qué cree que el debate está oscurecido por la “desinformación”.

Una vez adentrados en el tema, lo primero que desmintió Gallego fue la posibilidad de terremotos. “Para que esto pase, tendría que ser en un lugar con una actividad tectónica muy importante, en una falla geológica. La explosión del fracking sería como la última gota que rebalsó el vaso, el desencadenante de un movimiento que igual iba a suceder. De todas las cosas que se utilizan para denunciar la fractura hidráulica, es la menos probable. No depende ni siquiera de que alguien haga todo mal. Es prácticamente imposible que un ser humano, incluso intentándolo, pueda generar un terremoto”, aseguró.

El geólogo también explicó que el agua “es reutilizable dentro de la industria del petróleo como agua de inyección o para recuperación secundaria de pozos convencionales. Hay protocolos de tratamiento y disposición final para que no tenga interacción con el medio ambiente”. A su entender, el desarrollo continuo de la tecnología y los materiales utilizados, sumado a la experiencia “de los errores”, reducirían considerablemente los riesgos.

En cuanto a la posibilidad de contaminación de las napas a partir de las fracturas también se mostró categórico: “No hay forma que las fracturas interactúen con las capas freáticas. Las napas están en los primeros 100 metros y en Vaca Muerta el yacimiento está a 2500 metros de profundidad. La única conexión entre las fracturas y el exterior es el pozo que cavaste”.

Gallego utiliza la fría lógica para respaldar sus argumentos. “Las petroleras ponen mucho énfasis en el tema ambiental por una cuestión de marketing. Ninguna petrolera del mundo va a permitir que pase nada de esto porque sería terrible para su imagen. Son empresas que cotizan en bolsa y el pasivo ambiental derrumbaría su valor”, argumenta.

Por último, discutimos sobre el caballo de batalla de los ambientalistas: las fuentes de energía renovables. En este punto, Gallego no se mostró en total desacuerdo pero sí pragmático: “La única verdad es la realidad y a los costos de hoy hay que seguir pensando en una matriz energética que gira alrededor del petróleo y el gas”.

A su entender, desde el punto de vista económico, si las fuentes renovables “fueran el mejor negocio la harían los países desarrollados”. Dado que los costos de tener una producción de energía alternativa, o incluso la energía nuclear, siguen siendo mayores que si utilizamos petróleo y gas, la conversión total de la matriz energética “es una utopía”. Lo mejor que nuestro país puede hacer mientras tanto es seguir “invirtiendo en un plan nuclear y en experiencias piloto con energía solar y eólica. Esos proyectos no se abandonan porque se esté por explotar el “no convencional” en Vaca Muerta. Son cosas que hay que seguir haciendo”.

A la vez, para interiorizarnos en los argumentos de quienes se oponen a la explotación de “no convencionales”, LBF también entrevistó al abogado ambientalista Enrique Viale, quien aseguró que las energías renovables “no tienen el lobby, económico y científico, que tienen atrás los hidrocarburos, que mantiene la ilusión de que no existe otra salida, que cualquier otra cosa es imposible”. Apelando a los datos duros calcula: “Con lo que cuesta un pozo de fracking se pueden poner seis aerogeneradores, los pozos proveen de energía por seis o siete años mientras que los otros por treinta”.

Según Viale, “Latinoamérica siempre ha vivido con esa ilusión de que un descubrimiento “nos va a salvar”. En Argentina ahora es Vaca Muerta. Pero la verdad es que eso nunca llega y se consolida un esquema asimétrico donde seguimos siendo exportadores de naturaleza, con los costos sociales y ambientales afrontados por nosotros”.

infografia top5 shale oil

infografia top5 shale oil

En referencia a los argumentos que esgrime tanto YPF como parte de la comunidad científica Viale entiende que las empresas petroleras invierten mucho dinero en “instalar mitos”. El primero de ellos sería que el Estado ejercerá mucho control sobre la actividad. Sin embargo, “igual que con la megaminería, la técnica es nociva; podes poner mil expertos mirando y va a contaminar igual. Controlar esa cantidad de metros para abajo, sin que nada se rompa, es imposible, y ellos lo saben”. También apunta contra el argumento de la profundidad y dice que “Vaca Muerta no es un cuadrado homogéneo y hay partes a 600 metros”.

“Nosotros también hemos hablado con geólogos, el saber científico no lo tienen sólo ellos”, remarca.

Por último, nos recuerda que “hace poco hubo un temblor en Las Heras, Santa Cruz, por primera vez en la historia, cerca de tres pozos nuevos de fracking”.

¿A qué se debe el reciente interés en el gas y el petróleo “no convencional?

Los hidrocarburos “no convencionales”, que incluye petróleo y gas de pizarra, lutitas o esquisto (shale gas y shale oil) y gas de arenas profundas o compactas (tight gas), se volvieron un furor en la última década, especialmente en Estados Unidos, donde se multiplicaron las explotaciones.

A medida que las fuentes de combustibles fósiles tradicionales se agotan y la demanda aumenta por la industrialización de los países emergentes, el shale oil y shale gas se erigen como la última esperanza de la actual matriz energética.

Las nuevas tecnologías de perforación y la “inestabilidad política” de los países productores (Medio Oriente y Venezuela, principalmente), mantienen el precio del barril lo suficientemente alto como para volver atractivas explotaciones que antes eran consideradas inviables desde el punto de vista económico (el fracking es más costoso que un pozo tradicional). Sucede que las reservas son variables, ya que dependen directamente de los precios internacionales, y como ahora los valores son altos la explotación de “no convencionales” es prioritaria para muchos países y empresas.

En números: se calcula que en 2015 el petróleo “no convencional” podría llegar al 40% del total de la producción mundial, cuando en 2000 era apenas el 16%.

Una técnica, dos posturas, un Estado “regulador”

Es muy fácil plantarse frente al tema con una postura simple y reduccionista: “debe estar prohibido porque contamina” vs. “si hay control del Estado, no hay riesgos sustantivos”.

Por un lado, sabemos que vivimos en un país subdesarrollado que actualmente está destinando grandes cantidades de dólares a importar energía del exterior. Esos recursos, que podrían ser destinados a fomentar la industrialización o la investigación científica, hoy se van por la canaleta a Bolivia, sin pena ni gloria. A esto le podemos sumar la posibilidad futura de que la producción de shale oil sea suficiente para abastecer las necesidades internas y además convertirse en un commodity exportable. Tampoco podemos olvidar que la energía barata, y abundante, es una variable clave para la competitividad económica de un país.

Sin embargo, la otra cara de la moneda es alarmante. El impacto ambiental que la explotación de hidrocarburos genera está directamente relacionado con el control estatal y, lamentablemente, el Estado argentino no ha tenido los mejores antecedentes a la hora de fiscalizar a las empresas privadas.

Para empresas petroleras internacionales, como Chevron, influir en la clase política o en la Justicia provincial es relativamente fácil. Con el poder de presión de su lobby o mediante “dádivas” no siempre legales, las grandes multinacionales pueden lograr que quienes tienen que controlar miren para otro lado. No es la primera vez que lo han hecho y, seguramente no será la última. El reclamo de los mapuches por la apropiación de sus tierras y la falta de respuesta de la Justicia y el Gobierno neuquino es un ejemplo.

¿Hay una alternativa? ¿Es sólo una cuestión de decisión política?

Mientras tanto, los mapuches mueren

No es fatalista. No es exagerado. La comunidad mapuche que vive alrededor de los 400 kilómetros de Vaca Muerta está sufriendo las inclemencias de la explotación petrolera hace décadas.

Para los mapuches el fracking no es mala palabra, directamente no entra en su vocabulario. La industria petrolera no les trajo progreso; les trajo muerte y pobreza. Qué mejor manera para entender qué sucede detrás de la explotación petrolera que hablar con quien la sufre en primera persona.

Lefxaru Nawel forma parte del colectivo mapuche. Desde la Multisectorial contra la Fractura Hidráulica intenta detener la explotación de Vaca Muerta y lo hace con fundamentos y pruebas.

Su principal temor, en realidad el de toda la provincia, es que el control del estado no sea tal y los cuidados para evitar contaminación terminen debajo de la alfombra. “No confiamos en el gobierno provincial, que es el órgano de control. (…) Se está permitiendo el saqueo de los recursos desde hace décadas, a consecuencia de nuestra salud y ahora quieren traer esta metodología probadamente contaminante sin ni siquiera presentar un plan de mediano y largo plazo de cuál será la reconversión de la matriz productiva local y regional”.

Decimos que mientras tanto los mapuches mueren. Y es cierto. En marzo de 2012 falleció Cristina Linkopan, la máxima autoridad de la comunidad mapuche Gelay Ko, territorio contaminado por el fracking. Durante semanas se intentó demostrar vía estudios que su muerte había tenido como principal causa la contaminación de sus pulmones, producto de los metales pesados que viene respirando hace años. Pero fue difícil con tanto laboratorio privado entorpeciendo la cuestión.

Lefxaru detalla qué sucedió: “Ella falleció por un paro cardiorespiratorio y tenía una afección pulmonar (…) Está constatado que los metales pesados entran por la respiración y en este caso no hay ningún tipo de medición más allá de la que hizo en 2009 la justicia federal, que demuestra que el aire acá está contaminado”. Eso no es todo, también denunció que la familia de Cristina está enferma y con los mismos síntomas,  sin recibir ayuda del gobierno local.

Desde su comunidad han tomado pozos, han cortado rutas y han intentado llegar al poder político para explicar su situación. Pero unos pocos medios locales, otros menos de llegada nacional, dieron lugar a su reclamo. El documento “Chevrón, prófugo de la Justicia”, que redactaron exigiendo el retiro de la multinacional de la provincia es su carta de presentación. Nunca tuvo respuesta.

Luego de tantos portazos y de desatención a los reclamos, han llegado al punto de exigir una moratoria. Impedir la explotación y garantizar la seguridad ambiental.

“Nosotros queremos la moratoria: que se detenga la hidrofractura hasta tanto y cuanto no se presente un estudio de impacto ambiental, hasta que no se diga a toda la población cuál será la reconversión de la matriz productiva, cuál será el modelo de desarrollo a seguir en una provincia que ha explotado irracionalmente los recursos naturales, que ha agotado los yacimientos y que hoy nos dice felizmente que explotarán las últimas reservas a costa del agua, el aire, la tierra y la salud de la población. Esta es nuestra convicción. Es inadmisible esta realidad“.

Infografía Neuquén Vaca Muerta

Infografía Neuquén Vaca Muerta

Preguntas éticas, dilemas políticos, problemas humanos

Mientras la arena política argentina se recalienta por el errático devenir de las coaliciones partidarias, las cifras electorales y mil temas más de la agenda cotidiana, muy materiales realidades como la sojización de la tierra, la megaminería a cielo abierto y la explotación petrolera se despliegan galopantes, como un potente manto silencioso.

Una débil e inarticulada resistencia cuestiona, y un escaso interés de la opinión pública omite. Informaciones circulan. Mitos empaquetados en el legitimado envase del “conocimiento científico”, ese de los sumos sacerdotes, los Expertos, se ponen al servicio del neo-colonial interés de las multinacionales como Chevron, o de contradictorias y más criollas gestas, como la YPF “nacionalizada”. Los Expertos hacen correr la bola: que Ahora Sí…, que la Gran Oportunidad…, que el Desarrollo y la Competitividad … La bola corre, los mitos operan, el fantasma de la Crisis Energética chantajea, los dólares se ahorran, el agua y los químicos presionan para que el petróleo y el gas emerja. Y algunos creemos: habrá muerte para los oprimidos de siempre, energía para la muda mayoría y remesas siderales para los siempre pocos.

Tras la técnica fracking se esconden preguntas éticas, dilemas políticos, problemas humanos. Como el operario se espeja en la máquina, el fracking nos espeja y proyecta preguntas: ¿El desarrollo económico de una nación está por encima de la vida humana y la salud de la Naturaleza? ¿Cuánto hay de necesario en la producción de energía y cuanto de negocio? ¿Cuánto de calefacción en invierno y cuánto de commodity, de especulación financiera? O mejor: ¿Cuánto negocio se hace con la necesidad de energía? ¿Es políticamente neutral el discurso científico? ¿Cuál es la capacidad de ejercer poder, de materializarse, por parte de los saberes alternativos que intentan impugnar las formas hegemónicas de conocimiento? ¿Cómo es posible una etapa de transición en el traspaso de una matriz energética a otra? ¿Cuánto hay de espíritu crítico, de moral progresista, de eticidad ecologista y cuánto saber, capacidad de movilización, voluntad política y planificación técnica acompañan dichas pulsaciones?

Los “pasivos ambientales” son cada vez más altos; los pozos son cada vez más profundos; cada vez más cerca del íntimo y virgen núcleo; las tecnologías cada vez más sofisticadas y titánicas; la inversión monetaria cada vez mayor; ¿eso es señal de progreso histórico o un elocuente síntoma de agotamiento, desesperado manotazo de un modo de producción? ¿Cuánto tiempo, qué calidad de vida promete el desarrollo de éste modo de habitar el planeta? ¿Logrará re-crearse el capitalismo y huir hacia adelante, en pos de un verdor más lógico y sustentable, menos autodestructivo?

Sobre algo no hay duda, este modo de explotación de hidrocarburos no convencionales nos lleva a una encrucijada, una doble e incierta oportunidad: la urgente y pragmática consumación de formas productivas tan conocidas como cuestionadas; o el planteo de pensar lo nuevo, apostar a lo incierto, materializar la alternativa, en esta nuestra ahora fracking Argentina.

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Comentarios

3 Comentarios

en “Fracking Argentina
3 Comments on “Fracking Argentina
  1. Pingback: “El fracking viene a empeorar la contaminación” - Labrokenface

  2. Excelente informe, muy ricas las tres entrevistas y muy claras las infografías.
    Sigan así muchachos, gracias!!
    Abrazo grande.

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